Las fuerzas de la centro derecha y los diversos líderes de opin...
El Socialismo del Siglo XXI está en una retirada general en la región, luego de que el presidente Donald Trump asumiera el poder en los Estados Unidos, y después de la captura y procesamiento del dictador Nicolás Maduro y el derrumbe del control cubano sobre la satrapía chavista en Venezuela. Igualmente el eje bolivariano está en retirada luego del triunfo de las elecciones de medio término de Javier Milei en la Argentina, de la victoria de Rodrigo Paz en Bolivia y de la victoria de José Antonio Kast en Chile.
Otra manera de señalar la retirada del eje bolivariano del Foro de Sao Paulo en la región es señalar que se alejan del poder después de haber saqueado los recursos petroleros de Venezuela, las reservas de gas de Bolivia y de intentar apoderarse del cobre de Chile, el primer productor mundial del metal rojo en el planeta.
Hoy la posibilidad de la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez ha encendido todos los planes y cronogramas de la inteligencia cubana en el Perú, y los cuadros de la isla y los comunistas errantes de Venezuela se focalizan hoy en el Perú. El Perú es el segundo productor mundial de cobre.
Si consideramos que Cuba –el centro de la inteligencia comunista en la región, una inteligencia sofisticada, formada y fraguada en el análisis político más elaborado– se encuentra ante la inminente posibilidad de iniciar la apertura del régimen político no solo por la quiebra total de la economía, el derrumbe de las infraestructuras, la crisis energética, la extensión generalizada de la pobreza, sino también por la presencia de la flota naval de los Estados Unidos en el Caribe, entonces, el Perú significa la batalla final.
En ese sentido, el Perú democrático, los peruanos de buena voluntad, las corrientes de la centro derecha deben entender la magnitud de la épica electoral que se avecina. Todos los recursos humanos y materiales del eje bolivariano, que todavía cuenta con los gobiernos de Brasil y de Colombia de su lado, se movilizarán para esta especie de batalla final en que los electores peruanos deberán expulsar para siempre a la amenaza antisistema de su territorio.
Para nadie es un secreto que la llamada “República caviar” que se instaló en el Perú en las últimas tres décadas llegó a controlar e instrumentalizar el Estado de derecho para perseguir a todos los políticos anticomunistas del Perú con el objeto de facilitar la llegada al poder de Pedro Castillo. Como todos sabemos, sectores del Ministerio Público, del Poder Judicial, del propio Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia se instrumentalizaron –antes de los reemplazos de los integrantes promovidos por el Congreso– para justificar el golpe de Estado de Martín Vizcarra –quien cerró inconstitucionalmente el Congreso– y desarrollar la mayor persecución de los políticos de derecha en la región. El resultado: la llegada al poder de Pedro Castillo.
Hoy esa misma República Caviar ha acumulado tal cantidad de ineficiencias y errores en el proceso electoral que se ha afectado la voluntad popular de un sector de la sociedad y se cuestiona el avance de Roberto Sánchez, el candidato comunista a la segunda vuelta. Sin embargo, a pesar de las ineficiencias e irregularidades electorales, Keiko Fujimori ha ganado largamente esta elección y, no obstante las legítimas críticas de la sociedad, no hay nada que indique que el cronograma electoral se vaya a interrumpir o modificar.
En ese sentido, el Perú democrático tiene que cerrar filas alrededor de la candidatura de Keiko Fujimori y desarrollar la mayor movilización organizativa de la centro derecha de las últimas décadas para representar a los dos tercios de peruanos que se oponen abiertamente a cualquier propuesta estatista o chavista, tal como se registra en todas las encuestas y estudios de opinión social.
Para alcanzar ese objetivo, Keiko Fujimori debe hacer una campaña inteligente y se deben movilizar 600 mil personeros para las 92,000 mesas. Es decir, un promedio de cinco personeros por cada mesa, tal como lo hizo la oposición venezolana dejando en claro ante el mundo el fraude descomunal de la dictadura venezolana.
Si la burocracia de la ONPE insiste en acumular ineficiencias e irregularidades en contra del voto popular, entonces el pueblo estará autorizado a ejercer los mandatos de la Constitución en contra de los gobiernos ilegítimos. ¿Qué pretendemos señalar? Simple. Keiko debe ganar por más de diez puntos y debe ganarle al comunismo y a las ineficiencias e irregularidades de la ONPE. ¡No hay otra!
















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