Neptalí Carpio

Goyo Santos: ¿Quién le crea el estigma de un héroe?

Goyo Santos: ¿Quién le crea el estigma de un héroe?
Neptalí Carpio
15 de julio del 2016

Su encarcelamiento lo convierte en un líder en ascenso

Utilizando el razonamiento contrafáctico, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Qué hubiera ocurrido si Gregorio Santos no estuviera privado de libertad, desde el 2014 a la fecha, y con solo una orden de comparecencia? Estoy seguro de que el líder cajamarquino no tendría el prestigio popular que ahora exhibe, y ni siquiera hubiera sido reelecto en las elecciones de octubre del 2014. Pero la torpe acción palaciega y del Ministerio Publico, así como la presión hepática de un sector mediático, vienen en la práctica promoviendo a un líder que para amplios sectores de Cajamarca, sectores urbanos y rurales del interior del país es casi un héroe, encerrado en el Penal de Piedras Gordas.

Cuando Santos fue detenido, su gestión como gobernador regional era mediocre y él nio pasaba de ser un líder exclusivamente regional. Ahora no solo tiene dos partidos que los apoyan (El MAS y Democracia Directa), sino también diversos colectivos que demandan su libertad a nivel nacional. No cabe duda que su gestión tuvo evidentes indicios de corrupción. Pero conozco muchos alcaldes, ex alcaldes, funcionarios públicos del más alto nivel y hasta ex presidentes de la Republica que merecen ser privados de su libertad por peores indicios de corrupción y que, no obstante, son procesados con orden de comparecencia o incluso han sido absueltos.

En el imaginario de un amplio sector ciudadano, el caso aparece como la evidencia de una justicia extremadamente implacable con Gregorio Santos, pero de manos blandas con otras autoridades o ex autoridades. Para otros, su detención no es otra cosa que la venganza del establishment por haber liderado el boicot al proyecto minero Conga. Sin merecerlo, en ese espacio surge como un héroe, en un sistema político en el que los partidos políticos tienen nula o débil presencia en sectores marginales, rurales o en escenarios regionales donde el desarrollo económico es precario.

¿No había acaso un camino más inteligente para derrotar el discurso antiminero del líder cajamarquino? Sí. Era dejarlo libre y presa de su propia gestión regional mediocre, capitalizando negativamente el atraso de Cajamarca y sus propias limitaciones como líder regional. Debió ser procesado, pero con orden de comparecencia. Ese camino implicaba enfrentarlo, cara a cara, con un potente discurso alternativo a sus posiciones trasnochadas. Una lucha ideológica en favor del desarrollo de la economía de mercado y las inversiones en minería limpia, en todas las provincias de Cajamarca. Pero los defensores del establishment, los comentaristas de televisión y articulistas defensores del actual modelo económico hicieron coro, creyendo que con la acción capitalina y punitiva se podía derrotar a un líder. En lugar de aislarlo inteligentemente en la mente y corazón de los pobladores, donde ahora Santos aparece como un líder en ascenso.

Una Sala Penal de la Corte Suprema intentó poner las cosas en su lugar, con consistentes fundamentos jurídicos de defensa del debido proceso, abriendo la inminente posibilidad de que Santos obtenga su libertad el 24 de julio próximo. Pero la jueza Zaida Pérez decidió prorrogar por otros siete meses la prisión preventiva del ex gobernador de Cajamarca, hasta el 23 de febrero del 2017. Sospecho que el líder cajamarquino no necesariamente debe sentirse derrotado y podrá, con sus colaboradores del MAS y Democracia Directa, seguir realizando proselitismo, blandiendo el argumento de la existencia de una justicia que es muy dura con unos, pero permisiva con los delincuentes de cuello y corbata, los que se pasean libres por cualquier lugar del país y el extranjero. Incluso una eventual condena judicial en los próximos siete meses no cambiará la condición de víctima de Gregorio Santos.

No hay que descartar que un agrupamiento radical liderado por Santos en Cajamarca, Aduviri en Puno, los seguidores de Antauro Humala, los Espartambos en Arequipa y de otros grupos extremistas, den otras sorpresas en las próximas elecciones regionales y municipales del 2018. Por ahora, los altos niveles de votación alcanzados por PPK en Cocrachacra, Bambamarca, Cusco y La Oroya —espacios de alta conflictividad social— demuestran que hay una abrumadora mayoría pasiva en favor de la inversión en megaproyectos mineros. Pero no veo, por ningún lado, una voluntad política de transformar esa mayoría pasiva en un renovador movimiento activo, alternativo a las opciones que bloquean el progreso de varias regiones.

 

Neptalí Carpio

 
Neptalí Carpio
15 de julio del 2016

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