Giancarlo Peralta
Presidenta Boluarte, sea más que AMLO
No caiga en el juego perverso que le plantea el presidente de México

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quiere erigirse como el líder del empobrecimiento y el cinismo político en América Latina. Recordemos que AMLO ha manifestado en más de una oportunidad que conducir a la pobreza a millones de personas responde a un objetivo político: si son pobres votarán por las visiones de izquierda, si dejan de ser pobres votan por la derecha. En consecuencia, a AMLO no le importa el bienestar ni el progreso de los latinoamericanos, menos el de los peruanos. Ha hecho bien la presidenta del Perú, Dina Boluarte, en reconocer la inteligencia del pueblo mexicano y dejar el antónimo para su colega.
AMLO aboga por el entorpecimiento de las relaciones económicas entre peruanos y mexicanos a través de sus alocuciones políticas, las cuales son respaldadas por el triunvirato cubano-venezolano-colombiano, que cuenta con la servil disposición del ex guerrillero Gustavo Petro para convertirse en su altavoz en contra del Perú. Nos referimos al actual ocupante del Palacio de Nariño en el centro de Bogotá.
Ante este escenario, Boluarte no debe caer en el juego perverso que le plantea AMLO, sino hacer todo lo contrario. Su respuesta resaltando la inteligencia del poblador mexicano ha sido precisa, pero debe ser acompañada por el reforzamiento de acciones que unan a los pueblos, más allá de las expresiones políticas de sus respectivos conductores.
La historia demuestra que las relaciones bilaterales entre los pueblos se acrecientan cuando el intercambio comercial entre ambos –en el caso de análisis, los pueblos peruano y mexicano–, se fortalece porque genera beneficios para unos y otros. Así como también se producen condiciones para el conocimiento y reconocimiento de la cultura que cada cual representa. En términos económicos, el intercambio comercial alcanzó 2,852 millones de dólares en 2022, siendo las exportaciones mexicanas las más gananciosas porque los peruanos tienen la libertad de elegir entre productos o servicios provenientes de diferentes países, cuáles les resultan más favorables.
Ante este panorama, la presidente Boluarte ya marcó la cancha, como coloquialmente se dice. Ahora debe colocarse por encima de AMLO, evitar que sea él quien marque la agenda, dejarlo en su incontinencia verbal y demostrar que el equipo de Gobierno peruano es mucho más capaz, certero y sagaz.
Los analistas internacionales siempre ven una oportunidad en medio de una crisis y es precisamente la que se le presenta a la presidenta Boluarte para dar ese paso que deje fuera de juego a la demagogia latinoamericana encabezada por AMLO para convertirse en la responsable de la recuperación económica del Perú, ¿lo puede hacer? Sí, todavía es largo pero suficiente el camino hacia el 2026. Dina Boluarte sabe que los desafíos son grandes y podrían acrecentarse si se presenta nuevamente el fenómeno del Niño, por lo que el empobrecimiento, la disconformidad de la población y la agitación de sus exaliados políticos buscará propiciar su vacancia o su renuncia.
Lograr la recuperación económica y el reconocimiento ciudadano a su favor, implica necesariamente revertir la caída que registra la inversión nacional y extranjera en el Perú, porque sólo así se genera empleo productivo. AMLO sabe que en manos de Boluarte está la decisión de dar una señal clara a la comunidad internacional de inversionistas –entre los cuales se encuentran los mexicanos– quienes cuentan con un proyecto minero que de iniciarse movilizará miles de millones de dólares hacia el Perú, por lo que el remedo del cantinflesco personaje genialmente interpretado por el desaparecido actor Mario Moreno está preocupado.
Presidenta Boluarte, avance, no se detenga ni deje que la distraiga quien quiere verla fuera del poder porque ve que el eje de la pobreza se está derrumbando.
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