Milko Ibañez
Con la lógica no basta (II)
La libertad también necesita ser amada
En mi anterior artículo planteé un supuesto y una pregunta reflexiva: si tanto el capitalismo y la libertad, así como la migración y la democracia, han demostrado ser muy superiores al socialismo y la esclavitud, el aislamiento y las dictaduras, ¿por qué existen aún muchos millones de habitantes en diferentes países y realidades que votan por estas alternativas o las defienden sin ninguna evidencia empírica que sustente sus creencias?
Y señalé algunas de las que creo son las causas: orgullo, falta de empatía, soberbia, carencias de preparación ideológica, y algunas cosas más. Pueden leer ese artículo anterior en el siguiente link. Creo que vale la pena reflexionar un poco más sobre uno de los puntos que tiene que ver con la “coherencia ideológica” y las etiquetas que cada uno se cuelga.
Quien sea personaje público, columnista, político de café o WhatsApp está en toda la libertad de ponerse la etiqueta que le provoque, así es la libertad. Pero cuando esa etiqueta o cártel se la pone alguien influyente –políticamente, intelectualmente o desde el plano familiar o personal– la “rendición de cuentas” en el plano público o privado es parte del ejercicio responsable de la libertad, sobre todo si sus actos, pensamientos y opiniones pueden tener cierto impacto, en la arena de los grandes números electorales o del escrutinio familiar/social.
Por eso la coherencia ideológica es la que lleva a que las ideas perduren y sustenten una narrativa sólida que genere cambios positivos y no solo batallas o guerras con el enemigo ideológico. Si el principal argumento es el mismo que usan las ideologías caducas –la cancelación, el insulto, la descalificación personal– pienso que no eres parte de la solución sino parte del problema, como decía Nietzsche en Más allá del bien y del mal (aforismo 146): “Quien con monstruos lucha debe cuidar de no convertirse a su vez en un monstruo. Y si miras durante mucho tiempo a un abismo, el abismo también mirará dentro de ti”.
El comunismo, las autocracias, las dictaduras, son ideologías y sistemas que no generan progreso para la población en general. Son sistemas fracasados, nada bueno hay en ellos y en sus defensores, aun cuando estos lo hagan como “alternativa temporal”.
Los líderes que usan una narrativa anti izquierda, anti woke, y en general anti algo para llegar al poder, y una vez ahí son igual de corruptos, incoherentes y canceladores son en realidad, como dije antes, parte del mismo problema.
La libertad no nace del odio, de la cancelación, del insulto, de la soberbia. Solo si la libertad es amada y respetada llevará a una narrativa inspiradora que venza y perdure en el campo de las ideas y convenza a las grandes masas que ese es el camino.
La libertad requiere de líderes positivos y coherentes ideológicamente que propaguen una narrativa de paz, y por eso, si con la simple lógica no basta, pasaría a otra pregunta, ¿Qué combinación de razón, emoción, identidad y relato, puede sostener una sociedad libre?. ¿Cómo sostener una sociedad libre sin abandonar la razón, pero sin ignorar la naturaleza humana?
















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