Herberth Cuba

Las visitas del ministro de Salud

Luis Dyer hace demasiadas visitas a oficinas, hospitales y centros de salud

Las visitas del ministro de Salud
Herberth Cuba
11 de agosto del 2026

 

El ministro de Salud, Luis Dyer Fernández, ha ocupado la primera plana en los medios de comunicación; sin embargo, hasta la fecha no ha logrado designar a sus funcionarios de confianza, o este proceso avanza con lentitud. Solo ha designado a un viceministro, Carlos Alberto Espinosza, que ha sido ascendido porque ocupaba el cargo de director general de Salud de las Personas en la gestión anterior. Se menciona la posible presencia de exministros como asesores, pero aún no hay nada oficial.

El Minsa es un ministerio complejo que lidera más de 8500 establecimientos de salud, con casi 260,000 trabajadores, y mantiene competencias compartidas con los gobiernos regionales y locales, además de EsSalud, otros sectores públicos (como las sanidades militar y policial) y el sector privado. Por tanto, requiere un equipo técnico sólido y de continuidad desde el primer día. En ese sentido, la lentitud en las designaciones genera un vacío de mando, demora en la toma de decisiones y riesgo de que las iniciativas se diluyan en la burocracia.

Por si fuera poco, los asesores de la gestión ministerial anterior renunciaron en bloque. El ministro saliente aceptó esas renuncias y, de manera inusual, le entregó el despacho al ministro entrante, prácticamente sin asesores. Esto no tendría nada de malo, si no fuese por la enorme cantidad de documentos que recibe cada día el Despacho Ministerial a través del Sistema de Gestión Documentaria, que es completamente digital, y que requiere revisión inmediata, derivación a las áreas pertinentes, respuesta a informes, entre muchos otros aspectos, al margen de las tareas de la Secretaría General o de los viceministros. Además, la gran actividad del ministro por las visitas de trabajo a oficinas, hospitales y centros de salud, implica que el tiempo que le resta para «realizar el despacho electrónico», sin apoyo de asesores de confianza, es muy escaso. Según el promedio histórico, es probable que su bandeja de entrada del Sistema de Gestión Documentaria haya recibido ya más de 1,500 documentos.

Las visitas del ministro obedecen a la necesidad de «levantar la alfombra para ver la suciedad» del Minsa ante cámaras, a pesar de que ya antes la Comisión de Transferencia lo ha hecho, y es casi seguro que el ministro tiene una copia del informe. El ministro muestra y narra en directo, mediante las redes sociales y los medios de comunicación, los problemas que la población siente en su vida cotidiana, como los trámites excesivos, el uso de papel, el desorden, la falta de modernidad, entre otros. Desde el punto de vista comunicacional, es un acierto porque genera empatía y posicionamiento mediático.

Aunque todavía no presenta con claridad las propuestas de solución, los equipos que las ejecutarán, ni los plazos ni las metas concretas. Hay que tomar en cuenta que no basta con «levantar la alfombra». La población necesita saber quién está detrás, quién arma las propuestas concretas, porque sin presentar un núcleo sólido de especialistas en salud pública, gestión hospitalaria y transformación digital, las inspecciones mediáticas pueden generar expectativa y frustración, ya que la gente espera resultados tangibles en tiempos de espera, abastecimiento de medicamentos, funcionamiento de los equipos médicos y cuidado y atención oportuna, eficaz y eficiente de la población en los servicios de salud.

