Editorial Economía

El sur peruano es un gigante turístico que no despierta

Una potencialidad que no se desata por falta de políticas públicas

El sur peruano es un gigante turístico que no despierta
  • 08 de septiembre del 2026


Durante el primer semestre de 2026, un total de 1.63 millones de turistas internacionales visitaron el país. Y cada visitante extranjero permanece, en promedio, diez noches y realiza un gasto aproximado de US$ 1,232 durante su viaje. Si se toma ese gasto promedio como referencia, el flujo registrado durante los primeros seis meses del año representa un movimiento potencial superior a US$ 2,000 millones. 

En este escenario, el sur peruano posee condiciones excepcionales para incrementar dicho flujo turístico. En Cusco se ubican algunos de los principales referentes del patrimonio arqueológico nacional, como Machu Picchu, Sacsayhuamán y Ollantaytambo. En Arequipa sobresalen el centro histórico, el Valle del Colca y una reconocida tradición gastronómica. En Puno, el Lago Titicaca constituye uno de los principales atractivos y la Festividad de la Virgen de la Candelaria representa una de las expresiones culturales más importantes del país.

En Ayacucho permanecen importantes vestigios de la cultura Wari, junto con la Pampa de Ayacucho y una reconocida tradición artesanal. En Apurímac y Huancavelica se extienden paisajes andinos y se mantienen comunidades, festividades, expresiones gastronómicas, patrimonio arqueológico y manifestaciones culturales que todavía tienen un amplio margen para incorporarse a los circuitos turísticos nacionales.

Los datos muestran que existe una demanda concreta cuando se construyen productos turísticos alrededor de estos recursos. En 2025 —contando a nacionales y extranjeros— , el Santuario Histórico Pampa de Ayacucho recibió 235,924 visitantes y el Complejo Arqueológico Wari recibió otros 83,589. En Puno, la Festividad de la Virgen de la Candelaria de 2026 atrajo a más de 92,000 turistas. En Cusco, Machu Picchu atrajo en 2025 más de 1.5 millones de visitantes. Y el Valle del Colca en Arequipa convocó a 300,396 turistas en 2025. Estas cifras se traducen en un mayor consumo de alojamiento, alimentación, transporte, comercio, artesanía y otros servicios, lo que dinamiza la economía y genera ingresos en las regiones.

El siguiente paso debe consistir en ampliar la oferta mediante experiencias que distribuyan ese gasto entre más territorios. El turismo vivencial ofrece una vía especialmente importante. Las familias pueden acondicionar sus viviendas para recibir visitantes, brindar alimentación, alojamiento y actividades vinculadas con sus costumbres, agricultura, artesanía y entorno. La experiencia desarrollada en Raqchi, Cusco, demuestra que las comunidades pueden organizarse para prestar servicios turísticos alrededor de su patrimonio. El aprendizaje de lenguas originarias, la gastronomía andina, los tejidos, las técnicas agrícolas, las festividades y los saberes ancestrales pueden incorporarse a estos productos. La cultura viva adquiere así un valor económico que permanece en las propias comunidades.

Para aprovechar esta oportunidad se requiere un trabajo articulado entre el Ministerio de Cultura, la Cancillería y el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, con participación activa de los gobiernos regionales y municipales. El objetivo debe ser que el turista encuentre razones para permanecer más tiempo y recorrer más de una región. Cada noche extra y cada nuevo destino incorporado representan consumo adicional en hoteles, restaurantes, y más servicios locales.

En aras de concretar todo este potencial turístico y convertirlo en desarrollo económico, es necesario atender tres principales limitaciones que afectan a todas las regiones: infraestructura, seguridad y gestión. Resolverlas permitirá que el sur peruano consolide su posición entre los principales destinos turísticos del país y se convierta en una de las claves para acercar al Perú a las grandes potencias turísticas globales.

En 2025, el país recibió apenas 3,4 millones de turistas internacionales, frente a los 102 millones que recibió Francia, los 93,8 millones de España y los 72 millones de Estados Unidos; a pesar de que el Perú ha sido reconocido como Mejor Destino de Sudamérica, Mejor Destino Cultural y Mejor Destino Culinario.

Cabe resaltar que el turismo puede convertirse en una herramienta concreta de descentralización; dado que genera oportunidades de emprendimiento fuera de Lima. Así pues, el desarrollo turístico del sur permitirá que más recursos permanezcan en sus propias regiones, fortalezcan sus ciudades y mejoren las condiciones económicas de su población.

  • 08 de septiembre del 2026

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