Aldair Aquije
Reelección de Lula: el riesgo de la izquierda para Latinoamérica
Brasil optó por continuar con un proyecto político que amenaza los intereses económicos de la región
El 25 de octubre pasado se dio la segunda vuelta electoral en Brasil. Inácio Lula da Silva obtuvo el 51.79% de votos válidos, superando el 48.21% de Flavio Bolsonaro quien se había posicionado en el primer lugar durante la primera vuelta electoral. Ello significó una diferencia de más de cuatro millones de votos de una población electoral superior a los 158 millones. De esta forma, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) tendrá su cuarto mandato en el país más grande de Latinoamérica, poniendo fin a la tendencia de siete elecciones latinoamericanas ganadas por partidos de derecha.
La reelección de Lula representa un peligro para la democracia en Latinoamérica. Constantemente defiende y evita ser crítico con los gobiernos autoritarios de izquierda. En 2019 calificó como “golpe de Estado” la dimisión obligada de Evo Morales luego de que intentara un cuarto mandato mediante elecciones fraudulentas. El 2023 se negó a calificar al gobierno de Nicolás Maduro como una dictadura y planteó que el concepto de democracia era relativo. En agosto, afirmó que Fidel Castro—a quien calificó de hermano mayor—le dio la sabiduría para obtener su tercer mandato.
El discurso antiimperialista del mandatario es contradictorio. Durante su participación en la última Asamblea General de la ONU declaró que su país no cabía en el patio trasero de nadie refiriéndose a los Estados Unidos. Sin embargo, mantiene relaciones económicas y comerciales con China, a cuyo gobierno se ha sometido a través de contratos en tecnología y energía. En la última cumbre de las BRICS la potencia asiática declaró su pretensión de usar a Brasil para desarrollar proyectos aeroespaciales como el lanzamiento de satélites geoestacionarios.
La industria latinoamericana está en riesgo. Con el apoyo de Brasil, el gigante asiático aumenta su presencia en la región. El informe de Moody’s Ratings establece que la producción industrial de China representa un riesgo competitivo para el sector manufacturero de la región y desincentiva la industrialización de América Latina. Los países se mantienen como exportadores de materias primas o productos con poco valor agregado mientras se vuelven más dependientes de las importaciones chinas.
El escenario para Perú es preocupante. La reelección de Lula favorecerá al fortalecimiento de las ideologías de izquierda en nuestro país debido a la relación de estos grupos con el Foro de Sao Paulo. Además, Brasil y China actualmente realizan estudios para el desarrollo de un corredor bioceánico que articule al Ferrocarril de Integración del Centro-Oeste (FACO) brasileño con una estructura ferroviaria peruana que lo conecte al puerto de Chancay, reforzando la presencia de China en el país.
La desconfianza hacia el cuarto mandato de Lula también se ha notado en el mercado interno. La Bolsa brasileña cayó en casi 17%, lo que obligó a que se activara el mecanismo de “Circuit Breaker”, suspendiendo todas las transacciones durante media hora. Al mismo tiempo, el dólar se disparó hasta un 12% ocasionando que cada unidad cueste 5.60 reales brasileños. Esta situación contrasta con la observada luego de la primera vuelta en la que la victoria de Bolsonaro motivó que inversoras como Morgan Stanley y Citigroup recomienden la compra de activos brasileños, lo que generó el ingreso de dólares al país.
La derecha brasileña tiene una oportunidad para recuperar la confianza de la población. El Parlamento de Brasil contará con 28 de 81 senadores y con 121 de 513 diputados pertenecientes al Partido Liberal (PL) a partir del 2027. Estas condiciones muestran un giro inconcluso hacia el conservadurismo en el gigante sudamericano, sin duda originadas por las medidas ineficientes de Lula en torno a la economía y seguridad. El desequilibrio fiscal originado por el gasto excesivo y la inexistencia de un líder que sustituya a Lula son factores que deben aprovechar para completar el giro hacia una política de derecha.
















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