El ministro de Salud ha logrado posicionar a la salud en la agenda pública en muy pocos días. Eso es favorable. Ahora el desafío es pasar de la denuncia mediática a un plan de propuestas creíble, con financiamiento, equipo técnico sólido y correcciones inmediatas de los retrocesos normativos de las últimas dos gestiones ministeriales anteriores, como lo ocurrido en el proceso de transformación digital, en la implementación de la Historia Clínica Electrónica y de la vigente Agenda Digital al 2030. Ha errado el ministro al señalar que el Perú, en cuanto al desarrollo tecnológico, se encuentra en el año 1995. Lo correcto es afirmar que el Minsa presenta un desarrollo tecnológico desigual. Por un lado, hay avances en tecnologías de punta, como la cirugía robótica, los tratamientos de alta complejidad en el Instituto de Enfermedades Neoplásicas (INEN) y en otros hospitales y centros de salud, el diagnóstico y tratamiento avanzado de tuberculosis, entre otros. Por otro lado, arrastra un retraso en la historia clínica electrónica (Sihce) y en la interoperabilidad del sistema, aunque no están en cero. Al contrario, hay avances importantes que deben continuar (*).

Hay que tomar en cuenta que la Oficina General de Tecnologías de Información, durante el año 2025, se hizo acreedora de cuatro reconocimientos, entre ellos el de Campeón de la Gestión de Cambio de la Ruta Panamericana de la Salud Digital, por parte de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Además, se han realizado dos eventos de interoperabilidad denominados Conectatón, con muy buenos resultados. Es decir, ya se han sentado las bases del Registro de Historias Clínicas Electrónicas, y ya se ha realizado la validación práctica de la interoperabilidad entre sistemas distintos. El Minsa ya tiene los lineamientos de interoperabilidad de la historia clínica electrónica basados en estándares internacionales como el FHIR (Fast Healthcare Interoperability Resources) y el HL7 (Health Level Seven).

En cuanto a la existencia de las historias clínicas físicas, que abundan en todos los hospitales y centros de salud del país, es inevitable que persistan porque son documentos legales, cuyo cuidado y conservación está normado por ley, incluso con la intervención del Archivo General de la Nación. Asimismo, así se haya implementado la historia clínica electrónica con la existencia de un enorme repositorio digital (Renhice), se continuará usando la historia clínica física como complemento de la electrónica, porque debe garantizarse la continuidad en el tiempo durante todo el curso de vida de cada ser humano.

En ese contexto, es positivo y necesario que el nuevo ministro y los que le sigan se enfoquen en la transformación digital como una política de Estado. En esa línea, hay que advertir que no cometa el error de otros tantos ministros que desconocieron los avances de sus predecesores y empezaron de cero. Pero, como los periodos de gestión son cortos para un proceso que toma lustros, el que entra desanda lo avanzado, el ciclo se reinicia y nunca se consigue el objetivo de lograr la ansiada historia clínica electrónica a nivel nacional. Además, hay que cuidar que no se multipliquen las islas informáticas en cada región, hospital o centro de salud, y que cada uno tenga su software con estándares, repositorios de almacenamiento y medidas de seguridad propias, sin acreditar interoperabilidad, repositorio de respaldo, ciberseguridad y con potente conectividad de internet, equipos de cómputo, lectoras de DNI, y un cambio profundo en la cultura organizacional y en las formas de trabajo de los servidores de salud. Además, si solo se prioriza a los hospitales grandes y se deja sin conectividad al primer nivel de atención y a los Comités Distritales de Salud a nivel nacional, se dejaría de lado el lugar en donde se resuelven la mayoría de los actos médicos y de salud que la población demanda y necesita.

El diagnóstico de la micro gestión del ministro es, en gran medida, correcto; sin embargo, hay que insistir en que eso no basta, porque hay que mantener y fortalecer la Política Multisectorial de Salud al 2030 y trabajar en una nueva al 2040 o 2050, con los 1892 alcaldes, para actuar sobre determinantes sociales de la salud, como, por ejemplo, la anemia y otros. Además, hay que proseguir con la implementación de las Redes Integradas de Salud y asegurar la existencia de los Comités Distritales de Salud, luego de que asuman los nuevos alcaldes en 2027, para continuar la conformación del Sistema Unificado de Salud, con participación del sector privado, y alcanzar la Seguridad Social Universal. ¡Mirar el bosque, no solo los árboles!

Herberth Cuba
11 de agosto del 2026

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