Erick Flores

Reformas que no reforman

Reforma política sólo maquilla la herida

Reformas que no reforman
Erick Flores
26 de julio del 2020


“Cuando un tonto coge el camino equivocado, el camino
termina, pero el tono sigue”. Anónimo

La clase política peruana, ya desde hace bastante tiempo, ha venido sufriendo un desprestigio notorio. La mayoría de veces debido a sus constantes desaciertos, y otras debido a la fricción natural que hay entre ellos. Lo cierto es que, al día de hoy, muy pocas personas se sienten representadas por ellos, y las razones que motivan a la gente a desentenderse cada vez más de la política, son lógicas y entendibles. Ante este escenario, y aprovechando que el asunto de la reforma política está en la escena central, vale la pena preguntarnos si nos iría mejor con una clase política distinta. Hasta se suele hablar de la necesidad de una renovación no sólo de personas, sino también de formas de hacer política.

¿Pero qué tanto sentido tiene reemplazar las fichas en un tablero que no genera incentivos para mejorar las prácticas en materia política? Pues ninguno. El problema que tenemos por aquí no se va a resolver con una nueva clase política porque pueden participar las personas más nobles, los mejores profesionales y las personalidades más conocidas, pero si no cambia la estructura que genera incentivos perversos, cualquier “reforma” está condenada al fracaso.

¿Por qué los países que están a la vanguardia del mundo no tienen los problemas que nosotros padecemos a diario? La perfección no existe en las sociedades pero no vamos a encontrar un Swing suizo, los familiares del presidente australiano seguramente no tienen contratos con el Estado y no están cobrando dinero público como sí pasa con los familiares de Vizcarra, es poco probable que los cargos de confianza del gobierno neozelandés usen el poder que tienen para favorecer a particulares a costa del resto; todo esto puede pasar, claro que sí, pero el detalle es que no pasa en estos países y la razón es bastante sencilla: incentivos.

¿Por qué la política peruana está plagada de impresentables como Richard Swing?, ¿por qué la clase política en esos países no está involucrada en escándalos de corrupción que por aquí son el pan de cada día? Todo se resume a la estructura del Estado que ellos tienen y nosotros no. En Suiza la política no es un negocio, no es la solución de las finanzas del político, y esto se debe a que su Estado no es un botín, el dinero que se administra no genera incentivos perversos, no es atractivo para vividores y parásitos. ¿Un ladrón robaría un banco que no tiene dinero sabiendo que el costo es mucho más alto que el beneficio? Pues no y esta debe ser la base de cualquier reforma política.

La creencia de que una clase política nueva puede resolver los problemas estructurales de la política peruana es un error, insistir en esto es lo mismo que tratar la diabetes con azúcar. Ninguna reforma política será exitosa si antes no se corrige el problema central del tamaño del Estado. La renovación política en este contexto, sólo reemplaza los agentes, pero no toca la matriz del problema. Después de todo, no es una casualidad que la percepción sobre la corrupción sea mucho más alta en países con Estados enormes que en países con Estados reducidos a funciones específicas en cuanto a presupuestos y limitados en cuanto a poder.

Lord Acton decía que el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente. La lógica detrás de la sentencia es clara, mientras más grande sea el poder del Estado sobre la gente, mayores serán las probabilidades de que los oficiales estatales caigan en los vicios naturales de la política. El ejercicio del poder, desde el inicio de la agricultura hasta nuestros días, se basa en el uso de la fuerza. El éxito y el fracaso de las sociedades a través de la historia, ha pasado por haber sabido ponerle límites al poder. Un analgésico alivia el dolor pero no cura el mal, la reforma política que se basa en cambiar unos políticos por otros sólo maquilla la herida, no resuelve el problema.

Erick Flores
26 de julio del 2020

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