Hugo Palma

Sádicos y masoquistas

Leyes populistas, absurdas, perjudiciales y contradictorias

Sádicos y masoquistas
Hugo Palma
06 de enero del 2026

 

Y más felices que nunca. Drogados de poder y dispuestos a todo, la gran mayoría descalificada del peor Congreso de nuestra historia se empeña en destruir lo que queda de institucionalidad, bien común, legalidad, decencia y racionalidad en el país. Con la debilidad y en casos complicidad del Ejecutivo, no han parado de “regalarnos” leyes populistas, absurdas, perjudiciales, ruinosas, contradictorias; o ahorrarnos su cinismo, lenguaje ramplón, escándalos, derroche, nepotismo, transfuguismo, ignorancia y corrupción. El pueblo indignado los repudia, desprecia y quisiera que se vayan todos o a la cárcel (bastantes casos) o que no vuelvan jamás para seguir ofendiendo. 

Esa mayoría de “representantes” que no representan a nadie más que a intereses oscuros, es responsable de enorme daño al país y lo hará aún mayor hasta julio próximo. No hay área que no hayan depredado. Telegráficamente. Seguridad; tiempo de prescripción; colaboración eficaz; partidos sin responsabilidad penal; facilitación de compra de explosivos a la minería ilegal y más. Educación; liquidación de la educación superior de calidad, vía libre a los impresores de títulos de diplomados, bachilleres, maestrías (hasta Castillo recibió su cartulina) y doctorados; creación de universidades “como cancha” y mantenimiento de profesores que en diez años no pudieron o quisieron obtener una maestría; readmisión de profesores que no aprobaron ni el primer examen de la carrera magisterial (varios son congresistas) y más. Salud; millones de niños con anemia, postas médicas sin aspirina ni personal, alimentación infantil con gusanos, por años empresarios se coluden para vender “medicinas” bamba al Estado, llueve en Chota y el único edificio donde se malogran equipos costosísimos es el Hospital inaugurado meses antes. EsSalud: “Visión: Ser una institución moderna y en mejora continua, centrada en los asegurados, que garantiza el acceso a la seguridad social en salud con ética, oportunidad y calidad”. ¡Reyes del humor negro! Economía.

Regalones de dinero ajeno, cuatro millones de peruanos ya no tienen ni un sol de fondo pensionario; sucesivas extensiones de un registro que prolonga la minería ilegal y propicia delitos de prostitución, trabajo esclavo y más, pero sería una enorme fuente de recursos a partidos; con absurdo apoyo del Tribunal Constitucional derogaron de facto el Art. 79 de la Constitución “…no tienen iniciativa para crear ni aumentar gastos públicos” exonerando o modificando impuestos, señalando sueldos, bonificaciones, pensiones y gastos que quebrarán las finanzas públicas y más; leyes laborales que con alcaldes y otros organismos dificultan y hasta inhiben la tarea de las empresas legales y propician la ya enorme informalidad; cambian de bancada, principios, convicciones, propósitos y votos con más frecuencia que de ropa interior; la Comisión de Ética es patética por su protección a mochasueldos, acusados penalmente y otros; la elección de altas autoridades es una repartija política; nadie sabe el número de personas que “laboran” en el Congreso; el Parlamento Andino es una “lluvia de millones” para sus afortunados amigos; las “semanas de representación” producen una foto y se cobran aunque se viva en el centro de Lima; nadie se interesa por saber qué pasó con “las trabajadoras especiales”, una de las cuales fue asesinada; vacan al Presidente de la República por tratar de cerrar el Congreso pero no lo inhabilitan para la función pública; y la “función de fiscalización” (depende de qué y a quién). Además de su ya enorme despilfarro en bonos, viajes, seguros privados y cuanta gollería se les ocurra, aumentarán su presupuesto en casi 40% para el próximo año con graves consecuencias para el país y sus estómagos tras las panzadas que se regalarán. Y así, más y más tropelías. Aún no hemos visto nada.

