Delia Muñoz
Los jóvenes y las mujeres
La realidad de los números en los mercados laborales peruano y mundial

Esta vez los reportes firmes del INEI(*) nos traen la buena noticia que el empleo adecuado creció en el último trimestre en 92,600 personas, de las cuales unas 70,000 ingresaron a planillas. Una data novedosa y poco usual en estos tiempos en los que es tan caro y difícil generar empleo decente; pero que lo todavía no hace descender la realidad del 73% del empleo informal que prima en el país.
Esto nos lleva a ver los planteamientos que la Confiep y el Gobierno peruano han formulado en la 100 Conferencia Anual de la Organización Internacional del Trabajo-OIT. Especialmente el compromiso mutuo de lucha contra el empleo informal, y los compromisos que marcan la iniciativa mundial sobre el “futuro del trabajo”. En este informe, encontramos dos grandes afirmaciones:
La primera, que el nivel de creación de empleo es menor que el del crecimiento demográfico, siendo la realidad mundial que de los 200 millones de personas empleadas en el mundo, tenemos que 70 millones se encuentran entre los 15 y 24 años de edad. En nuestro país, en la ciudad capital, solo trabaja aproximadamente el 10% de los jóvenes. Y no siempre dentro de la formalidad laboral, pues dentro de este universo únicamente el 11% se ubica dentro de los estándares de empleo adecuado o con protección.
La segunda, que la presencia de la mujer en el mercado laboral ha crecido a un 49% (siendo el de los hombres 76%), es decir un porcentaje inimaginable en otras épocas, pero se mantienen las brechas en el acceso y el salario. En el Perú la presencia laboral de la mujer y, en concreto en Lima representa una fuerza importante, equivalente al 45.6% de la Población Económicamente Activa. Esto no implica necesariamente empleo formal, pues el INEI nos reporta que el 29.5% del total de mujeres que trabaja está en situación de subempleo visible. Y donde un hombre gana 100, una mujer percibe 41.
Retomando los discursos, volvamos al que pronunció la presidenta de Confiep, quien en tono crítico recordó los dramáticos indicadores sociolaborales peruanos arriba expuestos, y señaló que el informe no reconoce el valor que el sector privado aporta al mundo del trabajo. Y que será virtualmente imposible ofrecer las garantías universales del trabajo, cuando ni siquiera se puede garantizar la permanencia de las empresas en el tiempo, que son precisamente las que generan los puestos de trabajo.
En nuestro país más del 90% de las unidades económicas son micro y pequeñas empresas que tendrán dificultades para asumir los costos que se cargan al sector privado y formal. La presidenta de Confiep concluyó expresando que, para enfrentar los retos que trae el nuevo mundo laboral se debe contar con una clara estrategia de lucha contra la informalidad, y para la promoción de la inversión privada, que genera empleo.
Ahora, vayamos a la voz del Gobierno, expresada en el discurso de la ministra de Trabajo, el cual tuvo grandes dosis de optimismo, acordes a los grandes retos que se plantea el gobierno, para lograr los cambios que se precisan mediante el consenso dentro del proceso de diálogo social que promueve. Se busca promover políticas públicas para cerrar las brechas que afectan las oportunidades de acceso y permanencia de las mujeres en el mercado laboral, así como desarrollar medidas que desaparezcan la violencia y el hostigamiento sexual en los centros de trabajo. Y todo ello dentro de un contexto de lucha contra la informalidad en el empleo, para lo cual viene reforzándose el servicio inspectivo “que ha logrado, en lo que va del 2019, registrar en planillas a 70,000 trabajadores”.
Como se puede apreciar, son dos posiciones antagónicas en el diagnóstico y los requerimientos. Sin embargo, tienen un punto común: la lucha contra la informalidad. En ese punto de encuentro, se deben construir políticas efectivas, con acciones concretas para mejorar nuestro mercado laboral. Estimo que es hora de dar inicio a la reforma laboral que el país precisa, para brindarles a los jóvenes y a las mujeres espacios que permitan desarrollar las nuevas tareas que el futuro nos trae, haciendo hincapié en que la actual formación técnica y profesional que hoy se plantea, no es la que se requiere para los próximos años.
Precisamos desarrollar habilidades personales, acceso a la tecnología y adecuar el marco normativo a estos requerimientos. , conforme estamos solo seguimos siendo el país de los ninis: ni estudian, ni trabajan, ni producen.
Finalmente, hay que recordar que los jóvenes pronto tomarán las riendas en la conducción de nuestro país. Y a ellos no podemos defraudarlos, tenemos que dejarles una economía sólida y, un marco institucional fuerte, para dejar de ser un país con futuro y convertirnos en un país viable. En ese contexto, planes y agendas a largo plazo no funcionan, solo acciones y medidas a ejecutar son la puerta de acceso a las obligaciones y a los derechos.
*Instituto Nacional de Estadística e Informática-INEI, Informe Técnico, Situación del Mercado Laboral en Lima Metropolitana Marzo, Abril y Mayo de 2019. Junio 2019. Se puede ubicar en la web en:
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