Berit Knudsen

Lo que el poder no debe controlar

El discurso del Papa León XIV ante el Congreso de España

Lo que el poder no debe controlar
Berit Knudsen
10 de junio del 2026

 

El Papa León XIV habló ante el Congreso de España, reconociendo "la autonomía de las realidades terrenas y la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política". Recordó los principios que permiten que una sociedad siga siendo verdaderamente libre. Más allá del contexto europeo, su mensaje resuena en América Latina.

Durante décadas, la región ha discutido sobre ideologías, modelos económicos, liderazgos y reformas institucionales. Sin embargo, León XIV invita a mirar qué ocurre cuando el poder excede límites que no le pertenecen.

El pontífice recuerda que las tareas legislativas se enfrentan a un interrogante esencial: "¿Qué concepción de la persona humana inspira a las leyes y qué tipo de sociedades construyen esas leyes?". No es una cuestión religiosa. Se refiere a los fundamentos de la convivencia política.

La propuesta es clara. "Toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana". Esa dignidad "precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento".

La legitimidad de las instituciones no proviene de elecciones o mayorías circunstanciales. La legitimidad se preserva reconociendo que existen bienes, derechos y dignidades anteriores al poder político.

No presenta a la Iglesia como autoridad alternativa al Estado. Recuerda que el poder democrático encuentra límites en la dignidad humana, libertad de conciencia y derechos que ninguna mayoría puede vulnerar.

Las sociedades no pierden sus libertades en forma repentina. El proceso comienza cuando el poder deja de ser un instrumento al servicio de las personas, autoproclamándose intérpretes exclusivos del bien común, moral pública o verdad política.

Así, las instituciones intermedias pierden autonomía. La familia, educación, comunidades religiosas, medios de comunicación, universidades, asociaciones civiles y espacios de pensamiento independientes existen, pero pierden margen para actuar libremente.

León XIV advierte que las diferencias políticas no justifican convertir al adversario en enemigo. Los líderes tienen la responsabilidad de emplear un lenguaje que contribuya al diálogo, no a la polarización. El desacuerdo es parte de una sociedad libre, pero no puede transformar al discrepante en enemigo o usar la adhesión política como fuente de legitimidad moral.

Sobre la migración, sostiene que las respuestas no deben limitarse a la gestión de flujos humanos, sino atender las causas que obligan a las personas a abandonar sus hogares: ausencia de paz, inseguridad o búsqueda de condiciones dignas de vida.

En América Latina las personas no abandonan por millones sus países únicamente por razones económicas. Lo hacen por desconfianza en las instituciones, cuando el mérito pierde valor, cuando la seguridad jurídica desaparece o cuando el futuro no depende de su esfuerzo sino de la cercanía al poder. La emigración masiva es el síntoma visible de la pérdida de confianza.

Una sociedad libre no se define por elecciones periódicas. Se define con espacios que el poder reconoce como ajenos a su control: la conciencia, familia, la fe, educación, libertad de expresión, justicia independiente, propiedad legítimamente adquirida, derecho a disentir sin temor.

Cuando estos espacios conservan autonomía, el poder encuentra límites, fortaleciendo la libertad. Cuando esos espacios son absorbidos por proyectos políticos, ideológicos o personales, la libertad se reduce, aunque las instituciones formales permanezcan intactas.

La frase más importante no fue una referencia religiosa ni una propuesta política, sino una advertencia sobre la naturaleza misma del poder. Cualquier autoridad que olvida que existen realidades humanas que no puede absorber ni controlar, pierde legitimidad. Allí donde el poder reconoce esos límites comienza la libertad. Allí donde pretende sustituirlos, el poder se concentra, se debilitan las libertades y la confianza ciudadana se deteriora.

Berit Knudsen
10 de junio del 2026

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