Pero son también masoquistas, pues en su enfermo afán de figuración aparecen en cuanto media puedan echarle mano. La visualización de su propia TV debería ser parte de las sentencias penales; aunque podría ser acusada de tratamiento cruel a los presos. Y además aprueban una Ley para que la Radio Televisión Nacional que es del Estado, no del Ejecutivo ni del Congreso, transmita en vivo sus sesiones plenarias. Quizá ya no sea el recinto vacío que vemos desde la pandemia. Pero como la mayoría solo ve sus espejos, creen que aparecer más y decir más estupideces los hará más populares y podrán reelegirse o pretender otras posiciones en el Estado pues volver a la vida real, donde no eran nadie, les produce horror. Por ello, no pocos que votaron por la no reelección en los cargos son ahora candidatos. ¿Curioso? Para nada; son así.

Como no quieren reconocer que, con sobradas razones, son el sector más podrido del Estado, no admiten que el pueblo los repudia y no quiera verlos más. En cada “aparición” que hagan, donde sea y difundida como sea, desnudarán más obscenamente su miseria moral, corrupción, ignorancia, perfidia, apetito de poder y dinero, falsedad e impudicia. ¿Qué congresistas en el mundo creen necesario legitimarse posando y ofreciendo paraísos frente a lemas tan estúpidos como falsos. “Servimos a la Nación” (a cuál; se sirven ellos mismos y con cucharón de paila); “Diálogo para el consenso” (cuánto hay?); “Más cerca del Perú” (que desgracia!!); “Congreso de Puertas abiertas” (y componendas secretas); y ahora “Firmeza y seguridad” (qué andarán fumando”?) El recordado periodista arequipeño Andrés Bedoya Ugarteche llamaba al Congreso “El gran pozo séptico”. Y eso fue hasta su muerte el 2012, cuando aún tenía algo de vergüenza. ¿Cómo lo llamaría ahora? Gente así, que escuchaba el desesperado apremio de Manuel González Prada de “Romper el pacto infame de hablar a media voz”, nos hacen hoy más falta que nunca.

Por todo ello, conviene al pueblo peruano que se expongan cuanto puedan. Mientras más se les vea, más presente tendrá sus prontuarios, traiciones, cochinadas, acusaciones penales, votos cambiantes, promesas incumplidas, alianzas contra natura, promiscuidad, contrataciones de familiares, ahijados, socios, compinches y otros “seres queridos”. Serán ocasiones para que los peruanos recordemos que les pagamos para que nos representen y que no hay manera de que se les ocurra hacerlo. Porque representar quiere decir actuar bajo el mandato y en procura del respeto de los derechos y la promoción de los intereses de quienes les confían esa responsabilidad; y por ello les pagan y mucho. Como hacen lo que les da la gana y se arropan en más y más impunidad, la sanción del pueblo debe ser el voto de repudio a todos ellos y a sus compinches. Abraham Lincoln dixit: "Puedes engañar a algunos todo el tiempo, y a todos algún tiempo, pero no puedes engañar a todos todo el tiempo". 

Con tal cleptocracia o gobierno de los ladrones y kakistocracia o gobierno de los peores, porque son quienes gobiernan, el pueblo del Perú no tendrá democracia ni futuro. Es nuestra responsabilidad, somos 34 millones, rechazar los regalos, ofrecimientos de cargos, becas y cuánto se les ocurra, porque son sólo promesas tan huecas como su pretensión de que todo lo hacen “por amor al pueblo”, “porque son como tú (no gracias)” y por su “voluntad de sacrificarse”. En estas tierras, desde hace miles de años nuestras gentes han hecho con sus manos culturas y civilizaciones que son admiradas en el mundo entero. Dios nos dio todos los recursos para que el país sea cuna de hombres y mujeres que vivan con dignidad, respeto y paz. Aquí nació Miguel Grau cuyos recuerdos deben ser retirados del Congreso que el honró y estos ensucian. El nombre del Perú es mágico y debe ser venerado. ¿Somos dignos de nuestra herencia y patrimonio? ¿O esperamos que alguien venga a asumir nuestras responsabilidades? ¿O es que no hay nada que podamos hacer? 

bviamente sí. Para empezar, es nuestro derecho a elegir a nuestras autoridades y si elegimos basura, tengamos al menos el pudor de no quejarnos y aceptar vivir en el basurero. Basta de veneno. No más lobos de la misma camada. No toleremos que nos sigan engañando, robando y humillando. Seamos libres porque debemos serlo y así lo juramos desde hace más de doscientos años. Afuera todos ellos.

Hugo Palma
06 de enero del 2026

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