Martin Santivañez

Martin Santivañez

Cuyes y presidentes

Cuyes y presidentes
Martin Santivañez
20 de May del 2016

En el equipo de PPK cada uno tiene su propia agenda personal

La política es una realidad de personas: está formada e implementada por personas concretas, de carne y hueso, y tanto los grandes ideales como los más rastreros propósitos se encarnan en seres humanos con virtudes y defectos. Por eso, porque las reglas de juego son plasmadas por personas de verdad, el liderazgo político es una variable fundamental a la hora de analizar por quién tienes que votar.

El liderazgo de Kuczynski no se agota en él mismo. De hecho, siendo objetivos, su liderazgo es decorativo y testimonial. Su equipo será el encargado de modelar su voluntad, y no sucederá al revés. Esto se ha visto muy claramente cuando estalló el problema de Heresi. El ala pepekausista contraria a Heresi fue determinante y mostró cuál será su papel de llegar al poder. Los Heresi serán ninguneados, y Aráoz, Bruce & Cía consolidarán su protagonismo directriz. Por eso, porque el liderazgo de Kuczynski está limitado por su circunstancia, el voto por PPK es un voto por su círculo más íntimo.

Siendo así, pasemos a examinar al equipo, porque son ellos los verdaderos presidentes que actuarán en nombre de Kuczynski; son ellos los que tendrán el poder de hacer y deshacer. Por un lado tenemos a Mercedes Aráoz cuya experiencia en el Estado tiene como cima el abismo de Bagua. Con semejante pedigrí, cualquier aspirante a ministro estaría proscrito para cualquier gobierno, pero sus excelentes conexiones y una personalidad empática (concepto talismán de los caviares) han conspirado para su retorno. Ahora bien, el conocimiento del Perú es un elemento esencial para el buen gobierno del país. Quien desconoce las implicancias de un baguazo, quien es incapaz de conjurar los peligros de la violencia social por ignorancia culposa, quien, en suma, está capacitado para conversar con Nueva York pero no con Puno, debe abstenerse del timón del Estado por un elemental sentido de responsabilidad.

Bruce es distinto. Su experiencia como gestor, si bien controversial y controvertida, se ve opacada por su agenda personal. Bruce encarna el lobby progay, y con él marchan los grupos abortistas que cosifican al más indefenso de los seres humanos, el recién concebido. Esta agenda personal, pospuesta por motivos de campaña, será potenciada hasta el extremo si Kuczynski accede a Palacio de Gobierno. Entonces, el lobby gay, poderoso en los medios de comunicación, tendría un gobierno favorable para sus medidas relativistas y desataría una guerra cultural en función a sus intereses, sin pensar en los problemas reales de millones de peruanos. La polarización sería entonces insostenible.

Todo esto se ve impregnado del clásico oportunismo político de nuestros caviares, siempre prestos a infiltrar candidaturas. La progresía percibe el tesoro público como un botín que debe ser empleado para la difusión de sus postulados, y por eso no se hace problemas cuando se trata de pactar en función al chequecito. Los cuyes del Sr. Kuczynski, cada uno con una agenda personal y sin un proyecto concreto de país, son presa fácil para esta infiltración organizada, recurrente y experta en copar el vacío de poder. Por eso, un movimiento de toledistas reciclados, humalistas hambrientos y caviares infiltrados sería incapaz de realizar las reformas urgentes que el país necesita. O liderazgo fuerte o cuyes presidentes, cada uno corriendo en dirección distinta, en pos de su pitanza y en perjuicio del Perú.

Martín Santiváñez Vivanco

 
Fotografía: Reuters / Mariana Bazo
Martin Santivañez
20 de May del 2016

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