Victor Robles Sosa
El gobierno de la desigualdad

Sobre el reciente debate entre el Nobel de Economía Eric Maskin y el gobierno nacionalista
En medio del ruido político generado por los escándalos de corrupción de cada día, pasó casi desapercibido un debate sobre pobreza y desigualdad que protagonizaron el economista estadounidense y Nobel de Economía Eric Maskin y el gobierno nacionalista. La discusión sirvió para dejar en claro que los programas sociales tiene un impacto de corto plazo que no resuelve las causas de la pobreza y la desigualdad, y también para conocer que, según el Banco Mundial, ésta última ha crecido durante el gobierno de la “inclusión social”.
Maskin afirmó que “los programas sociales pueden proteger de los efectos de la pobreza extrema pero este efecto es de corto plazo, no va a reducir el problema a largo plazo”. El gobierno respondió de inmediato por medio de la ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Paola Bustamante y del ministro de Transportes y Comunicaciones, José Gallardo.
Gallardo afirmó que “La desigualdad social ha presentado una tendencia favorable en el Perú y se ha reducido en la última década, debido al dinámico crecimiento del país y a la política de inclusión social implementada”. Lo primero es cierto: el coeficiente Gini, que mide la desigualdad, disminuyó en el Perú a la par con el crecimiento económico. La segunda parte de la respuesta es inexacta, porque el Gini se redujo cuando no existía la política de “inclusión social”.
Según el Banco Mundial, en 1989 el índice de Gini del Perú era 0.54 y en el 2010, después del crecimiento económico, bajó a 0.44,9 (Cero es igualdad absoluta y 1 desigualdad total), ubicándonos como el segundo país con menor desigualdad en la región, después de Uruguay. En el 2012, en cambio, dicho índice fue 045,3, es decir que la desigualdad aumentó durante el actual gobierno, obviamente debido al menor crecimiento de la economía.
Bustamante, a su vez, afirmó que “producto del crecimiento del Perú hay una reducción de pobreza pero además esta pobreza se sigue reduciendo y ahora por accionar de los programas sociales en el caso de la pobreza extrema”. Señaló luego que la meta del gobierno al 2016 es reducir la pobreza extrema al 5%.
Las cifras oficiales contradicen a la ministra, pues en el período 2004-2011 la pobreza bajó de 58.7% a 27.8%, a un promedio de 3.5% anual, en tanto que durante el actual gobierno disminuyó solo 1.9% en el 2013, coincidiendo con la caída del crecimiento económico provocada por las políticas anti inversión del nacionalismo. Además, la meta de bajar a 5% la pobreza extrema choca con los datos del INEI, los cuales indican que esa pobreza ya es hoy de 4.7%.
Tampoco es exacto afirmar que los programas sociales están reduciendo la pobreza extrema, como sostiene la ministra ya que, según ha aclarado el economista Carlos Adrianzén, aquellos solo alivian la pobreza, no la reducen, como sí lo hacen, por ejemplo, la inversión productiva o la inversión en infraestructuras.
Como los debates sirven para dar luces, espero que el que han protagonizado por los ministros con el Nobel le sirva al gobierno para que entienda que el crecimiento económico es la más poderosa arma para combatir la pobreza y la desigualdad, porque genera empleo y brinda oportunidades a los excluidos por la pobreza.
Y que entienda, sobre todo, que aún está a tiempo de rectificar los errores políticos y de retomar el camino del crecimiento. De lo contrario ya no será recordado como el gobierno de la inclusión social sino como el que restauró la desigualdad por frenar el crecimiento.
Por Víctor Robles Sosa
11 - nov - 2014
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