Milko Ibañez
2016: la oportunidad perdida
En primera vuelta Keiko Fujimori obtuvo el 40% de los votos y ganó en 17 de 26 regiones
Mucho se habló sobre quien no hizo posible un pacto político entre Fuerza Popular y PPK. No es el objetivo de este artículo ahondar sobre esa situación, aun cuando que eso sucediera, tuvo un efecto negativo en estos últimos 10 años, como prueba están los ocho presidentes que hemos tenido durante ese periodo, además del dominio que la minería ilegal, la trata y el narcotráfico tienen de una parte importante de la economía del país. Pero si tuviera que contestar a la pregunta de Santiago Zavala en Conversación en la Catedral con un evento que haya sucedido en el Perú en el siglo XXI, diría que fue cuando no se escuchó a todo el Perú, incluido el Sur, en la votación de la primera vuelta en las elecciones del 2016.
Desde hace ya más de dos siglos la idea que Lima y el resto del Perú desprecian al Sur ha sido explotada estratégicamente. Quien primero lo dejó flotar fue el brillante estratega chileno Diego Portales, que veía a la Confederación Peruano Boliviana como una amenaza, y ni corto ni perezoso nuestro vecino operó diplomáticamente para fracturar lealtades, el típico divide et impera. ¿Lo logró? Sin duda, dos siglos después el sur peruano sigue en esa tensión con el resto del Perú, pero todo pudo cambiar el 2016.
¿Por qué no cambió?, pues por políticos ignorantes, analistas resentidos, además de un votante limeño absolutamente miope (pareciera a veces que no saben ni sumar) todos estos dejaron pasar la oportunidad y ahondaron la crisis. En pleno siglo XXI hoy en el Perú, el argumento más usado en una conversación sobre política y elecciones sigue siendo, el “yo creo”. Desprecian los números y dejan pasar oportunidades únicas, irrepetibles.
A los números (lo que no se mide no se puede gestionar), el 2016 en primera vuelta Keiko Fujimori obtuvo el 40% de los votos y ganó en 17 de 26 regiones incluido el extranjero, y lo que es más saltante, en el sur levantisco, esto es Apurímac, Arequipa, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Moquegua, Puno y Tacna fue principalmente segunda detrás de Verónika Mendoza, salvo en Arequipa y Moquegua, donde por 12,000 votos ocupó el tercer lugar. Inclusive en Cajamarca solo perdió con el corrupto caudillo local Gregorio Santos.
Si con esto aún no fuera suficiente obtuvo 73 de 130 congresistas, obviamente reflejaba su respaldo masivo en todo el Perú. Pero Lima no se fijó en los números, se volteó y le dio a PPK, que solo tenía 18 congresistas, el “triunfo”. No fue el sur, fue Lima. Los del sur, que apoyaron a Keiko Fujimori y que no fueron pocos, deben haber pensado en base a los resultados finales, la cosa sigue igual, no nos toman en cuenta y ahora nos han “enyucado” al gringo.
Hoy en el 2026 estamos en una posición mucho más fragmentada, los radicales de izquierda han hecho bien su trabajo, esto es mantener regiones enteras en la precariedad y pobreza ellos son su mercado objetivo, sin pobres ellos no existen, gran trabajo.
Mientras tanto, por el lado de la “derecha” (si así se le puede llamar), algunos candidatos hacen lo que mejor saben hacer, insultarse y acusarse. Si tuviera que contratar a un CEO que me haga ganar una elección lo buscaría en la izquierda; los del otro lado juegan en las ligas menores.
















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