Berit Knudsen

Atrapado sin salida

Un gobierno que comenzó mal y que ya debe concluir

Atrapado sin salida
Berit Knudsen
18 de agosto del 2022


El Perú nos pertenece, nosotros pertenecemos al Perú. Estos territorios son nuestro hogar, donde se construye nuestra historia, tradiciones, cultura e identidad; aprendiendo, aceptando la diversidad y valorando nuestra mixtura cultural, respetando nuestra memoria y asimilando lo mejor de todos los tiempos para construir los valores de nuestra peruanidad.  

Defendemos nuestra soberanía, está sobre todas las cosas. El pueblo es la autoridad soberana porque esa es nuestra voluntad, que delegamos en quienes tengan las capacidades y merezcan ser nuestros representantes. Esa soberanía es el derecho constitucional que aseguraremos sin admitir la inoperancia, la ignorancia o cualquier tipo de trasgresión que ponga en peligro el futuro de nuestra nación.

La población depositó su confianza en un Congreso que debería cumplir con sus deberes funcionales: acatar la Constitución, con una conducta ejemplar, garantizando la tranquilidad de los electores. Pero parece que este Congreso no lo hace. Hoy esa misma población muestra su desconfianza en el Congreso con un 80% de desaprobación.

La Constitución, ante una situación de vacancia, estipula que el Congreso permanece. Y aunque hoy pareciera insostenible, esa decisión está en manos de los 130 parlamentarios. El destino les ofrece una oportunidad a esos congresistas para continuar. ¿Qué sería necesario? En primer lugar, escuchar a la población entendiendo las principales demandas: 7 de cada 10 peruanos exige la erradicación de la corrupción y 6 de cada 10 reclama seguridad ciudadana. En estas condiciones el Parlamento debe demostrar a los peruanos que puede solucionar estos y otros problemas, comenzando por casa.

El Perú está dividido y enfrentado como producto de las campañas del actual Gobierno. Castillo y sus cómplices llaman al cierre del Congreso agitando a las masas y agravando la inseguridad.  ¿Quién puede detenerlos? Obviamente el Congreso. ¿Qué deben hacer? Unir a los 93 congresistas elegidos para representar a la oposición; los 37 restantes deberán rendir cuentas por su responsabilidad y las consecuencias del desgobierno.

Los padres de la patria serán juzgados por la historia. Pero muchos podrían ser investigados en los fueros judiciales. A pesar de ello, hoy el pueblo soberano les da la oportunidad de enmendar sus errores resolviendo el gran mal que aqueja al Perú, con la destitución de un Gobierno insostenible.

La población reclama un trabajo digno, salud, educación, una vivienda propia que les dé protección, seguridad, bienestar, calidad de vida y un legado para su descendencia. Es responsabilidad de los congresistas hacer posibles estas justas demandas. Las preguntas serían ¿en qué condiciones quisieran ser recibidos por sus comunidades al terminar su mandato?,  ¿quieren ser los nuevos ricos que empobrecieron a sus pueblos?, ¿quisieran dejar el rastro de la escasez, pobreza y miseria que estará en sus conciencias hasta el final de sus días?, ¿o elegirán volver a sus tierras como peruanos justos y responsables?

El Congreso, con sus 130 congresistas y sus respectivos asesores, nos cuesta S/ 880 millones anuales. Los peruanos tenemos el derecho a demandar, pero este es un llamado a sus conciencias, una invocación para no abandonar a sus compatriotas, 33 millones de seres humanos, 1.2 millones de los cuales no pueden alimentarse diariamente, sin condiciones mínimas para su propia supervivencia.

Como congresistas ya mejoraron su nivel de vida. Permanezcan en el Congreso con la promesa y compromiso de mejorar la calidad de vida de los demás.  Alguien que dilapida el dinero de los peruanos para conseguir sus propios objetivos y beneficios no puede permanecer en el Gobierno, usando nuestro dinero para pagar la corrupción y el llamado al vandalismo. La responsabilidad de cambiar esto recae en todos y cada uno de los parlamentarios y sus conciencias. Necesitamos padres de la patria que sean ejemplo para sus familias, comunidades, regiones y para todo el Perú.

La única vía para detener el desprestigio de cada congresista es predicar con el ejemplo. El pueblo no seguirá aceptando las excusas de la ausencia de votos, discurso intolerable. Necesitamos destituir a Castillo, a Dina Boluarte y a los cómplices de la pobreza y la inseguridad del país. Solo así podrán ganar nuestra confianza y permanecer legítimamente en sus curules, con la responsabilidad y privilegios que ello conlleva. Los peruanos seremos implacables con quienes continúen mirando a la patria como un botín.   

Castillo está “atrapado sin salida” como resultado de su propia presunta corrupción, aferrado a su silla presidencial, porque no distingue entre el bien y el mal, no tiene principios ni valores, Los congresistas que cumplan con su responsabilidad histórica serán vistos con benevolencia por el pueblo soberano. No aceptaremos más egoísmo, tampoco amenazas de vandalismo, inseguridad ciudadana o conmoción civil, peligro presente no solo para el Congreso.

No queremos sufrir una eterna dictadura, ni padecer pobreza extrema y ausencia de libertades individuales como algunos países latinoamericanos, tampoco ser un narcoestado o el reino de la corrupción.  Queremos un país libre, los peruanos tenemos que haber aprendido alguna lección, decidiendo trabajar para sacar de la pobreza a las zonas más castigadas por el abandono del Estado.  Queremos sentirnos orgullosos de nuestra peruanidad.

Berit Knudsen
18 de agosto del 2022

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