El Perú volvió a registrar una señal positiva en ...
El gobierno de José María Balcázar, el gobierno de la izquierda radical vinculado a la candidatura de Roberto Sánchez, sigue en la farra fiscal, en la fiesta de la despedida de un sector que, al parecer, sabe más que nadie que perderá el poder en la segunda vuelta. En ese sentido, se acaba de aprobar el Decreto de Urgencia 003-2026 mediante el cual se establece un salvataje de US$ 2,000 millones para Petroperú, la petrolera estatal que está absolutamente quebrada y no tiene ninguna viabilidad económica.
Una de las razones que se argumenta es el desabastecimiento energético por la guerra en el Medio Oriente y la participación de Petroperú en la distribución de los combustibles, sobre todo en el oriente del país. Sin embargo, para todos es conocido que la petrolera estatal apenas participa con menos del 20% en el mercado nacional de combustibles. ¿De dónde entonces la emergencia nacional para regalar US$ 2000 millones de los recursos fiscales a una empresa estatal irresponsable y quebrada? Más aún cuando el déficit de capital de trabajo al cierre de marzo representaba US$ 1300 millones. Es decir, a Petroperú le faltaban US$ 1300 millones para honrar deudas de trabajo, entre ellas el pago de los proveedores. En ese contexto, se le regala US$ 2000 millones. En otras palabras, paguen sus irresponsabilidades e ineficiencias y sigan gastando.
Con esta decisión, desde el 2017 hasta la actualidad se acumulan US$ 7000 millones en aumentos de capital, líneas de crédito y garantías del Estado. Los argumentos del gobierno de Balcázar para la pachanga fiscal –con los recursos que aporta el sector privado a través del pago de impuestos– acerca de que el Ministerio de Energía y Minas asumirá la garantía de un financiamiento internacional que se ejecutará a través de Proinversión no resisten el menor análisis. Finalmente la riqueza nacional que produce el sector privado y los ciudadanos se irá como agua por el caño porque esa es la conducta permanente de las izquierdas en todas sus versiones.
El fracaso general de Petroperú evoca el fracaso de las más de 200 empresas estatales durante el velasquismo antes de las reformas económicas de los noventa, que generó un déficit fiscal de más del 12% del PBI de entonces y desató una de las hiperinflaciones más aterradoras de la historia mundial. Una tragedia que derrumbó el PBI en más del 30% y empobreció a más del 60% de los peruanos; es decir, el primer antecedente de la pobreza y la miseria que desataron los proyectos chavistas en Venezuela y en la región.
La izquierda propone agrandar el Estado y saquear la riqueza nacional. Por ejemplo, el proceso de descentralización es otra tragedia que revela cómo se dilapidan los recursos nacionales que producen el sector privado y los ciudadanos del Perú. En el 2019 en el Plan de Competitividad se estableció que para resolver los problemas de agua y desagüe, alcantarillado, escuelas, postas médicas y carreteras, en los próximos cinco años se necesitaban S/ 117,000 millones. Entre el 2019 y el 2025 los gobiernos subnacionales encargados de estas obras gastaron S/ 310,000 millones. Sin embargo, siguen existiendo 3.5 millones de personas sin agua potable. No debería existir un solo peruano sin este servicio.
En el Perú, pues, sobran recursos para resolver todos los problemas y brechas sociales por la riqueza que crea el sector privado –que financia el 80% de los ingresos fiscales– y que se recolecta a través de los impuestos. El problema es que la izquierda siempre está buscando agrandar el Estado y multiplicar el saqueo de los recursos nacionales.
La situación de Petroperú es un caso paradigmático sobre cómo las empresas estatales se han convertido en un flagelo en el Perú. Si a los US$ 7,000 millones que acumula el Estado –es decir, todos los peruanos– en salvatajes a Petroperú le sumamos los más de US$ 8,000 millones en deuda garantizada por el Estado estamos ante uno de los mayores escándalos de despilfarro, ineficiencia y corrupción de una empresa estatal en la región.
Una razón más para votar en contra de la propuesta chavista en el Perú.
















COMENTARIOS