Francisco Swett

¿Megido?

Sobre la posibilidad de un conflicto bélico de escala mundial

¿Megido?
Francisco Swett
23 de septiembre del 2019


¿Hay paralelos históricos entre los prolegómenos de la Primera y Segunda Guerra Mundial y la circunstancia actual? Tomando en cuenta las distancias del tiempo, la conquista territorial hoy se traduce en supremacía económica, apuntalada por el poderío militar con capacidad de destrucción total, y la opresión causada a Alemania por los términos del Tratado de Versalles se asimila a los castigos económicos impuestos sobre el régimen teocrático de Irán. Hay, pues, paralelos. 

Irán es un régimen que persigue la supremacía regional, característica de su historia desde la antigua Persia. Opera a través de sus clientes, llámense estos Hezbolá en Líbano, Hutíes en Yemen o Hamás en Gaza; y su objetivo es el de aniquilar, literalmente, a Israel y subyugar a Arabia Saudita. Con los primeros, la rencilla es la de musulmanes contra los judíos, supuestos invasores de Palestina; con los segundos, lo es la teología dispar de los chiitas contra los sunitas que arranca desde el advenimiento mismo del Islam. La caída del Shah del Trono del Pavo Real provocó el antagonismo irreconciliable con los Estados Unidos después de la invasión de los predios de la embajada americana en Teherán y la retención de los cautivos durante la administración del Presidente Carter. Finalmente, Irán, al igual que Corea del Norte, al sentirse proscrito diplomáticamente, atenazado económicamente y amenazado militarmente, ha optado por desarrollar su poderío nuclear para mejorar su capacidad de negociación al poseer la capacidad de devastación en caso de conflicto militar.

El ataque al complejo petrolero de Abqaiq y al campo de Curáis, las joyas de la corona de Arabia Saudita, conlleva el escalamiento del conflicto a un punto de mayor gravedad. Ha quedado evidenciada la vulnerabilidad de los sauditas y la capacidad cierta de los iraníes de dislocar el comercio internacional del petróleo. Se ha afectado la reputación de Aramco, la petrolera saudí, de ofrecer seguridad en el abastecimiento del mercado impactando, además, el valor potencial de la oferta inicial pública (IPO) de un paquete accionario que valoraría la compañía en dos trillones de dólares. Arabia Saudita gasta $70,000 millones en su presupuesto de defensa y es un cliente importante de Estados Unidos, pero es evidente que todo ese poderío no es suficiente para cerrar los flancos de vulnerabilidad que su geografía ofrece. 

El escalamiento bélico es una maniobra de alto riesgo calculado por los iraníes y constituye un eslabón adicional en la cadena de respuestas militares en el conflicto no declarado. El primer paso fue el derribamiento de un avión no tripulado (UAV), seguido de la captura de un tanquero británico por supuesta invasión de aguas territoriales, la aceleración del programa de procesamiento de plutonio y ahora el ataque a la infraestructura petrolera. Todas estas acciones han merecido respuestas americanas cuyo verbo está largamente distanciado de las acciones que le acompañan. El presidente Trump no es, contrario a la imagen que propone, un militarista consumado pero en su mentalidad negociadora desde el poder total no mide la reacción que sus decisiones, comunicadas a través de Twitter, pueden propiciar. El abandono del acuerdo nuclear negociado en la presidencia de Obama constituyó una acción extrema y, más aún, solitaria y no compartida por los otros firmantes del acuerdo, incluyendo la Unión Europea, Rusia y China. Trump descalificó a la diplomacia y, al hacerlo, dejó expuesta una solución militar que, aparentemente, no está dispuesto a tomar, y cuyos costos no se tomó el tiempo de calcular. 

El momento económico es adverso para un conflicto de esta naturaleza. La economía global atraviesa un ciclo recesivo, acentuado éste por la guerra comercial y de divisas propiciadas, una vez más, por la peculiar forma de gobernar del presidente americano. Lo cierto es que el vacío de liderazgo de los Estados Unidos propiciado por el aislacionismo de Trump y su filosofía de América Primero ha dislocado al mundo más allá de lo que podría ser prudente.

¿Volveremos a Megido, el Lugar de las Coronas? ¿Es Armagedón una posibilidad real? Hoy, a diferencia de las guerras pasadas, existe la capacidad para extinguir la civilización y, posiblemente la especie humana. La Destrucción Mutuamente Asegurada (MAD por sus iniciales en Inglés) de la Guerra Fría no puede ser descartada en un escenario de provocaciones crecientes. Y, a diferencia del Apocalipsis, no es tan claro que se vaya a tratar de la batalla entre los buenos y los malos, pero sí el fin de los días para todos.

Francisco Swett
23 de septiembre del 2019

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