César Félix Sánchez
La resaca del plebiscito de Chile
La disonancia cognitiva de los medios internacionales

El duro varapalo que sufrió el proyecto de nueva constitución en Chile ha despertado toda suerte de reacciones, muchas de ellas bastante reveladoras de la disonancia cognitiva de los sesgados medios progresistas internacionales. Ayer, por ejemplo, luego del anuncio del abrumador triunfo del rechazo, desde la Deutsche Welle –con cara de viernes santo, miércoles de ceniza y sábado de témporas juntos– anunciaban “un ambiente dividido, como estaba el país realmente. Una parte de la ciudad celebra (…) la otra son caras largas”, para luego censurar que de “manera inexplicable” se acercase a la plaza Francia una manifestación celebrando el rechazo (a partir del minuto 1:40). Parece que la plaza Francia es la mezquita Al Aqsa o el Sancta Sanctórum del «octubrismo» y no puede ser pisada por profanos «rechazadores». Cabe señalar que cuando en 2020, un número menor de personas (dos millones menos que ahora) aprobaron el cambio de la constitución, no se las trataba como una simple «parte», sino como el todo.
La BBC, asimismo, manifestó su sorpresa: “Los resultados del plebiscito pueden parecer sorprendentes en un país en el que hace apenas dos años casi un 80% votó por cambiar la constitución (…) aunque importantes constitucionalistas internacionales destacaron la calidad y las innovaciones de la propuesta constitucional e incluso la llegaron a catalogar como una de las más progresistas». Ya sabemos que el argumentario progresista actual, por razones de su preocupación por la «diversidad» y la «subjetividad» y su odio a cualquier clase de definición esencial, está compuesto exclusivamente por falacias (como el sempiterno argumentum ad hominem de que cualquier cosa es a priori falsa por haber sido dicha por un «macho patriarcal», por «Pinochet» redivivo –como sostiene Petro- o por algún otro «privilegiado»), pero que la BBC, aunque sea en su versión tropical latina, cargue tanto las tintas en un argumentum ad verecundiam tan clásico llama mucho la atención. ¿Cuáles constitucionalistas internacionales? ¿Importantes según quién?
Pero la disonancia cognitiva recién comienza. Refiriéndose a la constitución actual, que, debido al rechazo, seguirá rigiendo, la BBC dice lo siguiente: «la norma vigente padece lo que algunos analistas califican de vicio de legitimidad por su origen pinochetista, por lo que amplios sectores de la sociedad probablemente no se conformen con unos simples retoques ni con mantenerla como está».
Cosa curiosa: esos amplios sectores de la sociedad, ¿no son los que acaban de perder? ¿Ya no quedó zanjada esta supuesta «amplitud» con la derrota absoluta de la alternativa del cambio en las elecciones con mayor participación de la historia de Chile en todas las regiones? Si los resultados fueran exactamente opuestos, si el rechazo bordease un tercio del electorado, ¿llamaría la BBC «amplios sectores de la sociedad» a los partidarios del rechazo y pediría que se escuchen todavía sus propuestas? Probablemente los etiquetaría como una minoría residual de nostálgicos, evangélicos ultraconservadores y pinochetistas «según los expertos», claro está.
Y el gran final es una gran dosis de copium raras veces vista en un medio internacional supuestamente serio e imparcial: “Aunque no cabe duda que esta es la primera gran derrota política para Boric, hay expertos que apuntan que esto puede ser una oportunidad para el presidente de buscar un gran acuerdo nacional y mostrar liderazgo». Que esperen sentados.
Lo cierto es que hay «analistas» y «expertos» para todos los gustos. El problema está en absolutizarlos y en invocarlos como argumentos definitivos para contrabandear un sesgo como «información puramente objetiva» y –en un vídeo dedicado a explicar las causas del rechazo- nunca dar la palabra a algún «experto» o «analista» que apoye la alternativa triunfante. Dicho sea de paso, entre las causas que la BBC esgrime no faltan el sempiterno recurso a las fake news y la agitación en las redes sociales. Pero, aunque estas fueron una ocasión propicia para explotar de muchas formas los gaffes del principal partidario del apruebo, el mayor bastión de la opción ganadora estuvo en las personas mayores y en otras demografías que no son tan entusiastas de las «guerras meméticas».
Pero ¿qué es lo que hace que la BBC y otros «analistas» y «expertos» se sorprendan de tan alto porcentaje del rechazo? ¿No creen que quizás el hecho de que sea obra de una asamblea tan representativamente pintoresca haya tenido algún efecto? ¿Que quizás el hecho de volver a una suerte de parodia del antiguo régimen virreinal con ordenamientos jurídicos paralelos podría acabar destruyendo el estado-nación y enajenando incluso a figuras de la centro-izquierda? ¿Y que una enumeración caótica y frondosa de 138 páginas de neoderechos, buenos deseos, idearios demagógicos progres y demás extravagancias podía acabar amenazando los verdaderos derechos de las personas? ¿Finalmente que quizás los sucesos en el evento de clausura oficial del apruebo en Valparaíso podían ser bastante representativos de la índole de la constitución y sus defensores? Parece que no quedó error por cometer en el campo de sus defensores.
Lo que sí puede ser una sorpresa para los «analistas» es el tan rápido y drástico cambio en la opinión pública entre 2020 y 2022. Pero esa sorpresa es solo de analistas de «baja intensidad» que adulan la irracionalidad de jóvenes y otros agentes de olas sentimentaloides pero efímeras y que no conocen profundamente al hombre o la política, como el caso de nuestra aún más absurda «generación del Bicentenario», que ni siquiera acabó teniendo un correlato electoral a diferencia de la fronda irracional chilena de octubre de 2019. Personajes como Burke, Tocqueville o el conde José de Maistre, con una mirada sapiencial, habrían sabido darse cuenta fácilmente de los vaivenes de las masas, especialmente cuando son víctimas de la «fabricación de consensos» y de la manipulación mediática.
Incluso hasta Lenin habría podido ser más clarividente al respecto. ¿Qué les diría a los defensores del apruebo? Que no consideraron las condiciones subjetivas, la verdadera politización de los sectores populares, y solamente jugaron a propiciar a la juventud pequeño-burguesa con las recompensas inmediatas del sentimentalismo "woke" y la irracionalidad pansexual. Eso sirve para estar un año embriagado con consignas y eslóganes seudoépicos y quemar un par de iglesias, pero luego cuando las mayorías silenciosas de trabajadores y personas de familia van a votar, la cosa es muy diferente.
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