Mariella Bianchi
Retos y desafíos para las mujeres peruanas
El Perú necesita mujeres que amen profundamente a su patria
Cada 8 de marzo el mundo recuerda el papel de la mujer en la sociedad. Para las mujeres peruanas, esta fecha no debe ser una conmemoración simbólica ni una plataforma para discursos ideológicos importados que no tienen nada que ver con nuestra cultura y nuestra realidad. Esta tiene que ser una ocasión para reflexionar sobre el verdadero rol de la mujer peruana en la construcción de nuestra patria.
Las mujeres desempeñamos múltiples roles en la sociedad: somos madres, hijas, profesionales, emprendedoras, líderes comunitarias y muchas veces, el principal sostén emocional y moral de nuestras familias. Sobre nuestros hombros recaen responsabilidades diversas que la sociedad espera que cumplamos con excelencia: cuidar, educar, trabajar, servir y al mismo tiempo, mantener la fortaleza requerida y la sensibilidad característica de una mujer, todo un combo completo. Esas demandas no nos debilitan, revelan la enorme capacidad que tenemos para influir positivamente en nuestro entorno y en el destino del Perú.
Las mujeres patriotas del Perú tenemos hoy grandes retos y desafíos. El primero es defender nuestra identidad femenina basada en la biología, no en la ideología de género, el feminismo y el wokismo; y el segundo, es defender nuestros valores frente a corrientes culturales que pretenden desarraigar a la mujer de su esencia: su fe, su familia y su vocación de servir a la patria. La mujer peruana no es una víctima permanente ni necesita ser enfrentada con el hombre, como un enemigo a combatir, como lo plantea el feminismo. Por el contrario, hemos demostrado a lo largo de los desafíos que ha atravesado el Perú, que podemos trabajar codo a codo con los hombres, para sacar adelante a nuestras familias y al Perú, que los desafíos nos hacen más fuertes y capaces de reconstruir nuestra nación, las veces que sean necesarias, sosteniendo a nuestras familias y guiando a nuestros hijos, como columnas fundamentales del presente y el futuro de nuestra patria.
La historia del Perú está llena de ejemplos de mujeres valientes que no pidieron permiso para servir al país, como en la guerra con Chile (las rabonas), las patriotas tacneñas, las mujeres que alzaron su voz contra el terrorismo y que hoy son heroínas: Maria Elena Moyano y Juana López, entre otras tantas heroínas anónimas. Las madres peruanas sostenemos nuestros hogares, aún en medio de la adversidad porque siempre hemos sido la columna moral de nuestra nación. Es ese espíritu patriota el que debe inspirarnos para alzar nuestra voz firme, fuerte y comprometida con el desarrollo de nuestra patria, voz basada en principios, valores, responsabilidad y amor por el Perú, lejos de políticas sujetas a intereses ideológicos y económicos de Ongs que pretenden dirigir los destinos de nuestra patria, utilizando a la mujer como peones de agendas que quieren dividir a nuestra nación.
No se trata de una lucha de sexos, sino de una lucha conjunta por el futuro de nuestra patria. Las mujeres peruanas tenemos una capacidad única para defender la vida, fortalecer a nuestras familias y promover una cultura de principios y valores en nuestros hijos y en nuestra sociedad. Cuando una mujer patriota participa en la vida pública, no lo hace para destruir lo que existe, sino para reconstruir aquello que ha sido debilitado.
Hoy también enfrentamos el desafío de formar nuevas generaciones de mujeres conscientes de su dignidad, de su valor y de su misión con el presente y el futuro del Perú. Nuestras niñas y jóvenes necesitan referentes que les enseñen que la verdadera libertad no consiste en negar su identidad, sino en vivirla con orgullo, inteligencia y valentía.
Hoy más que nunca el Perú necesita mujeres que amen profundamente a su patria, que no tengan miedo de defender la verdad, que levanten la voz cuando la nación es atacada y que trabajen incansablemente por el bienestar de sus familias y del Perú. En este Día de la Mujer, el llamado es claro: que las mujeres patriotas del Perú nos levantemos con convicción, con fe y determinación para que el Perú vuelva a ser el líder de América del Sur, porque cuando una mujer peruana decide ponerse de pie por su país, no solo defiende su dignidad, sino también el destino de toda nuestra nación.
















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