Jorge Morelli
El último enemigo

Sobre los partidos políticos de hoy y el radicalismo antisistema
En Ciencia Política se llama enemigo absoluto al que procura no solo la derrota sino la exterminación de su rival. Entre nosotros, el único que queda es el radicalismo antisistema.
Causó una matanza hace 25 años. Aun tira piedras contra la inversión minera. Su ideología actual es una entelequia platónica a la que denomina post extractivismo –una economía en la que la extracción de recursos naturales se hace “solo en lo indispensable” y el crecimiento es dirigido hasta alcanzar un balance entre las actividades productivas-.
Y pretende imponer esta utopía mediante una dictadura de partido único.
Mientras tanto, los partidos políticos -los que no son antisistema- por primera vez están dando a luz un sistema de partidos en el Perú.
Ya no son enemigos absolutos entre sí, toleran la existencia del otro. Pueden ganar o perder, pero no buscan ya erradicar al rival de la faz de la tierra. No son ya enemigos, sino adversarios. Los romanos ya distinguían entre ambas cosas. Llamaban enemicus al adversario y hostes al enemigo.
Le ha tomado al Perú un largo trecho descubrir el camino hacia el sistema de partidos. Por décadas, unos negaron dogmáticamente el derecho del otro a existir. Lentamente, uno tras otro, se fueron domesticando y abandonaron las prácticas antiguas. Pese a que aún le quedan reflejos de la religión antigua, el humalismo ha sido el último en ingresar al sistema.
Afuera, en la intemperie, solo queda el radicalismo antisistema aullando como un animal cerril en las noches de luna su devoción y su nostalgia de un tiempo mítico que nunca existió y un futuro imaginario que nunca será.
Pero no perdemos la esperanza de que también ellos un día abracen la civilización con su abigarrado mosaico de inconsistencias y hagan honrosamente su ingreso al sistema de partidos donde los demás los están esperando.
Por Jorge Morelli (@jorgemorelli1)
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