Maria del Pilar Tello
Iván Rodríguez Chávez (1941-2023)
Destacado humanista y escritor peruano, rector de la Universidad Ricardo Palma

El año 2023 fue emblemático para la tecnología en el mundo. La Inteligencia Artificial ocupó todos los espacios, la esperanza y las preocupaciones, desde el lanzamiento y la espectacular acogida del ChatGPT. Un día antes de que finalizara ese año recibimos la infausta noticia del fallecimiento de Iván Rodríguez Chávez, rector de la Universidad Ricardo Palma, un maestro por mérito propio y por el gran reconocimiento que merecidamente ganó.
Quienes lo conocimos y trabajamos a su lado lo teníamos como un ícono: permanente motivador, sereno defensor de la autonomía universitaria, con ideales juveniles que nunca declinó. Era un inspirador en la lucha por concretar el cambio social tomando la vía de la educación superior. No solo fue rector de su institución durante sucesivos periodos, también varias veces presidente de la Asamblea Nacional de Rectores; y dirigió, desde la última Ley Universitaria, la Asociación de Universidades del Perú (ASUP). Tuvo siempre la legitimidad que le dieron sus pares como líder de la educación universitaria para los jóvenes.
En sus larguísimas jornadas de trabajo expresó siempre su preocupación, especialísima, por el impacto de la revolución tecnológica para la cual pensaba en una Gran Cátedra o en un grupo de estudios nacional. Iván era muy consciente de los desafíos de nuestra época, muy solvente en su variada producción intelectual que abarcó desde tratados jurídicos hasta ensayos y delicada poesía. Le preocupaba que nuestro país estuviera rezagado, perdiendo el tren de las oportunidades por el escaso debate y la poca participación en la investigación tecnológica y en la Inteligencia Artificial.
Nos motivó a investigar y escribir una trilogía que la Universidad Ricardo Palma comenzó a publicar el 2022 con La dictadura tecnológica, y que seguirá este 2024 con dos libros: Cómo humanizar la revolución tecnológica y Derechos fundamentales e Inteligencia Artificial. Con esta producción editorial trató de mover este gran tema y lograr que la universidad peruana se comprometiera en esta vía.
El Perú y su comunidad académica deben a Iván Rodríguez un reconocimiento por toda una vida dedicada a la educación. Fue un modelo de persistencia y firmeza, que lamentablemente no abundan en nuestro país. Me permito destacar el tema tecnológico porque le preocupaba el enorme vacío en la investigación que él comenzó a llenar, pero la vida no le alcanzó para cumplir con sus proyectos.
Admiraba enormemente el trabajo que viene haciendo Chile con su Congreso Futuro, evento que se realiza desde hace trece años desde el liderazgo del Senado de la República que inició en el 2011 este gran esfuerzo nacional, empresarial, institucional y académico. Y que convoca a cientos de miles en el mundo a pensar, reflexionar, descubrir e interactuar en torno a la transformación que nos ha traído la tecnología y vivimos intensamente desde hace tres décadas.
Chile nos lleva una gran delantera. Invita a los mejores expertos de talla mundial y tiene a los jóvenes y científicos encandilados con su cita anual. El Congreso Futuro de este 2024 ya está convocado y será, como siempre, un evento único latinoamericano, uno de los más importantes del mundo. Tendrá lugar desde este 15 hasta el 20 de enero en la capital chilena y en todas las provincias en simultáneo, de Arica a Magallanes. Estará inspirado en el eslogan ¿Ahora qué hacemos? Será gratuito y estará organizado por el Senado a través de su Comisión Desafíos del Futuro y por la Fundación Encuentros del Futuro con más de 100 expositores, pensadores, científicos sobre temáticas relevantes como los desafíos y las oportunidades de la Inteligencia Artificial y la responsabilidad de las universidades y de las empresas.
Iván Rodríguez tenía toda la razón cuando imaginaba adaptar esta visión a nuestro país y seguir este estimulante ejemplo. Chile lleva trece años pensando el futuro desde la tecnología; pero nunca es tarde para recuperar el tiempo y la voluntad política. Podemos hacerlo desde nuestro Parlamento que, hace unos meses, por iniciativa del congresista Esdrás Medina, aprobó el acceso a la Internet en el Perú como derecho fundamental. Esta ley, esencial para el desarrollo del Perú, no puede ser solo declarativa, implica todo un trabajo de inserción y participación en la gran transformación tecnológica, en debatir sus avances y sus desafíos, sus problemas y sus riesgos.
Podríamos comenzar, como un homenaje a Rodríguez Chávez, emulando el esfuerzo inicial del Senado chileno cuando creó su Comisión Desafíos del Futuro para estar a tono con la preocupación mundial sobre la Inteligencia Artificial. Podemos dar forma a un grupo de trabajo que podría convocar a los mejores expertos para impulsar el debate académico e institucional junto a la investigación que tanta falta nos hace. Y lo podría impulsar el mismo parlamentario Esdras Medina, que ha mostrado gran inquietud y voluntad sobre el tema. Se trataría de movilizar un gran esfuerzo social, institucional y académico y sabemos, de primera mano, que en su despacho congresal están pendientes iniciativas para impulsar el desarrollo y la preocupación por la innovación tecnológica.
En Chile comenzaron con esta gran cruzada en el 2011, en la misma instancia legislativa que hoy la sigue dirigiendo. En ese momento no pensaron que generaban esa positiva fuerza integradora y transversal que continúa y crece gracias a la dinámica transformadora global. El salto evolutivo de la Inteligencia Artificial, es un gran estímulo para crear este espacio de reflexión, aporte y participación que el país, su política y su sociedad están necesitando. Ojalá lo hicieran.
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