Miguel A. Rodriguez Mackay
Una nueva etapa en las relaciones bilaterales peruano-marroquíes
Keiko Fujimori ha anunciado que reconocerá la soberanía del Reino de Marruecos
Una noticia realmente de Estado para nuestra política exterior, pensando en los intereses nacionales, acaba de anunciar la señora presidente electa del Perú, Keiko Fujimori Higuchi, de que el nuevo gobierno de la patria que ella presidirá a partir del 28 de julio de 2026, reconocerá la soberanía del Reino de Marruecos sobre el territorio del Sáhara, la porción más austral que forma parte de la integridad territorial de este país del norte de África, y la plena y convencida adhesión del Perú al plan de autonomía para el referido Sáhara marroquí, que fuera presentado por el rey Mohamed VI a la Organización de las Naciones Unidas, en 2007, y que el pasado 31 de octubre de 2025, las propias Naciones Unidas hizo suya por la Resolución 2797 de su Consejo de Seguridad, consagrándola como realista, seria y creíble.
Se trata, entonces, del anuncio de una inminente decisión de Estado en el marco de una nueva etapa en la política exterior peruana, claramente definida en el objetivo de efectuar una reingeniería correctiva de fondo para volver a la postura de siempre del Perú en relación con el Reino de Marruecos, llevándola al más alto nivel de su estrechamiento bilateral, como en 2004, cuando Su Majestad, Mohamed VI, efectuó una visita de Estado al Perú de gran recordación para nuestros países, y, en consecuencia, a partir de ese momento, dar paso a una novísima etapa en la historia bilateral que, estoy seguro, será dominada por el mayor fortalecimiento de las relaciones con este importante país africano, sin discusión, el más emergente de este gran continente y geopolíticamente llave maestra para una diversidad de conexiones y vinculaciones de nuestro país, mirando el mundo, y que, es necesario que tengamos muy presente para que no vuelva a suceder nunca más el lamentable impacto producido al inicio del gobierno del expresidente Pedro Castillo, cuando de manera irresponsable y vergonzosa atentando a la impoluta y orgullosa tradición de la diplomacia peruana, el gobierno de aquel entonces, como para no creerlo, decidió vincularse con la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), que es una entidad ficticia; es decir, inexistente para el derecho internacional, y por supuesto, nunca jamás reconocida por las Naciones Unidas, el mayor foro político del mundo, surgido luego de la Segunda Guerra Mundial, donde la propia RASD, que fuera inventada por el Frente Polisario y Argelia, ambos en contertulio injustificable actuando en detrimento de la región del Magreb por su siniestro plan de conspiración sistemática contra la integridad territorial de Marruecos al querer infructuosamente arrancar del reino su Sáhara.
La presidenta electa, Keiko Fujimori, ha afirmado que el Perú se suma a la abrumadora corriente planetaria del reconocimiento de la soberanía del reino alauita sobre el Sahara marroquí, su Sáhara –lo han hecho Estados Unidos de América, Francia, Reino Unido, España, Alemania, países relevantes del sistema internacional y con ellos, muchos otros Estados de América Latina y de otras partes del mundo–, lo que significa que nuestro país se plegará a las grandes ligas de los actores internacionales, y con convicción a la historia y al derecho internacional que asisten de manera categórica a Marruecos respecto de su soberanía sobre sus provincias del sur –Aaiún y Dajla–, y que nuestro país asume su total adhesión y con realismo y pragmatismo al statu quo que impera en el Sáhara marroquí, es decir, donde su población vive plenamente en paz e identificada con el reino de Marruecos, su reino, al que reconocen y aceptan plenamente, al contar con un plan de gobierno administrativo que les permitirá la plena realización en su calidad de vida como ciudadanos de Marruecos. La diplomacia marroquí ha sido la artífice de hacer realidad estos reconocimientos abrumadores de la comunidad internacional interpretando a cabalidad el mensaje del rey Mohamed VI y eso es lo que también debemos destacar en este punto de inflexión positivo al que estará llegando el Perú con los anuncios de la presidenta electa, Keiko Fujimori, los que, estoy persuadido, se irán a materializar cuando la mandataria electa decida abrir un consulado del Perú en pleno Sáhara marroquí, de conformidad con la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963.
La política exterior peruana y su diplomacia, con la ferviente motivación de recuperar el tiempo perdido, se encaminarán a partir de los actos políticos que ha anunciado la presidenta electa del Perú, en estrechar, como no se ha hecho antes, las relaciones diplomáticas entre ambos países, que el pasado 18 de junio cumplieron 62 años, siendo un anuncio que se da en el contexto del vigésimo sétimo año de la Fiesta del Trono que será el próximo 30 de julio de 2026. Hay, en consecuencia, una mirada geopolítica en la actitud de la señora Keiko Fujimori, que marcará la proyección de nuestra vida internacional para el inminente quinquenio que se iniciará en pocos días y eso debemos apoyarlo y respaldarlo.
Corresponderá, finalmente, por el anuncio de la mandataria electa del Perú, planear la más próspera agenda bilateral que proyecte al Perú vinculándose y estrechándose por los diversos espacios del globo, donde por medio de Marruecos, el Atlántico será el otro escenario geopolítico de nuestra proyección como Estado –tal como se hizo en los años noventa mirando al Pacífico–, realizándose en el marco de una dinámica multilateralizada, que es lo que al Perú conviene sobremanera en el momento actual.
















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