Juan Carlos Puertas

Sobre el libro “Neo entes”, de Miklos Lukacs

El transhumanismo convertido en política pública global

Sobre el libro “Neo entes”, de Miklos Lukacs
Juan Carlos Puertas
27 de octubre del 2022


Corría el año 2017 cuando Ricardo Vásquez Kunze preguntaba, en su programa
Pulso, a Agustín Laje y Nicolás Márquez, ¿cómo así esa ideología llamada “nueva izquierda” podía ser apoyada por instituciones y gobiernos que se supone que son de derecha? La respuesta que dieron los entrevistados –de que estos puntales de “derecha” eran “funcionales” a la izquierda– dejaba una especie de sinsabor, de respuesta incompleta, no del todo clara.

Muchos de los que estábamos, de una u otra forma, involucrados en el activismo contra el tema de género, y los entrevistados mismos, sabíamos que faltaba una explicación más clara. Se conocía ya, desde años antes, cómo fluía el financiamiento de instituciones, empresas u organismos que no encajaban precisamente en el esquema de “izquierda”; pero las hipótesis de un interés meramente económico y demográfico no quedaban del todo articuladas, requeríamos una mayor explicación, explorar más a fondo esas razones. Los hechos estaban ahí, la inversión era fuerte para empujar la agenda; pero la obsesión con la que se empujaba no dejaba una explicación presentable ni una respuesta a esa inteligente pregunta.

Retrocedo algunos años para empezar esta reseña. Poco antes de dichos años, ya el Dr. Miklos Lukacs había iniciado una investigación –con la intensidad y seriedad que lo caracterizan– para tratar de encontrar una explicación más general de lo que estaba sucediendo, tomando como punto de partida la denominada #4R, o la Cuarta Revolución Industrial, definida por el propio Klaus Schwab como la fusión de tecnologías que están borrando las líneas entre lo físico, lo digital y lo biológico. Han pasado alrededor de siete años desde que el Dr. Lukacs se internó en este proyecto, y hoy la existencia de un proyecto globalista que impone una determinada agenda molde para todos los países es una cuestión innegable.

Neo entes aparece justo en el momento en que nadie puede negar la existencia de este globalismo que, a decir del autor, a diferencia del proceso de globalización, “es la imposición gradual, unilateral e inconsulta de un sistema político, económico, tecnológico, social y cultural único caracterizado por la verticalización y concentración de poder que necesita abolir el concepto de identidad –desde la individual a la nacional– para materializarse."

Debo confesar que esperaba un libro más voluminoso, dada la abundancia de evidencia y eventos que han aparecido y sucedido sobre este proceso de sometimiento globalista en los últimos años; más aún, conociendo la gran cantidad datos y documentos con los que el autor contaba al llevar a cabo su investigación. No obstante, luego de leerlo y disfrutarlo en cada uno de sus capítulos solo queda confirmado el hecho que yo me encontraba profundamente equivocado. El autor no ha necesitado hacer un enorme tratado para transmitir la información y los sustentos suficientes para esbozar - como él mismo dice - “el rompecabezas” globalista.

A diferencia de él, yo si me atrevo a señalar que no solo ha esbozado el “rompecabezas”, sino que largamente lo ha dibujado y ha demolido cualquier sombra de duda que tuviéramos sobre cómo y por qué se vinculan causas tan disímiles como la teoría crítica de la raza, el aborto, los derechos de comunidades indígenas, el homosexualismo, transexualismo, la aberrante educación sexual integral y demás. Para ello, el autor toma dos rutas en su obra, una ruta que aborda la historia para explicar cómo evolucionaron los conceptos e ideas que hoy dan esa “justificación” teórica a esto llamado progresismo (un concepto secuestrado y redefinido por el posmodernismo), y cómo evolucionaron las ideas para llegar a pretender redefinir en última instancia, no solo el concepto del hombre sino al hombre mismo, que es a quien se pretende modificar. No por algo el subtítulo del libro es ‘Tecnología y cambio antropológico en el siglo XXI’.

