Editorial Política

Hoy el Perú más cerca de la peruanidad que en la Independencia

Reflexiones sobre el momento antes de las elecciones nacionales

Hoy el Perú más cerca de la peruanidad que en la Independencia
  • 04 de marzo del 2026

 

Los candidatos presidenciales y los movimientos políticos de buena voluntad deberían entender que, en la posibilidad de elegir bien en las elecciones del domingo 12 de abril –a menos de cinco semanas– un Ejecutivo y un Legislativo con sentido común se juega el futuro inmediato del Perú. Un futuro inmediato repleto de alternativas y posibilidades. 

En primer lugar, el país sale del trauma nacional de haber elegido a Pedro Castillo, el peor candidato de la historia republicana, quien anunciaba a los cuatro vientos todos los despropósitos que luego cometió. En segundo, lugar empezamos a salir de la tragedia Castillo con el Estado de derecho erosionado –es verdad–, pero con las instituciones vigentes y funcionando, y con una economía que, pese a todas las desorganizaciones causadas por la izquierda, mantiene las columnas centrales del modelo que multiplicó el PBI y redujo pobreza del 60% de la población a 20% antes de la pandemia y Castillo.

¿De dónde viene la resiliencia de la sociedad peruana, no obstante la perpetua crisis política y el fracaso de los políticos? Quizá valga ensayar una aproximación sociológica e histórica para absolver la interrogante. Creemos que hoy el Perú está más cerca de la peruanidad, de la idea del Perú, que en el momento de la independencia. O, para decirlo en otras palabras, hoy el Perú está más cerca del Estado nacional que durante las batallas de Ayacucho y Junín.

Los libertadores y los militares que triunfaron en las batallas de la independencia tenían un proyecto que cancelaba toda la historia, las tradiciones y los logros de tres siglos de virreinato. En ese sentido propusieron una república abstracta basada en el criterio de un ciudadano y un voto, y en la conocida división de poderes del iluminismo francés. La primera consecuencia de este proyecto fue la eliminación de las noblezas indígenas.

Cuando el Perú se independizó el 80% de las tierras estaban conducidas por las noblezas indígenas y las comunidades campesinas. Con la eliminación de las élites indígenas el mundo andino se quedó sin sus representantes. En ese contexto, en el siglo XIX se desencadenó la mayor expropiación de tierras –de las comunidades campesinas– de la historia nacional, hasta que, a fines del siglo XIX, se configuró el Perú latifundista que denunciaba Ciro Alegría en sus novelas.

Con la exclusión de las mayorías indígenas del derecho de propiedad y del voto, el Perú construyó una república fallida. Era imposible construir una república con la mayoría de la población marginada del proyecto republicano. De allí que el siglo XIX haya sido el siglo de los cuartelazos y la inestabilidad permanente, de la sucesión de constituciones, de las guerras perdidas y de la pérdida de cerca del 40% del territorio nacional.

Todo ese escenario inviable empezó a cambiar en el siglo XX con las migraciones masivas desde los Andes a la costa, que convirtieron a Lima en la principal ciudad andina del país. Con las reformas económicas de los noventa, que desregularon el yugo del colectivismo estatal y liberalizaron precios y mercados, se desató una emergencia popular que ha configurado el nuevo rostro de la sociedad.

El mestizaje proveniente de la herencia virreinal avanzó a un nuevo momento superlativo con las migraciones, la emergencia y los mercados populares, de cara a la globalización. Más allá de los evidentes problemas que genera la informalidad, ahora los empresarios y las clases medias provienen de todas las sangres. Semejante estado de la evolución social ha creado una conciencia nacional, una idea peruanidad, una idea de Perú que nunca existió. 

El Estado nacional con que soñaban los intelectuales de la llamada Generación del Novecientos para viabilizar la peruanidad hoy es una realidad que solo falta formalizarse. Ya no existe la división insalvable de una sociedad criolla predominante y una sociedad andina excluida.

He allí la enorme importancia de entender de dónde viene la resiliencia económica y social del Perú. Y he allí también la urgencia de entender que si elegimos bien y desarrollamos reformas el Perú se convierte en una fuerza imparable.

  • 04 de marzo del 2026

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