Delia Muñoz
Autoritarismo y constitucionalidad
Muchas reformas solo buscan un manejo centralizado del Estado

La democracia es una institución llena de reglas para el control del poder de los gobernantes y, sobre todo, de un amplio debate que suele ser inacabable y muchas veces agobiante, pues permite la interaccion de politicos y ciudadanos, sujetos al control que se haya diseñado en cada Estado. Todo lo cual hace que en forma pendular entremos en critica aguda sobre el funcionamiento de la democracia, y vayamos buscando adaptarla a nuestras necesidades, ya sean sociales o personales.
Hay diferentes mecanismos para definir la democracia, de carácter juridico o de orden social. Tomemos solo dos referencias, para efectos de este comentario:
- A nivel juridico o politico, a grandes pinceladas, se considera a la democracia como aquella forma social de gobierno que permite a los personas participar en la conducción del Estado. Para ello es elegido en forma expresa, en un contexto de ejercicio de derechos o libertades fundamentales como son: participar en la vida politica, ejercer la libertad de expresion, gozar de libertad de asociacion, entre otras.
- A nivel social, a la anterior concepción se agregan conceptos como los que vierte las Naciones Unidas a traves de su Programa para el Desarrollo(*). Se señala que, mientras reine la pobreza y no existan mínimas condiciones de vida digna, no puede consolidarse la democracia; por ello el objetivo debe ser generar desarrollo humano, garantizando el acceso a la seguridad social, salud, educación, vivienda, alimentación y jubilación.
En los últimos tiempos, en el mundo nos estamos acomodando a las exigencias de la sociedad educada y civilizada, en la que los tanques son rechazados como mecanismo de acceso al poder, y las formas democraticas deben ser respetadas para no ser sancionados por la cada vez mas influyente comunidad internacional.
Así, hay algunas naciones con aspiraciones de potencias mundiales que vienen aplicando fórmulas de autoritarismo pragmático, que les permiten obtener éxito economico o politico, por lo que se avala que un líder ejerza el poder, como es el caso de Rusia, China, Singapur, Turquia, entre otros. Nótese que en todos estos casos las estructuras de funcionamiento institucional están presentes, por lo cual no puede cuestionarse el modelo politico en cuestión.
En América Latina tambien hemos desarrollado lo nuestro. Ilustrados como somos, encubrimos el autoritarismo de legalidad; así, ya no se saca a los autoridades al amparo de los disparos de cañones o armas de fuego, ahora se utiliza el impeachment, la acusación constitucional, el antejuicio politico por delito, entre otras formas que los diferentes modelos constitucionales permiten, para hacer un cambio en el titular del ejercicio del poder. Todo ellos sin romper las estructuras democráticas y constitucionales. Es decir, todo es constitucional y, por ende, sin espacio para la censura.
Es asi, que en América Latina —y por qué no decirlo, en nuestro país también— el modelo de liderazgo pragmático con mano dura viene ganando espacio. Pero a pesar de la investidura que se le pretende dar, constituye en la práctica una forma de dictadura, pues la actividad politica se sustenta en el sometimiento a los otros poderes o pesos constitucionales.
Con los poco más o menos de 200 años de naciones libres que tenemos, aún no logramos sacudirnos de la necesidad de contar con un lider que sea un caudillo, un protector, un salvador, un gran ejecutor iluminado por su capacidad para sacar al pais adelante. Así hemos visto vimos las reformas constitucionales para lograr la reelección presidencial en Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia; solo en Colombia se rechazó una tercera postulación. También hemos visto caer en años recientes, al amparo de procesos constitucionales, a los presidentes de Paraguay y Brasil, entre otros.
Una cuestión común en todos los casos es el hecho que las decisiones de reforma constitucional y de recambio a nivel presidencial suelen venir acompañadas de mensajes de una refundación nacional absolutamente necesaria para el logro de metas económicas y de lucha contra la corrupción, cuando no de reforma del Poder Judicial; pero en realidad lo que se busca es el manejo central del Estado. También hay otro detalle en estos caudillos: casi siempre muestran gran capacidad de ejecución y brindan a los ciudadanos soluciones a los problemas economicos y sociales mas apremiantes.
Dicho esto, pasemos a nuestro país, en el cual se vive un momento de planteamiento de reforma constitucional, donde cabe preguntarse ¿cúal es el contenido de esa reforma, el objeto de ella, el beneficio que acarrea?, ¿no es un esquema para tener un lider que en forma pragmatica acomode el funcionamiento del Estado peruano a su peculiar forma de ver el mundo(**)?
Por otro lado, hay una pregunta de fondo que se debe plantear de todas maneras: ¿Las reformas constitucionales que se buscan instaurar, se pueden realizar mediante poder delegado o hace falta el poder constituyente originario? Por ejemplo, el retorno a la bicameralidad ¿puede ser materia de reforma, o es parte esencial del modelo diseñado en la actual Constitucion y, por ende, haría falta una asamblea constituyente?
De estos y muchos temas es que debemos hablar. Pero no agachando la cabeza ante el temor de la estigmatización que la disidencia genera, sino de manera igualitaria, con la seguridad de saber que las preguntas y curiosidades existentes sobre el cambio constitucional planteado son válidas, y que deben ser respondidas luego de un debate alturado de ideas y principios.
*Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2004) p. 25
**Acá para algunos ciudadanos, también cabe la pregunta preliminar de si contamos con un gran líder o grandes líderes conduciendo el país o, estamos ante un pequeño juego de poder para subsistir. Pero esos planteamientos escapan al objeto de este comentario.
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