Un reciente estudio del Instituto Peruano de Economía (IPE) sob...
Las exportaciones mineras peruanas atraviesan un momento muy favorable. Entre enero y junio de 2026 alcanzaron los US$ 42,221 millones, un crecimiento de 56% frente a los US$ 27,061 millones registrados durante el mismo periodo de 2025, según cifras difundidas desde la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía. El resultado refleja principalmente el desempeño del cobre y el oro, que concentraron cerca del 83.5% del valor exportado por el sector.
En este primer semestre el cobre lideró el sector con exportaciones por US$ 19,455 millones, 53.3% más que en el mismo periodo en el 2025, cuando alcanzaron US$ 12,692 millones. Los envíos de oro llegaron a US$ 15,808 millones, registrando un crecimiento de 62% frente a los US$ 9,760 millones del año anterior y explicando el 37.4% de las exportaciones mineras.
Este desempeño ocurre en medio de un superciclo de precios de los metales. El cobre supera los US$ 6.33 por libra y el oro se mantiene sobre los US $4,000 por onza, impulsados por una demanda global vinculada a la transición energética, la tecnología y la búsqueda de activos refugio por la crisis del orden global, respectivamente. En este año entonces las exportaciones de minerales se incrementarán significativamente superando todos los números del 2025 cuando las exportaciones mineras alcanzaron US$ 62,848 millones, equivalentes al 67.5% del valor exportado por el Perú. Una actividad que representó alrededor del 9% del PBI y generó cerca de 2 millones de empleos directos e indirectos, según el IPE.
Asimismo, desde el Minem se reporta una cartera de 66 proyectos mineros distribuidos en 19 departamentos, con una inversión estimada de US$ 64,075 millones. En esa línea, el ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno, anunció el destrabe de al menos US$ 40,000 millones de dicha cartera durante los próximos cinco años.
No obstante, para que estas inversiones puedan materializarse y que el Perú siga atrayendo nuevos capitales, resulta clave reducir el exceso de trámites y las trabas técnicas. Desde el IPE se estima que ambos factores explican el 75% del retraso registrado en los proyectos mineros. Peor aún, el costo de estas trabas ya ha sido enorme. En la investigación “¿Qué estamos perdiendo como país?”, del IPE, se calculó que la paralización de 23 proyectos afectados por burocracia y conflictividad social entre 2008 y 2022 generó pérdidas de S/ 698,000 millones para la economía peruana. Asimismo, esta situación impidió la creación de hasta 541,000 empleos anuales durante la fase de producción y 125,000 durante la fase de inversión.
La necesidad de resolver estos obstáculos adquiere mayor relevancia ante el creciente interés por desarrollar nuevas operaciones mineras. Desde Ingemmet se proyecta que el Perú superará las 11,000 solicitudes de concesiones mineras durante 2026, alcanzando un nuevo máximo histórico. Esta mayor actividad exploratoria abre la posibilidad de ampliar la producción minera en los próximos años, pero también exige condiciones que permitan que los proyectos avancen desde la exploración hasta su ejecución.
La competitividad internacional permite evaluar si esas condiciones están dadas. En 2025, el Perú ocupó el puesto 41 de 68 jurisdicciones en el Índice de Atractivo a la Inversión Minera del Instituto Fraser, mientras que por potencial geológico se ubicó en el puesto 28. El contraste evidencia que la principal limitación se encuentra en las condiciones institucionales y regulatorias. En esta línea, Diego Ortega, presidente del simposio XVI Encuentro Internacional de Minería, advirtió que los inversionistas buscan proyectos desarrollados dentro de plazos razonables y bajo condiciones institucionales predecibles.
El récord exportador del primer semestre confirma la capacidad de la minería para generar divisas, empleo y crecimiento. Por lo tanto, el siguiente paso consiste en hacer realidad los proyectos que ya cuentan con inversión prevista, reducir los obstáculos que retrasan su ejecución y fortalecer las condiciones que permitan atraer nuevos capitales.
















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