Milko Ibañez

Yo soy yo y mi circunstancia

Tres momentos de la historia que a líderes en el final de conflictos

Yo soy yo y mi circunstancia
Milko Ibañez
26 de marzo del 2026

 

¿Cómo hubiera observado Ortega y Gasset a Velázquez, Pradilla y Girodet desde “Yo soy yo y mi circunstancia”? En esa frase el yo es la conciencia individual libre, pensante, y la circunstancia es la sociedad, la época, la cultura, el entorno, inseparables, sin el mundo no hay yo, y sin el yo el mundo carece de sentido. En esta frase se resume una ética de la responsabilidad y una filosofía de la acción, el hombre se realiza desde que comprende a partir de la reflexión, sin esta la acción no tiene sentido, es una acción vacía, bárbara.

Tres momentos de la humanidad muestran a diferentes líderes en el final de conflictos, estos han sido inmortalizados en obras maestras de la pintura. En “La rendición de Breda”, también conocida como “Las lanzas”, de Velázquez, se retrata el poder que entiende, que comprende. En “La rendición de Granada” de Pradilla, vemos el poder que asume su destino y en “Napoleón recibiendo la rendición de Viena” de Girodet se percibe el poder que se aísla.

Tres yo, la Reina Isabel, Ambrosio de Spinola (general Español) y Napoleón, y tres circunstancias, la expulsión de los Moros de la Península Ibérica, el triunfo del Imperio español en Flandes y el apogeo del Imperio Napoleónico en la rendición de Viena. En estos tres está retratada la ética del vencedor y su salvación o perdición, para Ortega y Gasset solo la Reina Isabel y Ambrosio de Spinola se “salvarían” pues integran su victoria en su visión del mundo, mientras que Napoleón cae en la trampa del poder absoluto y confunde la victoria con la verdad, pues conquista, pero no comprende, no reflexiona. Para Ortega “salvar” la circunstancia, es preservar el equilibrio, la cultura y la humanidad del mundo conquistado, el vencedor sin comprensión es víctima de su propio poder. 

En “La rendición de Granada” de Pradilla los Reyes Católicos representan el poder como misión histórica, no como orgullo personal, no hay humillación sino conciencia del peso de la historia, la luz sobre los monarcas simboliza el deber cumplido no la soberbia, Boadbil el último rey musulmán de al-Ándalus antes de la conquista cristiana, está subido en su caballo negro (a pedido de la Reina Isabel), sin humillación entrega la península después de 8 siglos de ocupación.

En “La rendición de Breda” de Velázquez, el general Spinola recibe las llaves de Justino de Nassau y no permite que se arrodille, reconoce que la victoria carece de sentido si destruye la dignidad del otro. El acto de levantarlo es un acto de coexistencia moral. El vencedor orteguiano es el que mantiene a la humanidad en el triunfo.

En “Napoleón recibiendo la rendición de Viena” de Girodet este representa un mundo donde el poder pretende elevarse por encima de la circunstancia, simplificando, pinta un yo sin circunstancia, el vencido queda absorbido, anulado, el poder es imposición, ruptura, un poder mítico que pretende no tener límites, es imposible observar este cuadro y no recordar la pintura de Napoleón en el caballo blanco cruzando los Alpes, imagen absolutamente propagandística, pues Napoleón si cruzó los Alpes pero en mula.

El mundo sigue presenciando guerras donde el comportamiento de vencedores y vencidos pueden ser observados e interpretados desde Ortega y Gasset y las formas de construir poder, y fusionarlas con el retrato pictórico desde el modelo Velásquez y Pradilla (soy yo con mi circunstancia) y el modelo Girodet (soy yo por encima de mi circunstancia). En uno el líder reconoce límites, instituciones, acuerdos, equilibrios de poder y por el otro uno que se presenta como la solución directa, como una figura excepcional que está por encima del sistema que minimiza instituciones y límites.

Ayer fueron los óleos y lienzos, hoy es la narrativa audio visual de las redes, donde se convierten en estrategias de comunicación, la historia hoy parece transcurrir más rápido que hace siglos pero las consecuencias serán las mismas. El vencedor reflexivo, como real triunfador, junto a la dignidad del vencido preservarán las civilizaciones. El otro, con sus acciones irreflexivas y su actitud soberbia, convertirá la circunstancia en el nacimiento de un nuevo odio.

Milko Ibañez
26 de marzo del 2026

NOTICIAS RELACIONADAS >

La falsa salida autoritaria

Columnas

La falsa salida autoritaria

  El otro día, conversando con unos amigos –todos e...

19 de septiembre
Perú: ya casi un estado fallido

Columnas

Perú: ya casi un estado fallido

Durante los años setenta, ochenta y principios de los noventa, ...

04 de abril
Identidad nacional

Columnas

Identidad nacional

Jared Diamond –el gran científico, pensador y escritor no...

01 de febrero

COMENTARIOS