Luis Hernández Patiño
Entre aplausos
Se esparce el meloso virus de la desinformación

Si la meseta fuese meseta… Pero no lo es. No, no lo es. ¿Y a quién quieren convencer de que lo negro es rojo? Ah, sí, claro: ¡a la mesa que más aplaude! Porque los demás saben muy bien cómo es la función y no le creen al disc jockey que, a diario, promete y promete: “A la mesa que más aplaude, le mando, le mando, le mando la niña”. ¡La niña de los privilegios! No puede ser que con nuestra realidad se haga semejante espectáculo.
Nuestra sociedad aparece como una caravana en medio de una cordillera, que cada vez resulta más empinada. Subir por ella se hace muy difícil. Su suelo está lleno de mermelada marrón. Los que pueden se cuelgan de las redes, pero ahí también se esparce el marrón y meloso virus de la desinformación. Sí, ahí también ocurre lo mismo que en el suelo de la rocosa cordillera en la que estamos: lo verdadero es señalado como falso y lo falso es presentado como cierto.
Nos venden sombras, como si las sombras fuesen rayos de luz. Peor aún: se hace una gran propaganda de ello con nuestro propio dinero. El Perú anda de noche y a tientas, porque de día no lo dejan andar. Pero la caravana tiene que permanecer fiel, sumisa, obediente, contenta. Sí, contenta y fiel pese a que todos los días se le echa la culpa de lo empinada que está la cordillera.
La mesa se está quedando vacía. Hoy no es nada sencillo conseguir un puesto de cantante. No. No hay trabajo, por más que cantes bien, a menos que… Y tienes hambre. Pero, oye, no seas obstruccionista. ¿Y qué digo en mi casa? ¿Qué les cuento a mis familiares? Diles que ellos son los culpables de lo que pasa, por querer hacer uso de sus derechos.
A este paso, no sé en qué profundo abismo va a terminar nuestra salud mental. Pensemos en los efectos y secuelas de una situación tan impactante como la que hoy estamos viviendo. Los miembros de la sociedad no somos de palo ni de hierro. ¿Será que quieren volvernos locos para luego convertirnos en esclavos? Si ese es el objetivo, los que eso persiguen tendrán que pensarlo dos veces antes de sentirse tan seguros de que lo lograrán.
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