Jorge Varela

Dos personalidades de derecha: Kast y Milei

Un estilo moderado y otro confrontacional

Dos personalidades de derecha: Kast y Milei
Jorge Varela
08 de septiembre del 2026

 

¿José Antonio Kast y Javier Milei son dos siameses políticos que encarnan exactamente lo mismo? A juicio del cientista político Kenneth Bunker la similitud entre Kast y Milei radica en que ambos son hombres de derecha que trabajan para construir un modelo que ponga término al de esa izquierda desbordante, igualitarista y populista, que ha existido los últimos años en Argentina y Chile. Señala que ambos tienen algunas afinidades en su visión de la economía y los límites del Estado, pero son bastante distintos porque vienen de tradiciones diferentes. 

Milei es único, directo, casi inimitable en, por ejemplo, sus denuncias de la farsa del socialismo del siglo XXI. En Sudamérica es difícil hallar presidentes como él. Una locución tan contundente como la referida, que estremece la conciencia y el pensamiento débil, puede parecerle a cualquier analista teñido o temeroso un insulto hiriente al sentir que sus tímpanos delicados no resisten la afirmación que contiene. 

Kast simplemente pertenece a otra tradición. Chile en comparación con otros países del área ha sido singularmente moderado en el trato hacia quienes adscriben a idearios contrapuestos o son legítimos y viejos adversarios. Incluso se puede decir que sus políticos son de cornadas leves, -generalmente están predispuestos a concertarse-, aunque durante la última década esta política de “fluidos tibios” y palmoteos hipócritas sobre la espalda haya dado paso a situaciones graves de violencia, estallido programado, intentos solapados para interrumpir la convivencia democrática y triturar los pilares de la institucionalidad vigente. 

Concepciones distintas 

Milei, quien según Bunker “se autodefine como libertario y anarcocapitalista”, ganó la presidencia prometiendo achicar el tamaño del Estado, planteando emprender una política de shock, dolarizar, eliminar el Banco Central, reducir el gasto estatal y la inflación para impulsar el crecimiento, entre otras medidas. 

Kast se parece -sin duda- al típico dirigente moderado-tibio: “es lo que se podría llamar un nacional conservador”, tradicional en cuanto pone a la cultura del orden como directriz de lo social-económico, y a la familia antes que otras prioridades. Entonces, si Milei es anarcocapitalista, Kast es un nacional conservador, católico tradicional. Carlos Peña ha escrito que “tiene una personalidad más sosegada y sencilla… contenida”. 

Historias y estilos diferentes 

“Milei es derechamente confrontacional”, característica que viene mucho antes de que ingresara al campo de la política activa. Tiene que ver con su desempeño como comentarista polémico de radio-televisión, y de ser un personaje que armó un partido a su pinta; en cambio, “Kast viene de una carrera política de larga data”, de la juventud de la Unión Demócrata Independiente, donde fuera formado por Jaime Guzmán Errázuriz; entonces “entiende bien cuál es el rol de la disciplina”. Hay momentos en que se le percibe demasiado silencioso ante el acoso incesante de determinados opositores malintencionados; en otros se le ve aparentemente tranquilo,como si le hubieran cortado quirúrgicamente varias conexiones nerviosas. ¿Cómo explicar su aparente compostura en situaciones de clara ineptitud y descontrol que han mostrado algunos altos funcionarios designados por él, de acuerdo a su autoridad presidencial? 

Bunker expone que "Kast es más ordenado”. “Milei está mucho más dispuesto a entrar en situaciones riesgosas e insultar al rival. Kast no lo haría”, utiliza otras maneras. Se ajusta a patrones de conducta más discretos y menos ansiosos que le resguardan de posibles sentimientos culposos. Son aquellos momentos en que su ética de abogado le dice: respeta la norma, aplícala y no dudes; mientras al mismo tiempo su condición religiosa lo desafía, lo lacera y fortalece, lo empuja a enfrentarse al dilema de ser o no ser, porque el bienestar de un país no se logra solo mediante recetas económicas, marcos jurídicos o institucionales, en circunstancias que el debate diario es político, ideológico, social y también cultural. 

La carrera por conquistar espacio 

Es complejo, eso sí, penetrar en la psiquis de cualquier gobernante sometido a realidades disímiles. A veces, no basta actuar como un jefe bien comportado, magnánimo o misericordioso. Hay casos que exigen claridad plena acerca de la forma de conducción, casos respecto de los cuales la ciudadanía tiene derecho absoluto a saber quién es el que decide, resuelve y responde por el rumbo de la nave del Estado. En la carrera por conquistar el espacio político circundante, no puede haber cápsulas que giren fuera de órbita, ni menos funcionarios y “ministro-nautas” sin carta de instrucciones, sin comunicación abierta y expedita con el centro de control, salvo que la intención de algunos sea dar por perdida a la nave, junto a su línea de comando y a su desorientada tripulación.

Jorge Varela
08 de septiembre del 2026

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