Neptalí Carpio

La catarsis norteamericana

La catarsis norteamericana
Neptalí Carpio
11 de noviembre del 2016

Trump y el creciente “autoritarismo identitario” mundial

Con la victoria de Donald Trump se ha consolidado el ingreso a una nueva fase geopolítica mundial, con peligrosas características ideológicas y que tiene su expresión más fuerte en Francia con Marine Le Pen. Se trata del avance del “autoritarismo identitario” que se mueve sobre las olas del nacionalismo de derecha, opuesto a la migración, los tratados de libre comercio, la globalización en general y diversos derechos civiles. En el caso de EE.UU. el sentimiento nacionalista fue reavivado por Trump en su potente eslogan: “Make America great again” (Hagamos a América grandiosa de nuevo).

Más que los propios norteamericanos, los que no vivimos en el país del norte hemos sido sorprendidos por el triunfo de Trump. Los responsables de tamaña sorpresa son las corporaciones de comunicación y las encuestadoras que crearon una realidad virtual para hacernos creer que Hillary Clinton ganaba, exagerando el comportamiento errático del candidato republicano y ocultando sus propuestas que si tenían arraigo popular.

¿Cómo logró Trump revertir una tendencia que lo daba como perdedor? Hay varias razones, pero quisiera referirme a dos de ellas. En primer lugar, frente a las medias verdades de los medios, el candidato republicano se convirtió en un mensajero de múltiples descontentos en los diferentes estados federales. Muchos discrepaban de sus propuestas y poses, pero encontraron en su candidatura el vehículo para hacer del martes 8 de noviembre el día de la catarsis norteamericana frente al establishment imperante. Y al final, a pesar de la muralla informativa y de las mentiras de las encuestas, el mensajero llegó triunfante a la Casa Blanca.

Ese mensajero pudo ser un demócrata de izquierda como Bernie Sanders, pero el partido de Barack Obama prefirió optar por una típica representante del sistema político, que la mayoría del pueblo norteamericano ha rechazado; aquella que siendo senadora el año 2002, votó a favor de la resolución del Congreso que autorizó a Bush a usar la fuerza contra Irak. Ese fue el error estratégico de los demócratas, apostar por una lideresa desgastada y guerrerista.

En segundo lugar, Donald Trump sí tuvo propuestas que calaron como reguero de pólvora en los cincuenta estados federales norteamericanos. Existen por lo menos cinco propuestas, silenciadas por los grandes medios o tratadas de manera restringida:

1) Donald Trump prometió no tocar los avances en materia social, bajar el precio de los medicamentos, ayudar a resolver los problemas de escasez de vivienda, cambiar la fiscalización de los pequeños contribuyentes y suprimir el impuesto federal, que afecta a 73 millones de hogares modestos. Mostró su abierta oposición a los recortes en materia de seguridad social.

2) Contra la arrogancia de los banqueros de Wall Street, Trump propuso aumentar los impuestos sobre los corredores de los fondos de inversión que ganan inmensas fortunas. Apoyó el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall, que fue aprobada en 1933, en plena Depresión. Esta norma separó la banca tradicional de la banca de inversiones, con el objetivo de evitar que la primera pudiera hacer inversiones de alto riesgo. Obviamente, todo el sector financiero se opuso absolutamente al restablecimiento de esta medida, pero la propuesta de Trump ganó adeptos rápidamente en la clase media y baja de los EE. UU.

3) El proteccionismo. Trump propuso aumentar las tasas sobre todos los productos importados. Prometió que, una vez elegido presidente, retiraría a EE.UU. del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). También arremetió contra el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). En regiones como el “cinturón del óxido” del noreste, donde el cierre de fábricas manufactureras dejó altos niveles de desempleo, este mensaje de Trump caló muy hondo.

4) En política internacional, Trump propuso establecer una alianza con Rusia para combatir con eficacia a la Organización Estado Islámico (ISIS), aunque para ello Washington tenga que reconocer la anexión de Crimea por Moscú.

5) Trump estima que, con la enorme deuda, los Estados Unidos ya no disponen de los recursos para conducir una política intervencionista indiscriminada. Ya no pueden imponer la paz a cualquier precio. En contradicción con varios de los líderes de su partido, y como consecuencia lógica del final de la Guerra Fría, propuso cambiar la OTAN y señaló que no habrá nunca más garantía de una protección automática de los Estados Unidos para los países de este tratado. Otra propuesta audaz que rápidamente se hizo popular.

 

Neptalí Carpio

 
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11 de noviembre del 2016

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