Luego del desastre republicano que ha significado la irreflexiva censu...
Rafael López Aliaga, líder de Renovación Popular, ha cometido uno de los peores errores que suelen cometer los políticos. ¿A qué nos referimos? Ha puesto en peligro su propia victoria electoral promoviendo una destitución presidencial que le ha devuelto el poder al antisistema, a Perú Libre. En ese escenario absurdo, César Acuña y José Luna se dedicaron a comprar y vender de todo, desde el alma hasta un ministerio o una oficina, ignorando que un gobierno de Perú Libre podría atreverse a poner en peligro el proceso electoral.
Sin embargo, López Aliaga ha comenzado una guerra informativa intentando culpar a otros de la votación que él promovió. Sigue acumulando errores que lo desubican en los siguientes días; sin embargo, lo más grave es que se está promoviendo una guerra entre centro derechas que de ninguna manera debe suceder.
Es momento de desarrollar un control de daños y persistir en el escenario que establece la posibilidad de una segunda vuelta entre dos centro derechas, algo que solo es posible si los candidatos de este sector evitan luchas fratricidas y se focalizan en debatir con las izquierdas que han destruido el país. El gobierno de José María Balcázar puede hacer daño al Perú –sobre todo en el tema fiscal–; sin embargo, su capacidad destructiva es limitada porque el tiempo de gobierno no sobrepasa los seis meses y porque cualquier exabrupto podría desatar la siguiente destitución presidencial.
El mayor peligro para cualquier peruano de buena voluntad entonces proviene de la posibilidad que se desate una guerra entre centro derechas, debido a los permanentes ataques de López Aliaga a Keiko Fujimori. Semejante escenario es terrible para ambos, pero sobre todo para el propio López Aliaga. El motivo: podría abrir el escenario de segunda vuelta para un tercero, y si es uno de izquierda (por más maquillado que se encuentre), entonces, se repetirían todas las segundas rondas que han venido destruyendo el país.
Planteadas las cosas así vale reflexionar sobre los méritos de López Aliaga. Más allá de sus yerros en la Municipalidad de Lima es evidente que el principal activo del líder de Renovación Popular es haber llenado un vacío de representación en los grandes bolsones electorales que había perdido el fujimorismo histórico. Una voluntad poderosa de hacer política, una imagen de gestor de obras y su distanciamiento del político tradicional lo fueron consolidando como una real alternativa electoral.
Sin embargo, el crecimiento de López Aliaga de ninguna manera significó el fin del fujimorismo y de Keiko Fujimori. Una tesis de ese tipo solo era propaganda caviar y progresista, sobre todo luego del trauma nacional que causó el gobierno de Pedro Castillo. Después de su exoneración penal por el Tribunal Constitucional Keiko tiene un escenario inmejorable para avanzar. Si López Aliaga no ha considerado las posibilidades de Keiko, entonces está cometiendo un terrible error de análisis.
El propio López Aliaga debe recordar una casi ley de su avance electoral: avanzó y creció confrontando con todas las izquierdas que han destruido las posibilidades de un Perú consolidado democráticamente y en desarrollo. Su confrontación con la izquierda lo llevó incluso a ser definido como el enemigo mortal de la izquierda caviar; a tal extremo que muchos de esa izquierda hablan de votar por Keiko para evitar la llegada al poder de Porky. Si las cosas son así, ¿por qué extraña razón López Aliaga detiene su avance arrollador para focalizarse en Fuerza Popular? Es un error estratégico que a los generales les suele significa perder guerras o países.
El problema es que los errores de Renovación Popular no solo erosionan las posibilidades de López Aliaga, sino de todas las centro derechas.
Finalmente, es evidente, incuestionable, que la alternativa de la centro derecha que más crecerá en las siguientes semanas es la que mejor desvele los programas de la izquierda que suelen promover fábricas de pobreza.
VÍCTOR ANDRÉS PONCE
















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