Eduardo Vega

Otra vez al filo del abismo

Podría pasar a segunda vuelta un candidato de la izquierda más radical

Otra vez al filo del abismo
Eduardo Vega
17 de abril del 2026

 

Han pasado cinco años, y el Perú no hace sino repetir la misma constante de los últimos cuatro procesos electorales, que consiste en dejar a Keiko Fujimori y su bolsón no mayor al 20% a merced de un verdugo opositor que cada vez se muestra más radicalizado que el anterior.

No me sorprende el segundo puesto de Sánchez Palomino. Después de todo, ese es el producto de los votos “colegiados” en las comunidades en la sierra que nunca se ve en las encuestas y forma parte de las distorsiones electorales que tradicionalmente persiste en la democracia peruana, sin que nadie estudie alguna solución. Mucho menos existe un partido político que sepa cómo hacerle frente. Nótese que un dominio regular de la estructura “colegiada” de los votos rurales, es suficiente para inclinar la balanza a favor de más de un candidato, y con ello elegir/reforzar los nombres de quienes deben pasar a la segunda vuelta.

Tampoco me sorprende la falta de consolidación de Lopez Aliaga en provincias, pues el poco carisma que manejó en la parte final de la campaña, sumado a la dispersión de los votos con candidatos como Álvarez –extrañamente desplomado– y Belmont, no hicieron más que estancarlo. En todo caso, sí sorprende la subida estrepitosa de Nieto, cuyo único mérito parece ser, el no haber sido una víctima de la estratégica campaña “Por estos no”. Sin embargo, nos guste o no, hay que admitir -o al menos otorgar el beneficio de la duda- que todo lo descrito hasta ahora, es o puede ser parte de fenómenos sociales legítimos.

Sin embargo, el caso de Piero Corvetto merece mención aparte, pues tras haber gestionado el proceso electoral-presidencial del 2021, así como el proceso de elecciones regionales y municipales del 2022, de manera “aceptable” -Eso sin considerar algunos gritos de fraude el 2021-; resulta sospechoso que no haya entregado el material electoral en determinadas zonas de lima, mientras sí pudo hacerlo en todas las demás provincias del país. 

Peor aún, es inadmisible que, conocido el problema de distribución, no hayan solicitado el apoyo de las fuerzas armadas o de la PNP para concluir satisfactoriamente con la tarea. Lo peor es que hoy en día incluso el chivo expiatorio elegido –el transportista Gálaga- ya mostró los videos de sus unidades esperando que ONPE les asigne las rutas y puntos de entrega. Es decir, que a sabiendas de supuesto problema (Dudo que haya una gran diferencia entre los centros de votación del 2022 con los del 2026) ¿Ni siquiera pudo “copiar y pegar”, el plan anterior para utilizarlo como línea base y resolver? Demasiada incompetencia para un experto ¿no?

Sinceramente, lo peor que pudo hacer fue “pedir disculpas en medio del problema”, pues tras los antecedentes del 2021, en lugar de meterse en el campo de la “dejadez” señalando que no habría multa para quienes no voten, sólo confirmaba que había quebrado absolutamente la confianza e integridad sobre cualquier resultado posible. Pues con resultados tan ajustados, cualquiera que pase o quede fuera, podrá decir que fue a causa de la intervención o no intervención del jefe de la ONPE.

Finalmente, la actuación del Jurado Nacional de Elecciones, también ha dejado mucho que desear. La decisión de hacer votar el lunes a los ciudadanos cuyas mesas no lograron abrir el domingo resulta siendo un sinsentido, pues luego que ya se conocen los resultados; los votos que se suman en la elección en ese momento están sugestionados por los resultados del día anterior. Además, no hubo una solución para quienes no pudieron votar porque las mesas abrieron muy tarde.

Comparto las opiniones que señalan que sin importar el resultado a obtener, NO se puede confiar en la elección y sistema del conteo de votos, pues quienes condicionan o incluso direccionan el desarrollo de la jornada y sus resultados, escudándose en supuesta incompetencia, no deben seguir. El proceso quedó gravemente viciado y lo mejor sería reiniciarlo.

Lamentablemente, como los hechos generados por los funcionarios del ONPE están en el límite de la falta administrativa y el delito –aunque el país quede al filo del abismo–, muy probablemente no le pase nada a los responsables. Sin embargo, si el resultado de su incompetencia, gesta la peor proyección para el Perú: posiblemente tendremos a un radical de presidente, junto a un exconvicto por homicidio de Policías como asesor, planeando el indulto de un golpista. 

Ya que la anulación de la primera vuelta se ve como un imposible, esperemos que los resultados por el segundo puesto se reviertan, pues lo peor sería tener a un presidente al que le gusta rodearse de exconvictos y dictadores.

Eduardo Vega
17 de abril del 2026

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