Dardo López-Dolz

"Je suis Tarata"

"Je suis Tarata"
Dardo López-Dolz
13 de enero del 2015

Reflexiones sobre la reacción de Europa ante el ataque terrorista en Francia.                

Francia, por años amiga de asilar y de permitir que cualquier terrorista sudamericano recaude fondos en ese país, ha experimentado en su propio territorio las consecuencias de criar cuervos.

Je suis Charlie (yo soy Charlie, para los que no hablamos francés), es la frase que ha rebotado en la prensa tras el salvaje e injustificado atentado mortal perpetrado por terroristas musulmanes contra la revista satírica Charlie Hebdo, en venganza porque sus historietas ofendían sus creencias, igual como ofendió antes a otras religiones, motivando que algunos invoquen la autocensura para no provocar a los asesinos. Cobardía en estado puro. Si no nos gusta lo que publica un medio, no lo compramos. Y si nos sentimos ofendidos acudimos a la vía judicial. Justificar que se responda con balas a la pluma o la palabra ofensiva es un retroceso suicida hacia el medioevo.

Busco en mi memoria una reacción similar por muertos que no hablen francés y no habiten en Europa, y no encuentro nada. No recuerdo haber visto una marcha de presidentes europeos por ninguna de las masacres de Sendero, ni por el atentado en Tarata, ni siquiera cuando EEUU -el aliado que los libró del yugo Nazi- fue atacado en su territorio. No he visto una reacción equivalente por los muertos, esa misma semana, en Yemen, ni por los 2000 muertos de anteayer en Nigeria a manos de la milicia integrista musulmana Boko Haram, por el ¨pecado” de ser cristianos.

Coincido con Joseph Humire, analista de Securty Free Society: han habido dos grandes fallas de inteligencia. La revista era un objetivo cantado y los atacantes estaban fichados como peligrosos. Urge una revisión de las herramientas legales (en todo Occidente) y de los procedimientos para neutralizar oportunamente las amenazas evidentes contra ciudadanos inocentes.

Lo que si ha funcionado muy bien, una vez más, son las fuerzas especiales francesas, que destruyeron rápidamente la mayor parte de la célula terrorista y reaccionaron sin escatimar la necesaria energía ante los siguientes dos ¿primeros? atentados de los integristas islámicos en su territorio.

Ante amenazas de este tipo, que implican una mínima inversión, de poco o nada sirve el bloqueo de cuentas que algún despistado coronel retirado del ejército norteamericano propuso como solución. Hace falta un trabajo coordinado de inteligencia humana, en tiempo real, de todo el mundo occidental (incluido Perú y toda latinoamérica, donde vienen reclutando cuadros hace tiempo).

Esperemos que Francia y los países del mundo donde se valora la libertad comprendan de una vez que el fanatismo religioso viene convirtiéndose en la mayor amenaza para la paz y la libertad, que en nuestro continente, no pocas veces,  actúa en alianza cómplice  con radicales políticos.

Dardo López-Dolz

(13 - Ene - 2015)

Dardo López-Dolz
13 de enero del 2015

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