Cecilia Bákula
Signo y significado
Ejecutivo debe usar bien los signos para que el significado sea correcto

Si bien estos términos y conceptos se aplican principalmente a la lingüística y la semiótica, podemos extrapolarlos y utilizarlos para intentar comprender las acciones del Gobierno y de algunas instancias de poder. No quiero referirme solo al ya trillado tema de los “mandilitos rosados”, sino a lo que entiendo como medidas desesperadas para intentar alcanzar a la población conceptos e ideas a partir de signos o imágenes, con el lamentable resultado, desde mi perspectiva, que ni los conceptos son claros ni los signos utilizados lo son. Peor aún son las explicaciones que se dan a esas acciones, aparentemente erráticas y que conducen solo a la confrontación y a la confusión.
El Poder Ejecutivo se dice y se contradice. Por ejemplo, se sigue utilizando la “oferta” de obras como si ella pudiera significar éxito en la gestión, mayor confianza y esperanza por parte de la población; cuando vemos que a más ofrecimientos, menor cumplimiento. Un tema dramático es la tenacidad e insistencia con que el presidente aborda el tema de los hospitales, ofreciendo construirlos en un tiempo irrisorio. No debemos olvidar que para este año ofreció la construcción de muchos, cuando no se ha podido siquiera habilitar mejor alguno de los existentes en el interior del país, cuando ciudades con la mayor cantidad de habitantes carecen de servicios de salud de buena tecnología y cuando se experimenta desabastecimiento, falta de personal capacitado, condiciones nefastas de infraestructura.
¿No sería mejor, si tanto se quiere aparecer como el “Pachacuti” de estos tiempos, sincerar la situación? ¿O es que el poder de las encuestas, fáciles y de curiosa interpretación, fuera el motor del accionar?
Me pregunto si en ese universo de mensajes y contenido, se calcula la resistencia silenciosa y pasiva de un pueblo al que se le ofrece y no se cumple, al que se le hace llegar mensajes con signos cuya interpretación es diferente al contenido que normalmente se comprende. Y cuando señalo la silenciosa resistencia, quiero decir que ni las encuestas, ni los titulares, ni el enfrentamiento entre poderes, ni la desquiciada carrera por perpetuarse serán dique suficiente cuando haya un despertar por carencia, alza de precios, falta de trabajo, exceso de violencia, incremento de la inseguridad, falta de esperanza y parálisis de la economía.
Nuestro país y nuestra gente no se merece vivir lo que vivimos a diario, con la ingobernabilidad la experimentamos como una flaqueza gubernamental, y como una inacción culposa que enfrenta al Perú con la realidad pujante, ordenada y con visión de futuro de varios de nuestros vecinos. Solo ver el estado de infraestructura vial, nos hace retroceder a tiempos casi primitivos; solo ser conscientes de las condiciones de vida en las zonas altas de la serranía nos enfrentan a las diferencias grotescas entre unos peruanos y otros, teniendo todos los mismos derechos a un buen vivir. Utilizar los sistemas de movilización masiva nos permite entender la condición inhumana del transporte de las mayorías. Las cifras de desempleo creciente nos muestran la incapacidad de los gobernantes de turno para ofrecer soluciones. La persistencia en obras como la de Chinchero, nos hacen ver la terquedad en el error y la lista podría ser interminable.
Entonces, pedimos que además del accionar eficiente, honrado y pronto, se haga un esfuerzo para usar bien los signos para que el significado sea el correcto.
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