Alejandro Arestegui
Un Mundial con sabor geopolítico
Las repercusiones del Mundial de Fútbol en la política internacional
Esta semana finalizó la primera fecha del Mundial de Fútbol 2026. Se celebraron en total 24 partidos los cuales nos han dado mucha emoción, e incluso algunas sorpresas. Sin embargo, más allá de la fiebre mundialista, se esconden numerosos conflictos, problemas políticos y, sobre todo, un plan que involucra a la potencia más grande del mundo en su búsqueda por retomar el protagonismo a nivel global.
Como bien sabrán, este mundial se celebra de forma tripartita; es decir, con tres países que fungen de anfitriones. Esta edición del torneo fue concebida por la FIFA como un símbolo de la integración norteamericana, uniendo a Canadá, Estados Unidos y México en la organización de este magno evento. Sin embargo, este torneo se está celebrando en medio de crecientes fricciones entre los tres países. Desde hace años las tensiones comerciales, migratorias y políticas entre los tres países han llenado los diarios de prensa internacional. La administración Trump ha sido muy dura con sus vecinos ya que su retórica le hace ver que Estados Unidos ha sido muy benevolente e incluso poco diligente con ciertas concesiones tanto a Canadá como a México. Esto significa que la realidad geopolítica contrasta con la narrativa oficial de la FIFA que trataba de proyectar unidad y confraternidad en el marco de la Concacaf. Es preciso también decir que, a pesar de ser un mundial organizado en tres países, Estados Unidos es el principal foco de atención, pues se celebrarán un total de 78 partidos en suelo estadounidense. Paralelo a ello, al ser el país principal, es también el foco principal de turistas que vienen exclusivamente por el campeonato mundial. A pesar de ello se han recibido numerosas quejas debido a las férreas restricciones de visa a muchos ciudadanos de más de una decena de países que compiten en el certamen de fútbol. Restricciones a países africanos, de medio oriente y de Sudamérica han generado múltiples problemas para aficionados y ha impedido que lleguen un sinnúmero de turistas. Incidentes con visas denegadas, detenciones en aeropuerto, la preocupación de mucha gente por los operativos de ICE en las ciudades sede ha causado que el flujo de aficionados no sea el esperado.
En el contexto de la geopolítica mundial, la cita mundialista se celebra en medio de múltiples tensiones alrededor del mundo, siendo la principal la escalada bélica de Estados Unidos e Israel contra Irán. Curiosamente, el pasado 15 de junio la selección iraní debutó en el mundial en un partido que acabó en empate 2-2 contra Nueva Zelanda en Los Ángeles, en suelo estadounidense. Prácticamente al mismo tiempo que se disputaba el partido el presidente Donald Trump anunció en sus redes sociales que se había alcanzado un memorándum de entendimiento destinado a lograr una paz definitiva con Irán. Otra selección involucrada en el conflicto de la zona, Qatar, debutó con un asombroso empate 1-1 frente a Suiza. Su símil de Iraq hizo lo mismo debutando con derrota 4-1 frente a Noruega, Jordania hizo lo propio perdiendo 3-1 contra Austria. La situación en el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico parece que está encaminada a resolverse, sin embargo, el asunto va mucho más allá, un asunto que verdaderamente preocupa a Trump.
Si bien es cierto la paz en medio oriente parece cerca de concretarse, el prestigio de Estados Unidos después de meses de guerra está en juego. Para muchos, influido por Israel, la administración Trump fue arrastrada hacia una guerra que ha tenido un final inconcluso y con resultados más que pobres. Según los informes que ha podido acceder la prensa israelí, el acuerdo de paz con Irán va a contener términos muy favorables para el régimen teocrático iraní, el cual simplemente estaría suspendiendo su programa nuclear, más no suprimiéndolo definitivamente. Un cuantioso fondo de reconstrucción de Irán también estaría incluido. Así mismo, el daño causado a las economías árabes del golfo pérsico es de un monto incalculable, que se calcula en miles de millones de dólares. Estados Unidos tampoco ha salido bien librado económicamente de esta aventura bélica, no solamente porque sus bases en todo oriente medio han resultado muy dañadas por los ataques iraníes, sino que también tiene que realizar una cuantiosa inversión para reponer todo el material bélico empleado en la guerra. Todo esto en una fecha que es próxima a las elecciones de medio término para renovar una parte importante de las cámaras legislativas estadounidenses. Aunque los republicanos puedan salir bien librados debido a la inacción e inoperancia de los demócratas, el país no está atravesando por su mejor situación económica.
Es por esto que Estados Unidos debe utilizar el mundial de fútbol como una muestra global de su "soft power". A pesar de los cuantiosos costes de infraestructura y seguridad, esto se ve como una inversión para poder proyectar la imagen de Estados Unidos a nivel internacional. El famoso “sports washing” empleado por países autoritarios como Rusia (que organizó el Mundial 2018) podría ser utilizado por Estados Unidos con el fin de revitalizar su imagen. Aparte de ello, las grandes inversiones en suelo estadounidense prometidas por países árabes como Arabia Saudita podrían concretarse más pronto que tarde debido al impacto positivo que podría tener el torneo mundialista.
Estados Unidos debe aprovechar que el Mundial más grande jamás visto en la historia, con 48 países disputando el torneo, pueden demostrar que Estados Unidos no solamente está de pie en el aspecto económico, político y militar, sino también en el plano cultural. A diferencia de México, donde el torneo de fútbol sirve a los truculentos fines de Claudia Sheinbaum de ocultar los problemas irresolubles y estructurales de su país, para Estados Unidos puede traer una ventaja. La integración de Estados Unidos como un país futbolero (soccer para ellos) puede abrir el abanico de selecciones poderosas, dominadas hasta hace no mucho por Europa. Este evento sin lugar a duda nos va a traer una que otra sorpresa a nivel futbolístico, pero también, hay que examinar las repercusiones que este traerá una vez concluya con la gran final, el 19 de Julio.
















COMENTARIOS