Cecilia Bákula

El peligro, a largo plazo, de normas populistas

El congreso aprueba el retiro del 25% de aportes a las AFPs

El peligro, a largo plazo, de normas populistas
Cecilia Bákula
06 de abril del 2020


Esta semana nos han tenido ocupados, entre otros temas, la necesidad imperiosa de detener el alza de la cifra de los ciudadanos contagiados por el Covid-19 y las medidas más audaces que el Gobierno viene dando, tanto respecto a la gestión económica y financiera, como al incremento de necesarias restricciones de movilización y tránsito. La situación sanitaria actual ha desencadenado imparables consecuencias económicas, laborales y humanas, cuyo desenlace estamos muy lejos, siquiera, de imaginar por lo graves y severas que podrían llegar a ser.

Sin embargo, no ha pasado inadvertido el proyecto de ley que el Congreso aprobó el día 3 de abril, con una votación de 107 a favor y 4 en contra. Se logró también, la exoneración del trámite de segunda votación, por un número similar de opiniones emitidas por los legisladores. A pesar de la opinión técnica y muy clara de la ministra de Economía y Finanzas, María Antonieta Alva, así como la del siempre cauto presidente del BCR, Julio Velarde, en contra de la fórmula que había planteado el Congreso (quienes sugirieron una propuesta algo más conservadora) los legisladores decidieron imponer el “peso de su autoridad” y aprobaron el proyecto que, posiblemente, sea material de mucha tinta y opiniones. Y por qué no, acaso sea observado por el Ejecutivo. 

No está en discusión la urgencia que tiene el Perú de pensar, con criterio técnico y sentido de justicia, en un conjunto de normas que modernicen y actualicen todo lo relativo al sistema de pensiones y jubilación, un tema en el que nuestro país lleva un atraso de varias décadas. Y ello implica no solo legislar para el sistema privado, sino especialmente para el sistema estatal pues la ONP es incapaz de atender, con mínimo criterio de equidad, las expectativas de gran parte de la población. Y deja de lado a muchos que, por haber aportado menos de 20 años, simplemente pierden sus aportes y están fuera de toda cobertura.

Pero en esta oportunidad deseo recalcar la grave decisión que ha tomado el Congreso. Creo que más allá de criterios alejados de lo técnico, ha querido “ganarse una estrellita” de buena conducta ante los ojos de la población, sin tomar en consideración que en tiempos de crisis no se debe hacer grandes cambios. Y que lo que hoy aparece, a ojos poco conocedores, como una solución salomónica, será en breve un paso a una mayor crisis de muchos de los pequeños afiliados a las AFP. Debo decir que me sorprende, pues si bien espero poco de este Congreso, pensé que algunos “criteriosos” podrían hacer oír su voz de cordura. No lo he sentido así, y espero equivocarme. El populismo no construye, genera dependencias; no construye formas de desarrollo ni un mejor futuro, solo mitiga muy transitoria y superficialmente una situación.

Pienso que son igualmente populistas, inoportunas y poco políticas las expresiones que ha dado el presidente de la República al señalar alegremente que “Las AFP han tenido un comportamiento que nosotros, como la mayoría de la población, rechaza. Intereses, comisiones que han sido abusivas y que ameritan una reforma integral del sistema”. Y lo digo porque si se emite esa opinión, es porque se tiene bajo la manga una propuesta contundente, técnica y sólida. Y como creo que no es así, solo se agita y enerva más a la población.

La ministra de Economía y Finanzas ha tratado por todos los medios de hacer comprender al Congreso y a la población que, a la larga, esa medida solo afectará a aquellos a los que dice querer beneficiar. En un ejemplo muy claro señaló que no era lo mismo retirar el 25% de quien tiene un fondo contundente que, enfrentar a 1.4 millones de peruanos a los que ese retiro no les significaría gran ayuda, pues su fondo es muy pequeño.

Por su parte, Julio Velarde ha expresado que, al margen de las consecuencias de insatisfacción que traerá a la población, al comprobar que ese 25% no satisface la cubre las necesidades personales, se puede generar una pérdida de confianza por parte de los mercados y acreedores extranjeros. Estos podrían ver síntomas de debilidad en la estructura económica y financiera del Perú que, hasta ahora, ha destacado por su solvencia. Estuvo de acuerdo en estudiar formas alternativas para paliar la crisis entre quienes más lo necesiten, y hasta señaló que más eficiente y menos riesgoso sería que el Gobierno asumiera pagos mensuales para muchos ciudadanos, que eso sería más manejable para la economía nacional.

Las inquietudes que me quedan no son pocas, pero las resumo: ¿busca el Congreso congraciarse con la población o busca demostrar que existe, aunque su desempeño no sea el mejor? ¿Tiene el Gobierno un plan B para paliar el impacto de esta medida? ¿Se ha invitado a los expertos a analizar y proponer una reforma del sistema de pensiones, aun cuando solo podrá ponerse en práctica cuando las aguas se calmen?

La coyuntura se presenta muy dura y todos debemos actuar con serenidad y responsabilidad. Pero sobre todo, aquellos a quienes la ciudadanía honró con su confianza y le ha delegado la voz y el poder de la representatividad, deben estar y mostrarse a la altura de esa confianza. No es tiempo de populismos, es tiempo de severa austeridad, solidaridad, cautela y responsabilidad.

Cecilia Bákula
06 de abril del 2020

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