Así, luego de este breve pero riguroso viaje en el tiempo por el mundo de las ideas, el autor nos enfrenta con un capítulo que por sí mismo constituye todo un ensayo sobre Transhumanismo,  “la idea más peligrosa del mundo”. Pero la finalidad de este libro no fue nunca simplemente hilvanar algunas ideologías que compartan líneas comunes o que puedan servirse de soporte teórico unas a otras, el propósito de esta investigación era demostrar o señalar la ruta que seguía el progresismo globalista. El quedarse en establecer los vínculos necesarios entre la nueva idea de progreso, la redefinición del hombre, el hedonismo, el materialismo y el transhumanismo hubiese bastado quizás para encontrarnos ante una obra de carácter teórica, importante quizás para el mundo académico o para las aulas, aunque no por ello, ser suficiente para encontrarnos ya ante un producto intelectual importante.

Pero no, luego de este recorrido teórico el autor comienza a recorrer una segunda ruta, y procede a empalmar, pieza a pieza, estas distópicas ideas con los hechos que vienen sucediendo en los últimos años; pasa a demostrar página por página como estos sueños de crear un ‘Homo Deus’ se tropiezan con diversos tipos de problemas (demográficos, morales, políticos), y no solo ello, se empieza a empalmar cada piso de este edificio con la referencia a las políticas públicas tomadas por Organismos Internacionales en la misma dirección teórica explicada, a las inyecciones financieras de enormes corporaciones para empujar las mismas agendas y le agrega la herramienta final: el increíble avance tecnológico existente, la explicación e identificación de las nuevas tecnologías que hoy ya se vienen implementado no solo para imponer esta lúgubre agenda sino que ya se están perfeccionando para alcanzar sus últimos fines. Llegados a este punto de la obra, y más aún, dada la información disponible en estos tiempos, cualquier mezquina ligereza para tildar desde una ignorancia líquida esta tesis como una simple “conspiración” ha quedado sepultada línea tras línea.

El último capítulo de Neo entes no es una clásica conclusión lineal que cualquier lector esperaría de un trabajo como este; no contiene conclusiones expresas, y percibo que no las contiene porque sencillamente a estas alturas de la obra, cada lector ya llegó a las mismas conclusiones que el autor. Los datos, las políticas expuestas, los marcos teóricos, los métodos de análisis usados para amalgamar la información que fuera de esta obra pareciera estar dispersa, el uso de la tecnología actual y las finalidades de las nuevas tecnologías no tienen sentido sino están todas alineadas. El último capítulo pues, representa no una conclusión, sino que proporciona –si es que acaso era necesario– mayor información, a modo de los últimos detalles a un hermoso cuadro, y termina de aportar evidencia para arribar a la única conclusión posible: la Cuarta Revolución Industrial es el transhumanismo hecho política pública global.

Hacia el final de la obra –así el lector esté familiarizado con parte del funcionamiento de la agenda globalista– uno no puede evitar sentir una pasmoso temor ante la magnitud de los eventos que nos encontramos, y ello, porque así no lo quiera reconocer el Dr. Lukacs, puso las piezas en su sitio y el resultado es desolador. El libro tiene lo que debía tener, no necesitaba más para comprobar la tesis a la que se enfrentaba el autor; acaso ahondar en mayores datos hubiese perdido la finalidad de la obra, o peor aún, que esta se convierta para uso de un público reducido. Abre y puede servir de base, asimismo, para varias líneas de investigación, de tipos fácticas o teóricas, políticas, jurídicas, etc.

Difícilmente, luego de esta obra, cualquier político, jurista, filósofo o estudioso de la realidad social serio, podrá enfrentarse a su quehacer intelectual sin dejar de dar una mirada al avance del globalismo progresista. Pero así como puede ser usado como base para otras líneas de investigación, percibo que este libro no solo fue escrito para probar lo que se pretendía probar, sino que el autor ha tenido muy en cuenta su deber de comunicar los resultados de su investigación a la mayor cantidad de personas; es decir, comunicar a qué es lo que nos enfrentamos los seres humanos. Aquellos de nosotros que aún consideramos que nuestra calidad de hombre es única, aquellos que consideramos que la vida humana es lo más perfecto que habita en este planeta, para aquellos que amamos a nuestras familias, a nuestra patria y nuestra libertad. Y sobre todo, aquellos que amamos al Creador de este mundo y de nosotros mismos.

Juan Carlos Puertas
27 de octubre del 2022

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