Cecilia Bákula
La Municipalidad de Miraflores y la lucha contra la corrupción
Comisión especial se ocupará de este problema

Parece inevitable que las gestiones ediles usen recursos, tiempo y energía en la lucha contra la corrupción, desgraciado mal endémico en nuestro medio. Quizá son esa comprobación y las altas cifras de permisividad que se conocen las que llevaron al alcalde de Miraflores, Dr. Luis Molina, a conformar, de manera pionera y experimental, una Comisión de Apoyo a la Lucha contra la Corrupción en el distrito.
Esta Comisión, que ha sido creada por acuerdo del Concejo Municipal, está conformada por vecinos con experiencia en sus campos y con adecuado y destacado historial profesional. La tarea no es fácil ni los resultados serán inmediatos, pero deseo destacar la voluntad de la gestión de establecer pautas y candados para evitar los actos de corrupción.
Mediante el apoyo que brinda la Comisión, se estará más atentos y vigilantes a indicios, quejas, denuncias sobre las tantas formas de corrupción. Lamentablemente la corrupción no se reduce al soborno, sino que tiene mil diferentes maneras de ofender a los ciudadanos, a la fe pública y a la eficiencia de toda acción y gestión pública.
En ese sentido, y con la finalidad de implementar algunas acciones efectivas que permitan mostrar la voluntad real de luchar contra la corrupción, se está por implementar, en el distrito de Miraflores, la Oficina de Integridad que ha sido definida en el Plan Nacional de Integridad y Lucha contra la Corrupción 2018-2021, aprobado por Decreto Supremo Núm. 044-2018-PCM.
La Oficina de Integridad, que se establecerá como la instancia responsable de ejercer técnicamente la rectoría de la política municipal de integridad y lucha contra la corrupción, deberá desarrollar y establecer los mecanismos e instrumentos para prevenir y detectar los actos de corrupción. Y también promover, estimular y destacar el accionar transparente y ético de los trabajadores del municipio.
Al margen de ello, la ya citada Comisión está recomendando la implementación del ISO 37001 o ISO “Anti soborno”, como un procedimiento destinado a proporcionar, al interior de la Municipalidad y sobre todo en las áreas más plausibles de caer en actos de corrupción, los requisitos para establecer, implementar, mantener y mejorar los sistemas de gestión antisoborno.
En tanto la corrupción, lamentablemente, parece un mal enquistado en nuestra sociedad —y al comprobarse que existe en la población un alto índice de maligna permisividad ante el soborno, la corrupción y la ilegalidad— son de destacar estos pequeños grandes esfuerzos. Esfuerzos que no solo marcan una diferencia por desarrollar pautas pioneras, ni tampoco por obtener logros inmediatos, sino por la obligación que tenemos todos, cada uno desde su propio espacio y lugar en la sociedad, de luchar con energía, de la mano de la ley, y con toda firmeza, para erradicar este auténtico flagelo que daña, destruye, ofende y empobrece a la sociedad en lo material y en el espiritual.
Resulta sorprendente cuántas aristas y flancos de fragilidad tenemos en nuestras instituciones y en la propia vida como ciudadanos, y por cuántas rendijas se mete y establece sus reales las conductas corruptas. Lo vemos en los más altos niveles de la gestión pública, donde tendríamos el derecho a esperar, y por qué no exigir, una conducta prístina y sin tacha. En vez de ello, descubrimos tremendas zonas oscuras que denigran el ejercicio de las altas funciones. Igual se descubre en las esferas medias y menores de la acción del Estado. Y es allí en donde, en Miraflores, queremos atacar y poner coto a muchas conductas erróneas que dificultan la buena marcha institucional y atentan contra los servicios al vecino y la buena marcha del distrito.
Si bien los logros no son pocos, el empeño es muy grande, y se aspira a establecer candados en la gestión y vigilancia en el ejercicio administrativo, así como dotar al vecino de mecanismos de queja y atención a sus demandas. Las pequeñas acciones van marcando la pauta, y junto con una campaña de valores ciudadanos, que deseamos sea efectiva, se busca lograr una gestión transparente en todos los ámbitos de la administración municipal; así como orientar al vecino hacia sus derechos y, sobre todo, hacia sus obligaciones. La lucha contra la corrupción es una lucha en la que todos somos soldados, todos somos responsables y todos seremos victoriosos.
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