Editorial Política

El Perú formal e informal en estas elecciones

Una narrativa que se pretende instalar y tendrá un papel importante en el próximo gobierno

El Perú formal e informal en estas elecciones
  • 29 de mayo del 2026


Un sector de analistas y opinólogos suele sostener que en la primera vuelta de estas elecciones hubo un voto nítido de las provincias en contra de Lima o un voto de dos Perú: uno informal y excluido que respaldó a Roberto Sánchez y Juntos por el Perú, y otro formal y limeño que apoyó a Keiko Fujimori. Incluso semejante tesis se plantea en presentaciones que suelen consumir, incluso, en las grandes corporaciones.

Sin embargo, se olvida de analizar la composición geográfica y social de los votantes del fujimorismo. Pero antes vale señalar que Keiko Fujimori y Fuerza Popular incrementaron en más de 20% el respaldo alcanzado en la primera vuelta del 2026 con respecto a la del 2021, y la ventaja que alcanzó Keiko sobre Sánchez suma más de 800,000 votos. La votación del fujimorismo se asienta en el oriente, en el norte y el centro y representa una segunda gran votación en Lima metropolitana. Y la composición social del elector social que respaldó a Keiko se puede sostener que es pluriclasista: sectores A, B, C, D, E.

Fuerza Popular aventajó en todos los sectores a Juntos por el Perú, excepto en las provincias del sur y en el área rural en donde la alianza de Pedro Castillo con Roberto Sánchez, el Movadef y Antauro Humala saca ventajas. ¿Por qué entonces algunos pretenden sostener que el Perú excluido voto por Sánchez y el incluido por Keiko? El voto en las provincias a favor del fujimorismo representa el mismo humor de la exclusión de otros sectores que apoyan a Sánchez. Un error de este tipo puede llevar a graves yerros en el análisis y las propuestas.

Hoy es incuestionable que el fujimorismo es el único bastión que resiste al antisistema y la propuesta de la asamblea constituyente en las provincias y los distritos populares de Lima. Este asunto en el análisis es tan importante que vale señalar que si el fujimorismo no se hubiese presentado a estas elecciones la mitad de sus votantes habrían emigrado probablemente a los partidos de la izquierda radical y no hacia la candidatura de Rafael López Aliaga.

Planteadas las cosas así vale señalar por qué existe un Perú excluido, de las provincias y del área rural, irritado con Lima y la formalidad. Por una sencilla razón: en el Perú, por ejemplo, siguen existiendo 3.5 millones de peruanos sin agua potable y alrededor de 7.5 millones sin alcantarillado no obstante que las empresas mineras, agroexportadoras, pesqueras y el sector privado pagan todos sus impuestos y financian el 80% de los ingresos fiscales. En el Perú sobran recursos para resolver el problema del agua potable en menos de un año; sin embargo, se invierten miles de millones de soles y no hay avances en la solución de estas brechas.

Por ejemplo, en el 2019 se proyectó que para resolver los problemas de agua potable, desagüe, escuelas, postas médicas y carreteras en los próximos cinco años se necesitaban S/ 117,000 millones. Entre el 2019 y el 2025 se gastaron S/ 310,000 millones; sin embargo, sigue habiendo 3.5 millones de ciudadanos sin agua potable. 

¿Qué pasó? Los gobiernos regionales y municipales ejecutaron esa inversión, pero el dinero se perdió en ineficiencias en los proyectos, en irregularidades y corrupción. La fallida descentralización, entonces, es responsable de la falta de agua potable; una descentralización apoyada por todas las izquierdas y Roberto Sánchez. En este contexto, el radical antisistema desarrolla una propaganda goebbeliana señalando que la falta de agua se explica por “la explotación y la falta de pagos de tributos de las grandes empresas”.

Luego de esa realidad llega el académico progresista y señala que el modelo económico es el causante de la existencia de dos países. Y más tarde, el científico ideologizado sostiene que las provincias votaron contra Lima, sentando las bases de una narrativa de largo plazo.

Cerca de la mitad de los electores de provincias han votado por Keiko Fujimori y lo han hecho porque entienden que la exclusión tiene que ver con el Estado burocrático y la fallida descentralización que respaldan las izquierdas en todas sus versiones. Y ha votado por Fuerza Popular porque ese elector no se traga el cuento acerca de que las empresas no pagan impuestos, y entiende que la prosperidad y avance en las provincias solo se explica por la inversión privada y la explosión de los mercados.

He allí por qué la narrativa sobre la existencia de dos países tiene que ser precisada. Y he allí también la clave de la solución del problema: resolver el problema del agua potable en un año al margen de las murallas en contra de la descentralización. El único camino: ¡votar por Keiko!

  • 29 de mayo del 2026

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