Aldo Llanos
El problema del cristianismo de izquierdas (II)
La trasposición del cristianismo hacia el socialismo

Sobre esta historización del cristianismo al que hicimos referencia en la entrega anterior, debo precisar que esta no es exclusividad de los marxistas, sino de todos aquellos idearios que han seguido el método hegeliano quién fue el primero en darle un sistema filosófico totalizante al binomio historia-política en los albores de la modernidad. Marx lo lleva a término.
En efecto, Marx comprende que la realización del hombre no pasa por alcanzar un mundo fuera de este mundo, sino que este se alcanza en este mundo material. En virtud de ello, Marx procede a equiparar el hacer con el ser, y la obra de redención pasa a ser una obra de liberación del viejo mundo hacia el nuevo. La trasposición del cristianismo hacia el socialismo estaba lista.
Por ejemplo, Claude-Henri de Rouvroy, conde de Saint-Simon, más conocido como Henri de Saint-Simon y uno de los padres del socialismo en Francia, lo deja muy en claro en su obra “El nuevo cristianismo” (1825) aún quedando inconclusa.
Marx se embarca en la tarea de quitarle la abstracción idealista al método hegeliano (su dialéctica) con la pretensión de obtener rigurosidad “científica” buscando las causas en la historia que impiden el llegar al Reino en este mundo. Para llegar al bien y eliminar el mal, no se debía apelar a razones metafísicas ni a causales de orden mental, sino, estas serían causadas por eventos históricos. Por lo tanto, había que derribar el mundo viejo y caduco (por medio de la revolución), para construir e implantar el nuevo, lográndolo: el paraíso… comunista.
La Biblia pasa a ser “El capital”. Marx, su gran profeta.
Como en la historia unos acumularon más bienes en desmedro de otros, el real problema no es de orden espiritual (el pecado) sino de orden histórico, por lo que la única vía para llegar al paraíso comunista pasa por la igualdad material. Todo lo demás queda supeditado a ello, incluso la libertad misma. Despojado de sus bienes y equiparados estos en cuanto posesiones, las políticas de Estado pasan a ser la Divina Providencia, que salvarán al hombre codicioso devolviéndole su humanidad perdida, al juntarlo con sus iguales (sus “camaradas”) donde ya nadie codiciará ni envidiará al otro por sus propiedades. De la persona humana en relación con su comunidad quienes forman el cuerpo místico de Cristo, hemos pasado al sujeto en relación con el Partido quienes forman el Estado socialista.
En poco tiempo, muchos se darían cuenta de la sustitución del cristianismo y llevarían al extremo dicha comparativa.
COMENTARIOS