Los peruanos de buena voluntad, quienes pretendemos lo mejor para nues...
Los políticos sin partidos, los candidatos sin movimientos históricos ni tradiciones, suelen creer que la historia empieza con ellos, que con su impronta se refunda la política y las instituciones de un país. De ese impulso suelen nacer los aventureros en política y, por supuesto, también los revolucionarios que vienen empobreciendo a las sociedades durante toda la modernidad.
¿A qué se debe nuestro párrafo introductorio? La mayoría de candidatos en campaña han convertido la vacancia presidencial en uno de sus deportes favoritos. Hoy, a menos de 8 semanas de las elecciones nacionales pretenden vacar al presidente José Jerí. ¿Cómo entender semejante desquiciamiento? Los políticos en vez de proponer cómo reforman la economía y las instituciones, cómo combaten la anemia en el 43% de los niños entre 6 y 35 meses en la sociedad, cómo formalizan la sociedad y el empleo, cómo resuelven los problemas de la falta de agua, de desagüe, de postas médicas y escuelas, prefieren inventarse un enemigo, un culpable, un demonio a quién golpear. Las izquierdas siempre han apuntado al supuesto “modelo neoliberal”, pero ahora los políticos del presente han encontrado en la vacancia un objetivo ideal. Ganan audiencia, ganan medios, y creen que ganan votos.
¿Por qué estamos ante una forma desquiciamiento en política? En un periodo en que debió haber dos jefes de Estado hubo 7 y, a semanas de las elecciones, algunos pretenden sumar otra vacancia presidencial escribiendo un récord mundial en cuanto a anarquía política e institucional.
Cuando nos oponemos a una nueva vacancia de ninguna manera pretendemos ignorar las graves imputaciones que enfrenta el presidente Jerí. Sin embargo, la Constitución es clara sobre cómo procesar a un jefe de Estado en funciones y los mandatos de la Carta Política establecen que el jefe de Estado deberá ser procesado luego de entregar el poder este 28 de julio. ¿Por qué entonces los políticos compiten alrededor de quién es el más “vacador”?
En una tendencia hacia el paroxismo que lleva a creer que los políticos consideran que la presidencia de la República es casi el equivalente a la presidencia de un club de fútbol de un barrio, algunos pretenden reunir los 78 votos para autoconvocar un pleno del Legislativo y destituir a Jerí con una censura que demanda mayoría simple de los presentes en el pleno. De esta manera el Legislativo podría destituir a Jerí con 36 votos, es decir los votos que se requieren para cualquier resolución legislativa de trámite.
No, no, los políticos con este impulso autodestructivo con las instituciones democráticas, sobre todo con la institución presidencial, están cruzando una raya que no deberían cruzar, porque tarde o temprano esta decisión se volverá contra ellos. Desde el punto de vista de la mirada de la historia cualquier observador sabe que los políticos de la vacancia perpetua se han envuelto de toda la ridiculez posible que se puede ejercer en la vida pública.
En cualquier caso, los peruanos de buena voluntad deberían preguntar a “los vacadores compulsivos de la política”, ¿cómo hacemos para relanzar el crecimiento y la reducción de pobreza en el país? ¿Cómo hacemos para terminar con la anemia en el 2026 cuando el Perú tiene todos los recursos habidos y por haber para solucionar el problema?
A reflexionar, pues.
















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