Dante Bobadilla

Dante Bobadilla

Un referéndum bamba

Solo busca mellar el sistema de partidos

Un referéndum bamba
Dante Bobadilla
06 de December del 2018

 

El referéndum de este domingo es otro producto de la falta de criterio con que se conduce el Gobierno. Plantearle a la gente de a pie preguntas acerca de reformas constitucionales sobre sistemas jurídicos y políticos sobrepasa lo ridículo. Es ignorar la realidad para anteponer los caprichos, una característica propia de regímenes populistas y totalitarios, que solo buscan justificarse en el poder con maniobras electoreras. De eso se trata y nada más.

El grueso de la población desconoce los temas del referéndum, están fuera de su interés. Una simple investigación de campo confirmaría que la mayoría del pueblo no entiende sobre qué le están preguntando. Esto bastaría para invalidar el referéndum. Sospecho que el 90% de la población ignora totalmente de qué trata la primera pregunta sobre la reforma judicial. Nunca supieron de la existencia del CNM y desconocen cómo se va a elegir a los jueces.

Y lo que ha terminado ocurriendo finalmente con el referéndum es algo obvio: todo se ha reducido al formato básico y elemental del modelo “anti” que prima en el ambiente. Solo hay dos opciones en el imaginario popular: responder a la fórmula presidencial del “sí, sí, sí, no”, como apoyo al Gobierno que está enfrentando al aprofujimorismo y luchando contra la corrupción, o apoyar a los corruptos. A esa barbaridad se ha reducido el referéndum.

Puede que finalmente esta haya sido la intención real del Gobierno. Si fuera así, hay que aplaudir la magistral maniobra y temer lo que se viene con un Gobierno que tiene estos niveles de maquinación. Pero lo dudo. El cerebro no les da para tanto. Se trata solo de la falta de criterio con que se conducen día a día. Estamos en manos de un Gobierno sin brújula que navega guiándose por el olfato, percibiendo los deseos populares y aplicando su dosis propia de buena voluntad, pero en medio de la orfandad política que lo hace presa fácil de los predadores del mundo caviar, que merodean en los ministerios.

Todas las columnas de expertos y entendidos en las materias del referéndum que he alcanzado a leer y oír en los medios, discrepan de ellas. La composición de la Junta Nacional de Justicia es un debate de expertos y debió quedar allí. ¿Qué tiene que hacer la gente común y corriente opinando sobre eso? ¿Cómo llegamos a ese nivel del absurdo? Por pura demagogia.

Hay propuestas que son un ataque directo al sistema democrático y de partidos, producto de la ignorancia, la improvisación, la inquina, el apuro y hasta de la mala voluntad. Propuestas hechas por improvisados que no son políticos de carrera, nunca han militado ni han tenido vida partidaria, y hasta desprecian a los partidos porque los consideran organizaciones criminales a las que hay que poner bajo control. No se puede hacer reformas con estas taras encima.

Los problemas políticos del último medio siglo se deben en gran medida al desprecio y la prédica constante contra los “partidos tradicionales”, doctrina iniciada en la dictadura del general Velasco y continuada por Alberto Fujimori. No ha cesado el ataque a los “partidos tradicionales”, dando paso a lo que ahora tenemos: outsiders tradicionales, combis electorales llenas de improvisados y trepadores, vientres de alquiler al servicio de mafias y otros males propios de la destrucción de los partidos tradicionales. El referéndum sigue la misma tónica.

La ideología del odio debe cesar. La política es el arte de consensuar y construir. La antipolítica, en cambio, es el afán de destruir el sistema y aniquilar al adversario. La estrategia de vencer mediante el aniquilamiento físico del rival es propia de la izquierda antidemocrática. Durante años han atacado los cimientos de nuestra democracia y casi la han acabado por destruir. Este referéndum es más de lo mismo: busca seguir mellando el sistema de partidos o lo poco que queda. Y al final se ha convertido en un burdo plebiscito para validar a este Gobierno, que es el peor en lo que va del milenio. Y no es poco decir. No me voy a prestar a la manipulación y a la demagogia. Por esto marcaré cuatro veces “no”.

 

Dante Bobadilla
06 de December del 2018

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