Carlos Arnillas Denegri

Carlos Arnillas Denegri

Las enseñanzas del domingo último

Una seria advertencia a los partidos tradicionales

Las enseñanzas del domingo último
Carlos Arnillas Denegri
11 de October del 2018

 

Las elecciones regionales y municipales realizadas el pasado domingo 7 de octubre en todo el país han demostrado que el pueblo está madurando y elige con menos margen de error a sus representantes. Y, al mismo tiempo, dejaron sobre el tintero una seria advertencia a los partidos tradicionales y sus representantes, que hoy controlan el Poder Ejecutivo y el Legislativo, al darles la espalda en las urnas con una magra votación.

Con menos avisos publicitarios que en el pasado, pero con intensas campañas en las redes sociales, los candidatos sostuvieron acaloradas disputas de carácter programático. Todos trataban de cautivar a un electorado que inicialmente se mantuvo indiferente pero que —al final, en las urnas— demostró magistral habilidad, castigando a los partidos políticos y movimientos independientes ineptos o comprometidos con la corrupción. Igual sanción recibió la izquierda radical, que una vez más quedó en la zaga de las preferencias populares, en clara muestra de que no sintoniza con los electores.

Asimismo, los limeños permitieron que después de 38 años resurgiera Acción Popular (AP), partido al que Fernando Belaunde Terry le dio vida y limpieza, pero que nunca pudo repetir los éxitos de su fundador. La trayectoria de AP —alejada de corruptelas y de los enjuagues políticos del fujimorato, el toledismo y los escándalos en los que se encuentran involucrados Ollanta Humala, Susana Villarán y Pedro Pablo Kuczynski— lo recompensó otorgándole 14 alcaldías en la capital, siendo la más emblemática la que acaba de ganar con claridad Jorge Muñoz, en la primera ciudad del Perú.

Otro claro mensaje que dejó la última jornada electoral es que la población está indignada y hastiada de la actual clase dirigente. El más claro ejemplo de ese desencanto lo ha dado el elector del Callao, donde después de un cuarto de siglo de absoluta hegemonía de Chimpún Callao, los seguidores de Kouri, Moreno y Sotomayor salieron derrotados abrumadoramente por contendores que buscan darle nuevos rumbos al primer puerto del Perú, donde el narcotráfico y el contrabando, junto a la extorsión y el sicariato, han creado un clima de inseguridad y zozobra.

Salvo algunas excepciones, en los distritos de la capital y en la casi totalidad de las regiones del país, el pueblo ha respondido con madurez y responsabilidad, negándole el voto a las organizaciones corruptas, y advirtiéndoles que si no se renuevan serán condenadas a la extinción en el 2021. El pueblo quiere vivir en democracia, con una Constitución que no sea manoseada por políticos corruptos. Quiere paz y tranquilidad, con una justicia ejercida por jueces probos y con leyes que no hagan distinciones de ninguna clase.

Éste último proceso electoral ha evidenciado la actuación clave de una juventud seria y madura, con mensajes que deben ser tomados en cuenta por los responsables de la conducción del país. mensajes que señalan que no se puede ni debe seguir viviendo de espaldas a la realidad, haciendo caso omiso al clamor popular.

Ese sentir se plasma en la aparición de un nuevo líder en el populoso distrito de la Victoria, como George Forsyth; o del joven Clodoaldo Yñigo, que con solo 23 años de edad ha ganado abrumadoramente la alcaldía de Villa el Salvador. Hay que leer y entender bien estos mensajes; pero sobre todo que los viejos líderes entiendan que ha llegado la hora de la renovación.

Los responsables de Fuerza Popular, Apra, Peruanos Por el Kambio, Partido Popular Cristiano, los frentes que representan a la izquierda y lo que queda de la Chacana deben tomar nota de su último fracaso, para que rectifiquen sus errores y antepongan el interés nacional sobre sus particulares intereses. Que actúen con transparencia, antes que el rechazo popular los desaparezca definitivamente.

Los partidos políticos tienen que reestructurarse y legitimarse. Tienen que actuar con transparencia y ejercer una democracia interna que permita la incorporación de una nueva militancia, con cuadros jóvenes y respetando la igualdad de género, para que brinden frescura a sus propuestas. Ojalá el Bicentenario de nuestra Independencia nos sorprenda con nuevos y renovados partidos, con una nueva clase dirigente, joven, capaz y comprometida plenamente con el futuro del Perú y su gente.

 

 

Carlos Arnillas Denegri
11 de October del 2018

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