Maria del Pilar Tello
La mayoría de edad digital
Una propuesta para la protección de los menores y adolescentes
Durante siglos, la humanidad entendió que la niñez requiere protección especial. Se prohibió el trabajo infantil, se amplió el derecho a la educación y se establecieron límites para resguardar el desarrollo físico y emocional de los menores y adolescentes. Pero el siglo XXI abrió un territorio nuevo para el cual todavía no estamos preparados: la vida digital.
Hoy millones de niños y adolescentes pasan varias horas al día dentro de plataformas diseñadas para captar atención, recolectar datos y modelar comportamientos. Las redes sociales ya no son simples herramientas de comunicación. Funcionan como sistemas permanentes de influencia emocional y psicológica construidos mediante algoritmos capaces de aprender gustos, temores, impulsos y debilidades. Una familia estadounidense acaba de ganar un juicio penal a Facebook-Meta por la muerte de su hija de catorce años que recibió los mensajes tóxicos de Instagram. Y hay más procesos en curso.
El problema es enorme y no es solamente tecnológico. Es político, cultural y humano. La infancia y la adolescencia son los grupos más vulnerables frente al nuevo poder tecnopolítico. Los menores ingresan demasiado temprano a ecosistemas digitales que estimulan dependencia, ansiedad, exposición extrema y pérdida de privacidad. Y los padres, los colegios e incluso los Estados llegan tarde a comprender la magnitud de la toxicidad que consumen sin mayor defensa.
Por eso diversos países consideran aprobar legalmente la mayoría de edad digital. Reglas claras para proteger a menores y adolescentes del uso indiscriminado de plataformas y de la manipulación invisible que opera sobre la conciencia y las emociones.
Europa reacciona con controles de edad y mayores exigencias a las plataformas tecnológicas. Pronto la Unión Europea aprobará el límite que se discute entre 15 y 16 años mientras en Bruselas ya está disponible el software de uso obligatorio para detectar la edad de quienes navegan y si son menores establecer las responsabilidades.
Las democracias deben ser capaces de proteger la soberanía y los territorios físicos, principalmente la salud y el equilibrio mental y emocional de las nuevas generaciones. Porque defenderlas en la era de la era de la inteligencia artificial es proteger el relevo generacional y la libertad humana.
En este punto, la mayoría de edad digital deja de ser una medida sectorial para ser una apuesta por la sociedad posible en los próximos años. Y en esa apuesta, se juega mucho más que la protección de los menores y adolescentes, se juega el futuro. Que el Perú también apruebe la medida en cuanto sea posible.
















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