Editorial Economía

Majes Siguas II y la transformación agrícola del sur peruano

Infraestructura hídrica, energía y nuevas tierras para impulsar la agroexportación

Majes Siguas II y la transformación agrícola del sur peruano
  • 11 de marzo del 2026


El proyecto Majes Siguas II es una de las obras de infraestructura más relevantes para el desarrollo del sur del Perú. Más que una simple ampliación de sistemas de riego, representa una apuesta de largo plazo para transformar extensas zonas áridas de Arequipa en áreas productivas capaces de integrarse a la dinámica agroexportadora del país. Con una inversión estimada en alrededor de S/ 7,700 millones y la habilitación de miles de hectáreas para cultivo, la iniciativa busca sentar las bases de un nuevo polo agrícola que combine producción, empleo y crecimiento regional.

La propuesta contempla incorporar cerca de 40,000 hectáreas adicionales de tierras irrigadas, lo que supone un cambio significativo en la escala de la actividad agrícola en la región. La disponibilidad de agua permitirá convertir terrenos actualmente improductivos en superficies aptas para cultivos comerciales orientados tanto al mercado interno como a la exportación. Este incremento en la frontera agrícola podría posicionar a Arequipa como un nuevo foco de desarrollo agroindustrial, ampliando el modelo de crecimiento que en las últimas décadas ha impulsado a otros valles de la costa peruana.

El impacto económico del proyecto también se reflejará en el empleo. Diversas estimaciones señalan que Majes Siguas II podría generar más de 160,000 puestos de trabajo entre directos e indirectos, distribuidos en las distintas fases de construcción y operación. Además del componente agrícola, el plan incluye la instalación de dos centrales hidroeléctricas, lo que añade un aporte relevante a la generación energética regional. De esta manera, el proyecto articula agua, tierra y energía como elementos complementarios de una estrategia de desarrollo productivo.

Las proyecciones laborales suelen diferenciar entre etapas. Durante la construcción de la infraestructura hidráulica se prevé la creación de decenas de miles de empleos temporales, mientras que la fase operativa daría lugar a una cantidad similar de puestos permanentes vinculados a la actividad agrícola, logística y agroindustrial. Este proceso exigirá programas de capacitación que permitan a la población local acceder a oportunidades laborales formales, evitando que el crecimiento económico se traduzca únicamente en empleos precarios o de corta duración.

La experiencia de la primera etapa del proyecto, Majes Siguas I, ofrece algunas enseñanzas importantes. En ese caso, la distribución de tierras en unidades demasiado pequeñas limitó la incorporación de tecnología, la mecanización y el acceso a financiamiento. Para que la segunda fase alcance resultados más sólidos, la asignación de nuevas parcelas deberá considerar tamaños productivos que faciliten la inversión privada y el uso eficiente de sistemas de riego modernos. Al mismo tiempo, los agricultores de menor escala podrían integrarse mediante cooperativas u otras formas de organización productiva.

En este contexto, las asociaciones público-privadas (APP) se presentan como una herramienta clave para asegurar la sostenibilidad del proyecto. Bajo este esquema, el Estado conserva el rol de regulación y supervisión, mientras que el sector privado aporta experiencia técnica, capital y capacidad de gestión. La participación privada resulta especialmente relevante para garantizar el mantenimiento continuo de la infraestructura hidráulica, un aspecto que en experiencias anteriores demostró ser costoso y difícil de sostener únicamente con recursos públicos.

Un diseño adecuado de estas asociaciones también puede favorecer una gestión más eficiente del recurso hídrico. La incorporación de tecnologías de riego presurizado, sistemas de control automatizado y monitoreo digital permitiría optimizar el uso del agua en un contexto donde este recurso es cada vez más escaso. Además, la transparencia en la asignación y comercialización de tierras contribuiría a generar confianza entre inversionistas y productores, fortaleciendo el atractivo del proyecto para nuevas inversiones agrícolas.

No obstante, el desarrollo agrícola no depende únicamente de contar con agua y tierra. Para que Majes Siguas II logre integrarse plenamente a los mercados internacionales será necesario complementar la infraestructura hídrica con mejoras logísticas. Carreteras eficientes, centros de almacenamiento, cadenas de frío y plantas de procesamiento son piezas fundamentales para transportar productos perecibles con rapidez y valor agregado. Sin esta red de soporte, el potencial productivo del proyecto podría quedar limitado.

En términos más amplios, la expansión de áreas agrícolas irrigadas podría contribuir a incrementar la participación del Perú en el comercio mundial de alimentos. Actualmente solo una pequeña fracción de la superficie agrícola nacional está orientada a la exportación. La puesta en marcha de proyectos como Majes Siguas II permitiría ampliar considerablemente esa base productiva, incorporando cultivos de alto valor comercial como frutas y hortalizas destinadas a mercados internacionales cada vez más exigentes.

  • 11 de marzo del 2026

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