Giancarlo Peralta

¿Quiénes boicotean el desarrollo?

Los discursos anti-inversión, la corrupción y la ineficiencia del aparato estatal

¿Quiénes boicotean el desarrollo?
Giancarlo Peralta
06 de marzo del 2024


Durante el siglo XXI el Perú demostró que con políticas promotoras de la inversión pudo reducir significativamente la pobreza y pobreza extrema, superando la precaria situación en que se encontraba dos tercios de la población. Las claves del crecimiento y generación del bienestar fueron: derrota de los grupos subversivos, seguridad jurídico-política, reglas de juego estables y cohesión social. Este conjunto de variables atrajo inversiones al Perú y generaron empleo productivo, el consumo de las familias se incrementó y la producción local e importada acompañó la nueva demanda a manera de servicios y producción de nuevos bienes.

La respuesta de la macroeconomía fue la estabilidad y la obtención de cada vez mejores niveles de calificación de las clasificadoras de riesgo soberanos, llegando a otorgar al Perú el Grado de Inversión que, en resumen, significa que el Perú se había convertido en un país confiable para el mediano y largo plazo; siempre que mantuviese la vigencia de sus reglas, porque ellas otorgan predictibilidad a los inversionistas. De esta manera pueden prever cuándo recuperarán sus inversiones y cuánto estiman que podrían ganar.

Este círculo virtuoso empezó a ser boicoteado de manera soterrada, pero consistente, por políticos irresponsables, ansiosos de llegar al poder para lograr beneficios personales a costa del tesoro público, ya sea en el nivel de gobierno local, provincial, regional o nacional. Quienes resultan ser incapaces de lograr por sí mismos éxitos económicos siempre buscan auparse al poder para disponer de los impuestos que pagan los ciudadanos productivos, ya sea de manera directa o a través de sus empresas.

Por lo expuesto, los boicoteadores elaboran discursos para poner en tela de juicio la cultura del éxito, del esfuerzo del emprendedor, sobre todo si tiene éxito en su negocio, porque cada peruano exitoso es la demostración palpable y vívida de su fracaso. Por eso, se dedican al “negocio de las dirigencias”, de “la captura de las organizaciones sociales”, de “irrogarse una representatividad que nunca les fue conferida”. Dicen representar al pueblo, pero hacen todo lo posible para que en el Perú no se generen oportunidades de empleo bien remunerado.

Recordemos que entre los años 2006 y 2011 el Perú creció aceleradamente, convirtiéndose en la segunda economía más dinámica del mundo. En dicho período, la mayor expansión del Producto Bruto Interno se dio en el 2008, cuando la economía se expandió 9.1% y la pobreza disminuyó hasta bordear el 20% de los hogares. Por entonces hubo liderazgo, convicción y reflexión desde la cúspide del poder, se dejó la campaña electoral y se suscribió el Tratado de Libre Comercio con la mayor potencia del mundo, los Estados Unidos.  Desde allí se suscribieron muchos otros tratados que comprometen al país para garantizar reglas claras para la inversión.

No obstante, el trabajo de socavamiento de los boicoteadores fue avanzando.  El discurso enarbolado en la escena política nacional como “agua sí, oro no” frustró una de las mayores inversiones mineras en la región Cajamarca, ocasionando el retraimiento de su economía y el consiguiente incremento de la pobreza y la pobreza extrema en uno de los departamentos más prometedores por su potencial geológico. Posteriormente, los boicoteadores del bienestar se trasladaron a la región Arequipa, el guion fue el mismo, la exclusión de la principal actividad económica del país y la elaboración de un discurso que promueve el enfrentamiento entre dos actividades que históricamente han sido complementarias, la agricultura y la minería.

En la actualidad, hay presencia de un período de lluvias intensas en todo el litoral, millones de metros cúbicos de agua se desaprovechan en el mar, los mismos que pudieron ser almacenados en las alturas de los Andes y, mediante infraestructura hídrica adecuado, habrían servido para garantizar el recurso hídrico en época de estiaje.

No obstante esta realidad, los promotores del hambre y la miseria están al acecho, actuando en comparsa con los grupos delincuenciales más violentos, atizando sus críticas a la minería formal, silenciando sus voces cuando se trata de la minería ilegal, o el narcotráfico, o la extracción de madera que es exportada de manera ilegal por los ríos de la selva.

Contra los grupos criminales y sus actividades al margen de la ley no hay discursos en defensa del ambiente, no hay movilizaciones, no hay frentes de defensa, no hay “sociedad civil organizada”, no hay dirigentes “autoproclamados en nombre del pueblo”, porque éstos sólo buscan una alcaldía, una gobernación, una curul o –el premio mayor– la presidencia de la república.

Por los discursos anti-inversión, por la corrupción denunciada por la Contraloría General de la República, por la ineficiencia del aparato estatal y, también, por los boicoteadores es que el Perú decreció 0.6% en 2023, dejando en el desempleo a más de 350,000 personas, jóvenes en su mayoría. Es tiempo de reflexión y de identificar a los responsables.

Giancarlo Peralta
06 de marzo del 2024

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