Dante Olivera

Sobre hombros de gigantes: Huerta de Soto y la Escuela Austriaca en San Marcos

Un hito en la llamada “guerra ideológica” que vivimos día a día

Sobre hombros de gigantes: Huerta de Soto y la Escuela Austriaca en San Marcos
Dante Olivera
30 de abril del 2026

 

En mi etapa final de secundaria y parte de mi vida preuniversitaria había leído algo de Marx y de los socialistas franceses y alemanes del siglo XIX y XX. Adicionalmente a ello, la educación recibida en un colegio público y la efervescencia del paro de profesores del 2017 hicieron que me convierta abiertamente en un socialista con ciertas ideas comunistas. Si bien es cierto eran lecturas básicas y no del todo profundas, bastaban para iniciar a un adolescente por el camino de la intelectualidad marxista o de izquierdas (que no son lo mismo a nivel político). Todo eso cambió cuando conocí a la Escuela Austriaca y, en específico, las enseñanzas del profesor Huerta de Soto.

Corría finales del 2018 y la enseñanza preuniversitaria me había hecho entender los errores económicos de la economía planificada, dejando de lado la postura socialista y adentrándome a una liberal; no sabía yo que, lo que se me enseñaba en la academia, más que una postura neoclásica, era una austriaca, con especial énfasis en la teoría del valor subjetivo. Al conversar con mis profesores sobre estos temas, ellos me citaron y condujeron a fuentes austriacas, con especial énfasis en Hayek y Huerta de Soto. Creo que gracias a esa época de mi vida es que no me desvié del camino y pude ser una persona más libre y autónoma.

Fue en esa época cuando conocí el curso completo del profesor Huerta de Soto (disponible en YouTube) y cómo enseñaba, en el sentido más puro, la economía de la Escuela Austriaca. Su dinámica y sus ejemplos siempre claros hacían entender a uno la importancia de conceptos como valor subjetivo, función empresarial, crédito, entre otros. Fue en esta época en la que, primigeniamente, comencé a afianzarme en las ideas liberales, tanto en materia política, antropológica y económica.

Al venir a Lima el ambiente de las academias era muy hostil en cuanto al pensamiento liberal. Recuerdo que, tanto en la academia que estuve, como en Pre San Marcos, imperaba un pensamiento estatista galopante, sobre todo en profesores de historia y de economía, los cuales siempre señalaban el problema neoliberal del Perú, el fracaso del sistema económico, la falta de regulación estatal en la economía, entre otras. No obstante, el pensamiento liberal austriaco (ya germinado) también estaba presente en mi época preuniversitaria en Lima. Recuerdo claramente las veces en las que, luego de clases, dialogaba con mi profesora de historia sobre el mal uso del término “neoliberal” o sobre los ataques a la economía de libre mercado que propiciaba (de manera muy despectiva) mi profesor de economía en Pre San Marcos. Las ideas de Hayek, Mises y Huerta de Soto siempre estaban allí.

Si bien es cierto que el ambiente preuniversitario y, posteriormente, universitario, siempre fueron hostiles al pensamiento liberal austriaco, creo que el haber leído, conocido, dialogado e instruido para mí y para otros, ciertas ideas liberales (incluso dentro de San Marcos) hizo posible que mi persona, por decirlo de alguna manera, “sobreviviera” a toda la marea ideológica estatista presente en las academias y en mi universidad.

He allí, creo yo, la importancia de las ideas, pues estas siempre están presentes, nunca te abandonan, y también la importancia de la firmeza y convicción de continuar creyendo en tus principios, por más que uno esté solo o sea parte de un número reducido. Leer la “Acción Humana”, “Los fundamentos de la libertad”, “Derecho, legislación y libertad” o “Socialismo, cálculo económico y función empresarial” han sido como unas linternas dentro de muchas tinieblas y oscuridad que pueden estar presentes dentro de las aulas sanmarquinas al momento de enseñar una determinada materia.

Hoy, luego de la visita del profesor Huerta de Soto a San Marcos, uno se siente muy revitalizado. Escuchar conferencias muy disruptivas y que desafían lo que uno considera “normal” o “común” es un ejercicio mental muy recomendado para un universitario, pues puede ser que lo desafíe a pensar más, a replantearse sus ideas o, como es mi caso, a continuar creyendo en ciertos ideales que, a veces, parecen estar lejanos.

Creo que conocer a Huerta de Soto (¡Y más aun en San Marcos!) es una de las mejores experiencias que pude tener en mi corta vida y puede marcar un hito de cara a la llamada “guerra ideológica” que, consciente o inconscientemente, día a día se vive.

Solo el tiempo y la historia juzgarán el impacto futuro que ha de tener este encuentro intelectual en Lima y el doctorado honoris causa de cara a la posteridad.

Dante Olivera
30 de abril del 2026

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