Roberto Sánchez y Juntos por el Perú pretenden e...
Una de las características de la llamada “república caviar” que se suele mencionar en los discursos de la derecha es la feroz persecución política en contra de los líderes y movimientos anticomunistas que contenían a las fuerzas antisistema en el Perú; es decir, a las fuerzas que pretendían instalar una asamblea constituyente. Los líderes anticomunistas que ganaban elecciones y preservaban el Estado de derecho en el Perú eran Alan García, Keiko Fujimori y Luis Castañeda Lossio.
Una década después de una de las persecuciones políticas más tremebundas en la región, Pedro Castillo habría de llegar al poder e inaugurar una época de desorganización nacional. La persecución política en ese sentido fue increíblemente eficaz. Sin embargo, de todos los líderes anticomunistas arrinconados y encarcelados solo sobrevivirían, incluso físicamente, Keiko Fujimori y Fuerza Popular. Una combinación de juventud y resiliencia explicarían esta persistencia, la victoria electoral del 2026 y la elección mediante el sufragio de la primera jefe de Estado mujer.
Sin embargo, ya comenzaron a redactarse todas las narrativas para, como se dice, bajarle la llanta a las razones y condiciones de la victoria de Fuerza Popular. Se argumenta que ganó con los votos del extranjero, luego se agrega que ganó con los votos de Lima en contra de las provincias y que no tiene presencia alguna en las provincias del Perú rural. Semejantes razonamientos forman parte del intento de construir una narrativa futura y pretenden desarrollar un identitarismo clasista que destruye la unidad nacional de la sociedad.
En realidad, el fujimorismo ganó porque es la única fuerza nacional que, en las últimas dos décadas, pese a la feroz persecución política, ha mantenido una influencia nacional en Lima y en provincias, lo que le ha posibilitado enfrentar a las fuerzas antisistema que crecieron bajo la llamada república caviar luego del fin del fujimorismo de los noventa. Cualquiera que le eche una mirada superficial a los resultados electorales llegará a la conclusión que el fujimorismo ganó en Lima y en el norte del país.
Sin embargo, Juntos por el Perú superó a Fuerza Popular en el centro y en el oriente por porcentajes mínimos estableciéndose casi un empate. La presencia naranja es sólida en esas áreas. Igualmente, en la sierra Fuerza Popular también incrementó su votación significativamente. En una columna publicada en este portal, Guillermo de Vivanco informa que, en la segunda vuelta del 2021, Keiko Fujimori alcanzó en Cajamarca el 28.7% de los votos, en Cusco el 16.8% y en Puno sumó el 11.7%. En seguida De Vivanco adiciona una interesante comparación. En la segunda vuelta del 2026, Fuerza Popular consiguió el 33.23% en Cajamarca (incremento de 5%), el 24% en la región del Cusco (más 7% con respecto al 2021) y el 22% en Puno (más 10%). Luego De Vivanco establece que Fujimori en estas tres regiones en 2021 sumó 406,437 votos; pero en el 2026 obtuvo 714,000. En otras palabras, 308,000 votos adicionales que explican la victoria electoral del fujimorismo. Es decir, Keiko gana porque avanza en la sierra.
Keiko Fujimori, pues, ha ganado esta elección porque ha triunfado en diversas regiones y se ha alzado con la victoria en el territorio nacional, en el extranjero, en la costa y ha logrado posiciones superlativas en el centro, el oriente y ha avanzado significativamente en la sierra.
Es decir, Fuerza Popular es la única fuerza desde el centro hasta la derecha que tiene la capacidad de conectar el Perú formal con el Perú informal, de conectar el Perú que crece con el Perú que se estanca. Es la única fuerza capaz de establecer una alianza entre pobres y ricos para resolver el problema del agua potable que afecta a 3.5 millones de peruanos en el plazo más corto –porque sobra riqueza nacional para lograr ese objetivo– y construir las clases medias que garantizan la continuidad y la estabilidad de cualquier república.
Y he allí el pánico de todas los sectores de la izquierda: el movimiento naranja puede arrebatarles la influencia sobre los pobres, tal como sucedió en los noventa.
















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