Los candidatos del llamado centro, que ha consagrado el progresismo o ...
Las fuerzas de la centro derecha y los diversos líderes de opinión suelen reducir las contradicciones que han atravesado a la sociedad peruana en las últimas décadas –luego del fujimorismo de los años noventa– a una simple confrontación entre fuerzas democráticas que defienden la Constitución y el Estado de derecho frente a movimientos que pretenden una asamblea constituyente para redactar una constitución anticapitalista o promover una mayor intervención del Estado.
Es más, las interpretaciones progresistas y caviares suelen señalar, por ejemplo, que las propuestas de Ollanta Humala en el 2006 y las del 2011 y las de Pedro Castillo en el 2021 no eran amenazas reales al Estado de derecho. A todas luces una manera de pasar por agua tibia la grave responsabilidad que tuvieron al apoyar movimientos antisistema en el Perú.
A diferencia de los representantes de la centro derecha y el progresismo caviar, los sectores marxistas demuestran una mayor densidad ideológica en la interpretación de los sucesos de las últimas décadas y, de acuerdo a esas hermenéuticas, plantean una estrategia de poder.
¿A qué nos referimos? Estos sectores sostienen que el desarrollo capitalista de las últimas tres décadas, luego de las reformas económicas de Alberto Fujimori y Carlos Boloña en los noventa, si bien ha multiplicado el PBI y ha reducido la pobreza, según ellos, “ha profundizado las desigualdades sociales”, creando una contradicción entre una sociedad emergente y popular y un país formal conformado por grandes y medianas empresas de contribuyentes. Según esta interpretación, en el Perú se atraviesa una contradicción entre revolución y contrarrevolución. Es decir, quienes proponen la asamblea constituyente, un Estado colectivista y anticapitalista versus los sectores que defienden la Constitución y el Estado de derecho.
De allí que Juntos por el Perú y la candidatura de Roberto Sánchez hoy representen –siguiendo la teoría del frente único marxista en contra la contrarrevolución– la convergencia de todas las corrientes comunistas, revolucionarias y nacionalistas que se unifican para derrotar el Estado burgués neocolonial. La virtual elección de Iber Maraví como senador por Juntos por el Perú, un político cuestionado por tener vínculos con el Movadef y la facción del Conare-SUTEP, ambas organizaciones de naturaleza maoísta, revelan la amplitud del frente único que representa la candidatura antisistema de Roberto Sánchez. Igualmente, la alianza con Antauro Humala incluso amplía las alianzas que desarrolló Perú Libre, en la elección pasada, hacia el nacionalismo étnico o el llamado etnocacerismo.
Todos los radicalismos y todos los extremismos convergerán para lo que empieza a asemejarse a una batalla final entre sistema y antisistema. Una disputa, un choque, que se viene escenificando en las últimas décadas, y que tuvo en las elecciones del 2006, del 2011 y la del 2021, momentos estelares, como se suele decir.
Si el antisistema, si la revolución comunista en el Perú no avanzó, a pesar de la persecución y aniquilación de todos los movimientos y líderes que contenían al comunismo (Alan García, Keiko Fujimori, Luis Castañeda Lossio), es porque el fujimorismo y la propia Keiko Fujimori siguieron resistiendo con una tenacidad que la ha llevado a la segunda vuelta del 2026. Y por supuesto, también por el papel de Rafael López Aliaga en el último año, más allá de que en el último tramo de la campaña de la primera ronda se convirtió en la suma de todos los yerros y despropósitos en política.
A estas alturas todos los peruanos de buena voluntad, todos los sectores que pretenden un Perú para las siguientes generaciones, todos los que honramos a nuestros muertos y tenemos un compromiso con los peruanos que nacerán en el futuro, estamos en la obligación ineludible de votar por Keiko Fujimori y propinar una derrota categórica al antisistema y a la coalición comunista que se ha apostado enfrente de la candidatura de la democracia.
Votar por Keiko no es ser fujimorista, simplemente es ser patriota. Y vale recordar que la lucha contra el comunismo, contra el progresismo y el caviar, todos ellos hermanados en el aserto leninista acerca de que salvo el poder todo es ilusión, no es un paseo de vacaciones. Basta mirar a la historia y observar cómo estos sectores suelen polarizar a los países en que influyen, incluso hasta ensangrentar a sus respectivas sociedades.
Ciudadano, intelectual, trabajador, empresario, si pretendes tu libertad es hora de organizarte en la familia, en el barrio, en la plaza, para producir la mayor movilización de la centro derecha en la historia republicana, una movilización que debe expresarse en miles de personeros que cuiden el voto del pueblo.
















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