Juan Carlos Valdivia

Hace cincuenta años

El experimento colectivista de la dictadura militar

Hace cincuenta años
Juan Carlos Valdivia
02 de octubre del 2018

 

Mi generación es una generación sobreviviente. No solo a la violencia senderista y la hiperinflación de los ochenta, también al experimento colectivista de los militares encabezados por el general Velasco, que mañana cumpliría 50 años.

A finales de los sesenta entrábamos al colegio y ahí nos sorprendieron con cambios curriculares, con el uniforme único y otras innovaciones. En la década de los setenta vimos expropiaciones y estatizaciones, con las que el Estado tomó el control de la economía y de la producción. El Estado producía papel, cartón, azúcar, cemento. Tenía minas y medios de comunicación, producía cine y programas de televisión. El Pato Donald se convirtió en enemigo de la revolución. Había que crear también una cultura revolucionaria.

Todo dependía de la voluntad de unos militares alucinados. Repartieron las tierras que robaron y profundizaron la pobreza en el campo. Y no contentos con el desastre económico, permitieron que el virus de la violencia se incubara y creciera hasta atacar a la naciente democracia, a principios de los ochenta.

Las cifras son contundentes. La revolución militar significó un retroceso que nos ha costado décadas en superar. Pero el mayor daño que produjo fue la idea de que el Estado podía reemplazar a la iniciativa privada. Y cuando el Estado terminó de destruirse, por no atreverse a ser firmes al recuperar la democracia, la mayoría de los peruanos se acostumbraron a vivir huyendo de los controles estatales.

Los militares entonces, hace 50 años, se aprovecharon de una situación de crisis política que fue profundizándose. La mayoría parlamentaria (alianza aprismo-odriismo) en una actitud obstruccionista, censuraba ministros del Ejecutivo formado por la alianza AP-PPC. Una situación de confrontación muy parecida a la que hoy vivimos.

Hace medio siglo la ruptura del orden constitucional fue respaldada por importantes sectores de la sociedad, en vista del caos que venían generando los políticos con sus enfrentamientos. Y quizás eso sí es algo que hemos aprendido. A pesar de que las encuestas hablan de una mayoría que estaría de acuerdo con cerrar el Congreso, los sucesivos gobiernos democráticos, así como la solución constitucional a los problemas surgidos, muestran los cambios.

Quizás en el pasado quinquenio hemos retrocedido en lo que a la presencia del Estado se refiere. El aparato estatal ha crecido, así como la participación en las decisiones económicas, pero los peruanos hemos aprendido el valor de gobiernos que respeten la propiedad privada. Los hechos nos han demostrado que los colectivismos solo terminan beneficiando a unos pocos, que la libertad es esencial para el desarrollo económico y que la propiedad privada debe ser protegida de los embates del Estado, siempre hambriento.

 

Juan Carlos Valdivia
02 de octubre del 2018

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