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Los CITE y el sector forestal

Economía

Los CITE y el sector forestal

4 de Mayo del 2017

El Estado “diversificador” fracasa en área forestal

El último informe presentado por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) hace una evaluación independiente de veinte Centros de Innovación Productiva y Transferencia Tecnológica (CITE) creados durante la gestión del ex ministro de la Producción Piero Ghezzi. El estudio en mención —que evalúa el desempeño de la política de CITE del gobierno nacionalista en cada sector productivo— demuestra el fracaso de quienes pretenden que el Estado sea el gran elector de ganadores en economía y que la oficina del burócrata reemplace al mercado.

Uno de los sectores evaluados es el forestal. Pero antes de pasar a revisar el informe de la ONUDI sobre el sector forestal debemos hacer una salvedad. El Perú tiene en el sector forestal un potencial extraordinario, como para convertirse en un nuevo motor de la economía. Sin embargo en el 2016 exportamos productos madereros por apenas US$ 200 millones, en tanto que Chile lo hizo por US$ 7,000 millones. Vale observar que el Perú tiene la novena área forestal más extensa del mundo y la segunda más extensa de América Latina, pero aporta menos del 0.1% al mercado global de madera. Además, mientras el país sureño tiene tres millones de hectáreas dedicadas al sector, nosotros solo tenemos 30,000 hectáreas. ¡Tremenda contradicción!

El informe del ONUDI afirma que “en múltiples ocasiones el accionar planificado de los CITE no iba dirigido al alivio de fallas de mercado, sino más bien a acciones de soporte productivo en las que el Estado pasaba a asumir una porción de una determinada cadena de valor”. Es decir, el Estado asume el protagonismo de las actividades productivas y no el mercado. Por ejemplo, se menciona el CITE de Pucallpa, en la región Ucayali. En este caso, según el informe, “el Estado está asumiendo de manera ineficiente, con maquinarias obsoletas, componentes de la cadena de valor forestal”. En otra parte del informe se afirma que “existe un sentimiento de inconformidad en los empresarios por las bajas tarifas que se ofrecen en estos servicios, generando una distorsión muy amplia entre el costo comercial y el precio CITE”.

En otras palabras, el Estado compite con el sector privado desde una posición ventajosa. El CITE de Pucallpa es uno de los centros de innovación más importantes porque la región Ucayali es una de las más grandes del Perú. Esta región posee alrededor de diez millones de hectáreas de bosques húmedos y tropicales, y cuenta con uno de los clusters forestales más importantes. Sin embargo, apenas cuenta con servicios básicos como agua potable, electricidad, carreteras, todos ellos de suma importancia para el desarrollo del sector forestal.

El problema de la diversificación productiva no se debe a que el Estado tenga que asumir el rol del mercado, sino que es la suma de todos los desastres. No tenemos instituciones ni Poder Judicial predecibles; nos faltan carreteras, puentes, ferrocarriles y energía para que la industria se diversifique y se descentralice; no tenemos una buena educación que nos provea de una fuerza laboral más calificada y un capital humano más denso, que se lance a desarrollar emprendimientos innovadores. Algo más: el sistema tributario y el sistema laboral promueven y consolidan la informalidad en el país.

El Perú entonces requiere un shock de competitividad, que no solo sería una ofensiva contra los escollos que encuentra la inversión privada, también revelaría una nueva convergencia de los políticos alrededor del objetivo de retomar la senda del crecimiento para seguir reduciendo la pobreza y la desigualdad.